martes, 19 de octubre de 2010

Manzacosas


Hoy, en el camino hacia la Facultad, la ciudad olía a castañas asadas. No podía ser cierto: no habían abierto los puestos que las asan, pero los sentidos tienen su propia apreciación de la realidad. Nunca han sido alimentos para el desayuno las castañas: en la postguerra -así nos lo cuentan- un cucurucho de papel de periódico con castañas asadas tenía dos funciones, calentar las manos heridas de sabañones, servir de cena para los que no podían tener otra. Es curioso: cuando un español dice la postguerra sólo puede referirse a una en concreto, a pesar de tantas guerras como ha vivido el país y del tiempo que ha transcurrido desde 1939..

El Espolón, en este octubre ya frío, pesaba en el recuerdo de otro otoño. Este paseante  teje  sus pensamientos de recuerdos para comprender mejor lo que le sale al paso. De pronto me acordé de él y de lo que supuso para el grupo inicial de blogs de la Burgosfera y de aquellos que se relacionaban con ellos.
Dos años sin tu palabra, querido Manzacosas.

31 comentarios:

elisa...lichazul dijo...

que bonita imágen,aunque a mí no me gustan las castañas, sorry,:))

un fruto con sabor a historia bélica
sin duda deja sabores imborrables en la memoria emotiva

besits profe

Cecilia Alameda Sol dijo...

Acababa de conocerle cuando se fue... Sentí que era una gran pérdida cuando leí sus escritos anteriores. ¡Dos años ya!

María dijo...

No me gustan mucho las castañas, aunque ayer las puse en casa para los míos.

Sí me gusta el olor que desprenden, con esa imagen tan entrañable que compartes, me viene el recuerdo de mi infancia y el olor tan rico que desprendían las castañas cuando pasaba por su lado.

Un beso.

BIPOLAR dijo...

:(

se le echa de menos, era divertidísimo.

Myriam dijo...

Sit Tibi terra levis et tua anima prominis ad caelum.

No lo conocí -aunque me hubiera gustado- tampoco había visitado su blog, pero leí varios de sus comentarios en algunos blogs.
Mansacosas era una persona muy cálida, sin duda, que lindo que los amigos lo recuerden.

Un abrazo

Lola dijo...

Esté donde esté Manzacosas, te agradecerá que hagas mención a el. Toda una fuente de información Burgosfera. Es curiosa tu forma de llevar a la información para que entendamos la entrada. Gracias Pedro

Asun dijo...

Por el cariño con el que hablas de él, se ve que era una persona muy querida.
Imagino que debe de ser un gran palo el fallecimiento de un amigo bloguero, aunque no se le conozca personalmente, ya que los lazos que se crean son, en muchos casos, igual de fuertes que los no virtuales.

Un abrazo, Pedro

el pueblo de Manza dijo...

Era de Urrez.
Este es uno de sus comentarios a Busgostecarios.

La leyenda era que si se pasaba por debajo arrodillada, se conseguía marido, algo que muchas hicieron, o sea lo de pasar (lo del marido no se sabe). La descripción de la siega, la bielda y la trilla son muy correctas. BIPOLAR tiene más razón que un santo, en este caso una santa, y a mí no me avergüenzan esos orígenes de castellano que en los años 40 y 50 vivía engañado y en la miseria. Así que no digamos en los 20......

Es yo he hecho la trilla de chaval. Lo contaré algún día. El único cuidado que debía tener era recoger la mierda de los bueyes con una pala, para que no cayese al trigo y lo ensuciase, y dejarla en un montón que luego utilizaban de estiércol. La cagada de los bueyes pesaba un huevo.

El verano del 81 estuvimos en Urrez y saqué esta foto donde mi hija y otras niñas esperimentan por última vez,el ir montadas en carro, tirado en esta ocasión por vacas.

El señor de la vara era ya mayor, como para conducir el tractor

Señor De la Vega dijo...

Mi Señor Ojeda, extraño contrastre me produce, esa fría estatua fotografiada, con sus últimas y cálidas palabras de recuerdo a Manzacosas.
Yo no le conocí, es decir, en cierto modo sí le conozco, porque dejar un blog abierto, es más que un recuerdo, es una manera de quedarse, de seguir siendo activo interactivo en la palabra.

Hoy, cuando parece que parte de la ciudadanía, se olvida de los excesos que llevaron a esta crisis que enfría con más frío el frío del otoño, releo la irónica entrada de Manzacosas del 2007, ya publicada en febrero 2006 en el Diario de Burgos ”Hipotecaos, Malditos” y al leerle me recuerdo; y me embarga la nostalgia, al sentirme igualmente Casandra, y así con palabras en la red se tejen extrañas uniones de conjunto, donde la soledad es menos al leernos, da igual cuando lo dijiste o si todavía tienes que decirlo, si tengo y me abraza tu palabra.

Suyo, Z+-----

MariluzGH dijo...

Ah, cómo me gustaría que mi pueblo tuviese una estatua a las castañeras... y cómo me gustan las castañas calentitas... mmm acabo de percibir su olor.

A veces sólo notamos el paso del tiempo, cuando contamos a los amigos que se han ido...

abrazo Maese Pedro

Merche Pallarés dijo...

Me han saltado las lágrimas de nuevo... ¡Dos años ya de la desaparición de nuestro querido MANZA! Se le echa muchísimo de menos. Era genial.

Sobre las castañas ¡qué ricas! Creo que en aquellos años de postguerra, mucha gente envidiaría a las castañeras tan calentitas ellas... Esa estatua debe ser una de tantas que hay en Burgos. Me hizo gracia ¡la cantidad de estatuas que hay! Besotes nostálgicos, M.

Merche Pallarés dijo...

Por cierto excelentes los dos escritos, el de MIGUEL VIVANCO y el link del SEÑOR DE LA VEGA. ¡Qué visionario era MANZA! escribiendo sobre las hipotecas... Besotes de nuevo, M.

virgi dijo...

Sólo por leerte ya extraño las castañas. Y también a tu compañero, debía ser un gran tipo.
Un abrazo.

Hernando dijo...

El otoño es la época de los frutos secos, las castañas además son del color del otoño, hablar de castañas es hablar de hambruna y de postguerra. Cuántos estómagos y cuerpos calentaron las castañas en las postguerra! Dicen que las mejores castañas son las gallegas.
Hablar de castañas es hablar de postguerra y como muy bien dices en este país sólo ha habido una postguerra, como sólo ha habido una transición democrática, aunque haya habido muchas guerras y varias transiciones, es el lenguaje que es sabio o es que algo ha cambiado en este país?
Pero hablar de castañas también es hablar de difuntos, de nuestros difuntos, en muchos sitios en la noche de difuntos se comen castañas. Dicen que la muerte es una ocultación, la ocultación de una vida, de una persona, de un cuerpo, de unas ideas, tú Pedro has hecho visible, a Manzacosas.

Selma dijo...

Hermoso Homenaje el tuyo, al Amigo Manzacosas en el segundo aniversario de su muerte...
En pleno otoño, su recuerdo junto al olor de las castañas recien asadas (que no tardaran en perfumar las calles de esta Gerunda pronto en fiestas)da calidez a tu Entrada, esta calidez que dan también los colores propios de esta estación... desde el dorado, hasta el castaño de esta fruta.. a mí me gustan.. pero para consumir en la calle.. en cucuruchos..

Besos de Otoño, Pedro, para tí, para todos tus visitantes y Amigos todos..

rubo dijo...

El otoño es una época que anima a recordar a los amigos que ya no están.
Un saludo.

Mar dijo...

No lo conocí pero, si lo recordáis -como estáis haciendo- nuna se habrá ido del todo.

En cuanto a tu escrito, ¡Anda que no es cierto que los sentidos tienen su propia apreciación de la realidad!. Hablabas de castañas e inmediatamente me llegó el aroma de ellas.

¡Me encantan!... Lo mismo que la imagen que has puesto.

Saludos.

Isabel dijo...

La cara de la castañera da horror. Mi recuerdo cariñoso para Manzacosa, aunque solo le conocía por sus comentarios, tenía un humor inteligente. Besos Isabel.

labea dijo...

Me quedé con las ganas...

:(

FERNANDO SANCHEZ POSTIGO dijo...

todo un detalle de tu parte este post dedicado. Un abrazo.

São dijo...

Meu querido Pedro, é tão triste que coisas agradáveis acabem por nos magoar às vezes...

Besos, muchos.

Montserrat Sala dijo...

La melancolía que trae implícita esta estación, nos hace recordar con nostalgia cosas antiguas vividas, y personas queridas ya ausentes.
Las castañeras también traen a mi memoria, episodios de mi infancia, que no fueron felices ni fáciles.
De la mas cercana en el tiempo, nuestra posguerra del 39. Saludos Profesor

Jesús Garrido dijo...

muy bueno, me he quedado prendado de lo que significa para tí y el resto.

Anónimo dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

Lo primero el recuerdo para Manzacosas.
Era valiente en sus escritos, y aunque dijera las verdades claras no podía disimular su ternura y elegancia.
Hablaba de personas cuyos rostros podía recordar, y de lugares de Burgos que me eran conocidos.
Qué gracia leer la anécdota del confesor sordo de jesuitas. El remate era cuando ibas sin saberlo, como fue mi caso. Buscaré el relato en mi diario, con el que tuvimos risa para una temporada.
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Siempre me recordaré de la castañera que se instalaba en los Portales de Antón. Y el olor de las castañas asadas viene a mi memoria con una mezcla a chamusquina de ropa, y me traslada a los catorce años. Tenía dos abrigos, el viejo que usaba a diario y el de los domingos. En una de las incursiones al puesto de venta, casi más por calentarnos que por las compras, me asuré el abrigo. Tuve que llevarlo durante un tiempo con la 'etiqueta' hasta que mi madre consideró suficiente el castigo. La verdad es que mereció la pena vestir 'de domingo' el resto del tiempo invernal.
Los abrigos del año anterior, siempre o estaban cortos o llevaban la marca del dobladillo bajado, con la consiguiente diferencia de color en lo añadido.
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En cuanto a las estatuas, no me parecerían mal si fuesen regalos sentimentales y altruístas, pero si las tiene que pagar el ciudadano tendría que haber un consenso para aprobar el costo.

Hoy, ¡Facultad de Medicina!.

Saludos. Gelu

soportales de Anton dijo...

Es esta tu castañera?

otra Castañera dijo...

!!!Esta podia haber servido de modelo!!

esta, esta dijo...

Es la de Gelu,

!!!La reconozco!!

Goathemala dijo...

Y tu entrada me recuerda que una vez en el invierno de tu ciudad tome, eso, castañas asadas.

Un abrazo.

pancho dijo...

Entonces no tenía blog, pero leía sus comentarios en los vuestros, plenos de cordura y que denotaban una gran cultura.Alguna vez leí su blog, como muchos de la burgosfera, que jugaba en la primera división, en expresión tuya. Ahora con atender el propio, y poco más, se va el tiempo libre disponible.

Qué solos se quedan los blogs cuando se ausenta su creador.

Entrañable recuerdo. Un abrazo.

Aldabra dijo...

hoy también comí yo las primeras castañas de la temporada y también ví el primer castañero callejero con su carrito... no soy muy amiga de las castañas pero sin duda son símbolo de otoño.

bicos,

Raúl Urbina dijo...

Manza, te echamos de menos.
Eras elegante, divertido, incorformista, educado. ¡Qué grandes virtudes todas juntas!