miércoles, 10 de noviembre de 2010

El final (II)


Dicen que todas las historias tienen un final. Sólo en el arte, claro, porque todo final implica un inicio. Ahora hay una curiosa costumbre de cerrar las estaciones por la noche, para ahorrar costes: pero siempre hay un tren nocturno al que uno llega en una fría noche de otoño a través de andenes desolados sin poder tomar algo caliente en la cafetería de la estación. Subir a un tren de este tipo, en una parada intermedia del recorrido, le crea al paseante una sensación de extraño y procura no llamar la atención, acomodarse con rapidez y sigilo en el silencio y la oscuridad y molestar a los otros viajeros lo menos posible. Uno sube al tren casi con la misma fatiga metálica con la que se ha detenido la máquina, como quien cierra un día: ya no da más de sí. Pero en la penumbra de los compartimentos vislumbra cabezas de durmientes que se preparan para llegar, al amanecer, a  otras ciudades y emprender un nuevo día, ajenos a los pensamientos de quien acaba de entrar.

26 comentarios:

La Zarzamora dijo...

Y en esos andenes se mece la soledad de un instante con billete de ida y vuelta.

Besos, Pedro.

rubo dijo...

Las estaciones de tren, de autobús, etcétera, suelen ser lugares muy desangelados donde se nota como en ningún otro lugar la soledad.
Saludos.

Asun dijo...

En ese caso, sumarse al grupo de cabezas durmientes para aligerar la fatiga. Al amanecer un nuevo día comenzará también para el paseante.

Besos

María dijo...

Las estaciones las encuentro frías, y pueden estar llenas de gente, me dá igual, me siguen pareciendo solitarias.

Un beso.

Luis Antonio dijo...

Esta bella descripción me ha hecho recordar sensaciones que viví en un viaje nocturno que hice de Moscú a San Petersburgo en el mítico "Estrella Roja"...

El Gaucho Santillán dijo...

Me encantan esos momentos.

ESTAR EN VIAJE.

Creo que significa eso.

Saint Exupery, en "Correo del sur", dice que "somos hermanos en la vigilia. Aquellos que, aùn solos, permanecen despiertos, mientras la mayorìa duerme, forman una hermandad silenciosa, y no reconocida".

Me gusta viajar. Pero si es solo, y de noche, mucho mejor.

Un abrazo.

São dijo...

A foto está muito boa.

Por causa do corte de custos, passei por uma situação bem caricata no passado domingo, que me enfureceu!

Besos, querido amigo.

Lola dijo...

Andenes oscuros que no permite ver más alla y solo deseas entrar inmediatamente en el vagon para ocupar tu espacio. Muy chula la entrada

Marina dijo...

Todo final es un comienzo. Pongámonos la chaqueta blindada contra los elementos y empecemos de cero...o desde donde sea.

Un abrazo.

Ele Bergón dijo...

El final, final, es el ultimo, el de la muerte. Los otros finales son eso, estacines que se recorren y que guardan reminiscencias que inciden en los comienzos de las estaciones en las que nos bajamos con la maleta a cuesta para seguir viviendolas, hasta que cogemos de nuevo otro tren que nos lleva a otra u otras estaciones.

Magnifica y muy sugerente la foto.

Un abrazo

Luz

Cornelivs dijo...

Asi es la vida muchas veces, Pedro. He experimentado una desasosegadora tristeza leyendo esta brillante entrada tuya.


Igualme equivoco, pero me huele a soledad, a tristeza, a incertidumbre... Nacemos solos y morimos solos...esas cabezas de durmientes, ajenas a los pensamientos de quien acaba de llegar, uff.

En fin, una mezcla de sensaciones.

Un abrazo.

Hernando dijo...

Un sueño, son miradas cómplices, imágenes con niebla, un soñar al amor en colores de otoño, un soñar familiar tal vez un padre, una madre en color sepia, un paseo por la orilla del mar, un viaje realizado o por realizar, situaciones cotidianas, pero todo sueño tiene un principio y un final el despertar, con nuevos pensamientos, con nuevas aptitudes, con nuevas esperanzas o desesperanzas, con nuevos miedos, con niebla cerrada, o niebla abierta.......y la vida sigue.

jg riobò dijo...

El AVE termina con los famosos expresos.
Cuántas noches he pasado en ellos.
¿Progreso?.

Myriam dijo...

La foto es realmente artística.

Habrá que proveerse de un buen termo y una manta tejida para arropar la fatiga metálica despúes de un arduo día de trabajo.

Besos

Roberto dijo...

a mi también me gusta la foto y el texto, me has llevado a recordar una de esas novelas extrañas en la literatura española: "Paradoja del Interventor" de Gonzalo Hidalgo Bayal... ¿que pasaría si decidimos no subir al tren?...

elisa...lichazul dijo...

cuanta nostálgia rezuman entre los fierros que se pierden en el horizonte....

besitos profe
tenga un día precioso

Merche Pallarés dijo...

Hace años que no cojo un tren nocturno, me desasosiega, me fastidia y me entristece por todo lo que dices. Ayer mismo me fui a Barcelona y, por no tener que volver de noche, me quedé a dormir en casa de mi nieta. He regresado hoy al mediodia en un día espléndido (por eso no te he contestado de madrugada...).
La foto preciosa, muy melancólica. Besotes viajeros, M.

elena clásica dijo...

El constante fluir, los pasos continuados del camino, el comienzo siempre: que agotador es el pensamiento y la vida a veces... hasta que volvemos a comenzar.
¿El infierno es repetición?

Besazos, querido Pedro.

Martine dijo...

Sólo aludiré a los títulos de tus Posts: El final..
Es necesario un final para un nuevo inicio, más esperanzador, siempre lo son.. Confiemos, siempre.

Un beso, Pedro, besos para todos.

virgi dijo...

mmmnnn...
final con el mar
final con la tierra
...
mmmnnn
sigo esperando

MariluzGH dijo...

Me has recordado un viaje en tren desde Madrid a Ponferrada, que llegaba casi a las 5 de la madrugada... cuantas sensaciones.

La fotografía es preciosa

abrazos

pd ¿estás triste, amigo?

moderato_Dos_josef dijo...

las estaciones, lugares de encuentros y despedidas que fraguan nuevos encuentros...
Un abrazo.

BIPOLAR dijo...

es curioso lo que dices
para unos se acaba el mundo al subir al tren y para otros comienza.

(por cierto, que en estas estaciones, hasta el guarda de seguridad se camufla)

Paco Cuesta dijo...

Ajenos tambien a lo que nos espera al llegar.
El trayecto es el paréntesis del viaje.

Aldabra dijo...

Coincido contigo en que no existe un final rotundo, en que nada acaba de verdad, ni siquiera la muerte.
Las estaciones siempre adquieren significado sea la hora del día que sea pero por la noche todo es diferente: los sueños, los viajes, la vida… vivimos de noche otra vida diferente a la del día, a veces, si cabe, más real.
Fin, inicio, ¿qué más da?, sólo son etiquetas.
Biquiños,

lemaki dijo...

Es cierto, las paradas o terminales son zonas de tránsito, de cruce, de movimiento. Por las que pasamos, a veces sin percibir sensaciones y otras, añorando lo que encontramos.

saludos.