lunes, 25 de octubre de 2010

Cómo dar fama a un ladrón, foto quijotesca de Aldabra y noticias de nuestro Quijote.

Hay una pregunta que se han planteado muchos cervantistas desde el inicio de los estudios sobre el Quijote: ¿Hubiéra sido tan conocida la continuación de Avellaneda si Cervantes no la mencionara en la suya propia? El Quijote, alguno de sus personajes, pasajes y motivos, han generado una constante producción artística desde el mismo momento en que se publicó (en varios de los blogs que colaboran en esta lectura tenéis muy buenos ejemplos), pero ninguna otra obra ha conseguido la fama de la de Avellaneda precisamente por eso mismo, por la decisión de Cervantes de introducirla en su propia obra.

Evidentemente, la herida sufrida por Cervantes en su orgullo como autor y la certeza de que el ataque venía desde círculos literarios poderosos -se suele vincular, con razón, la continuación de Avellaneda con el grupo de Lope de Vega-, más el orgullo artístico de saber su producción superior a la del imitador y querer demostarlo, le llevaron a reaccionar como hizo. Por otra parte, era lógico y verosímil en el diseño inicial de la novela: el Quijote es una suma de parodias y de juegos intertextuales y en esta intención cabía perfectamente introducir la continuación falsa para superarla con el ingenioso golpe del certificado notarial de Álvaro Tarfe. (amén de lo que el Sr. de la Vega comenta en la entrada del pasado jueves). De hecho, es tan profundo el juego intertextual que establece Cervantes con ella que gran parte de lo que sucede en su continuación sólo se explica por contraste y paralelismo con lo que ocurre en la de Avellaneda. Algunos críticos han planteado -sin más datos que los que aparecen en ambas obras- una hipótesis interesante: sin duda, Cervantes habría comentado con su grupo de amigos escritores circunstancias de su propia continuación, aunque todavía no la hubiera comenzado a escribir y Avellaneda hubiera aprovechado varias de ellas para la suya, anticipándose. Al fin y al cabo, el circuito literario del momento era muy reducido y todos se conocían y sumaban amistades y enemistades. ¿Y si, además de llevarles a Zaragoza como era el plan cervantino inicial, además hubiera pensado en encerrar a don Quijote en un manicomio?

Pero, de paso, consigue que Avellaneda y su obra tengan un lugar en la historia de la literatura de la mano del Quijote. No es malo: por una parte, resalta las virtudes cervantinas y, sobre todo, la admiración por ciertos recursos narrativos que provoca la continuación falsa (y que no se hubieran dado así sin ésta, lo que convierte a Avellaneda en el motor de alguna de las innovaciones más modernas de Cervantes: en el estímulo que se da a partir de la rivalidad entre artistas está la creación de nuevos mundos); por otra parte, nos permite leer una buena novela, como es sin duda la obra de Avellaneda, aunque quede deslucida por la comparación y, sobre todo, al ser derrotada en el pulso que se echó con Cervantes. Todo ello no hubiera sido posible si Cervantes se hubiera limitado a ignorar al usurpador: quizá hasta el resultado de la segunda parte cervantina hubiera sido más previsible y menos innovador. Le dolería a don Miguel, pero los lectores hemos salido ganando.

Os animo a mandarme imágenes que reflejen la iconografía cervantino-quijotesca o a que las publiquéis en vuestros blogs, para acumular toda la información posible sobre Cervantes y el Quijote. Sobre todo me gustaría publicar imágenes no usuales, aquellas de pequeños lugares.

También os pido que me remitáis autorretratos quijotescos. Recordad que debéis estar con un ejemplar del libro o en actitud quijotesca.

Foto quijotesca de Aldabra


Con la lectura de las entradas quijotescas, Aldabra -que, como sabéis, sale de viaje en cuanto puede y ya colaboró en esta locura- recordó ciertas fotos que tomó en la Plaza de Zocodover de Toledo, un lugar que, como sabéis, es mencionado por Cervantes en su obra. Publico ésta, que pone de manifiesto la presencia quijotesca. ¡Gracias, Aldabra!


Noticias de nuestro Quijote

Ele Bergón busca a Cervantes y quizá sería bueno encontrarlo en estos tiempos que corren. Antes de que terminemos la lectura, para que nos dé consejos.

Antonio Aguilera comenta el capítulo 71 desde el poco entusiasmo de Sancho por sanar doncellas a costa de sus carnes. Tiene razón, Antonio, Sancho no ha nacido para eso.

Cornelivs comenta el salto de novela de Álvaro de Tarfe: una gran aportación la suya a partir de sus conocimientos legales. No os perdáis la entrada ni sus pregutas finales.

Fuentecillas constata que aun hay quien quiere vigilar a Don Quijote y a Sancho para que no se escapen. Podéis ver la estatua de su entrada aquí.

Manuel de la Rosa, Tuccitano, afina en su comentario del capítulo, sobre todo evidenciando la modernidad del enfoque cervantino.

Kety nos regala una nueva entrada de su Quijote en verso. No os perdáis el emotivo y acertado final.

Merche Pallarés comenta el capítulo, con acierto, desde el ataque cervantino a Avellaneda, que resalta, precisamente, lo que le separa del usurpador.

Paco Cuesta debate, con gran acierto, sobre la condición de la derrota de ambos personajes y la importancia, justo en ese momento, de la introducción de Álvaro Tarfe. Os recomiendo que no os perdáis la entrada.

Pancho hace un comentario excelente sobre la forma en la que Cervantes devuelve la jugada a Avellaneda. Tiene razón desde el título de su entrada, bien ilustrada, como siempre.

Jan Puerta hace una entrada bien quijotesca para aplazar su entrada con el comentario del capítulo semanal.

Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, nos regala un lujo de entrada: desde la perspectiva sobre la que la construye, la aparición de un Álvaro Tarfe reivindicativo y unas ilustraciones que vienen al caso y amplían el conocimiento. En esto, el Sanchico se ve desdibujado: no sabe que permanecerá bien dentro de la memoria de todos los que hemos participado en esta lectura, gracias a Ele Bergón.


Enlace con el índice de nuestra lectura, elaborado por Raúl Urbina : Primera parte y Segunda parte.
Enlace con el blog construido por Manuel Tuccitano expresamente para esta lectura y que puede considerarse un agregador con los enlaces de todos los blogs participantes de forma regular, aquí.
Enlace con el grupo en Facebook, aquí. (Este grupo no sustituye a la lectura en este blog y no estáis obligados a uniros: lo usamos sólo como complemento, para informarnos, preguntar y debatir.)
Enlace con la entrada en la que encontraréis sugerencias si os incorporáis con la lectura ya iniciada, aquí.
Si me he olvidado de alguien, hacédmelo saber y lo subsanaré. Recordad enlazar vuestras entradas con La Acequia, para poder encontrarlas.
Vale.

21 comentarios:

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Queridos amigos esto ya se le ve el fondo, y parecía toda una hazaña cuando dos o tres "chalados" nos embarcamos en eso....Sigamos disfrutando mientras dure... un abrazo

El Gaucho Santillán dijo...

Hola.

Mis maestros de literatura (todos ellos Sacerdotes Capuchinos, franquistas acèrrimos y fanàticos de todo) acordaban que Cervantes y el Lope de Vega (decìan que Avellaneda, era èl) eran amigos, y que todo fue una broma "con còdigos".

A mì me vino bien, porque dejè de golpear la almohada para matar al remaldito de la "Blanca Luna", que todavìa hoy, lo odio.

Un abrazo.

Jan Puerta dijo...

Apreciado Pedro y amigos…
Me encuentro bien. Pero perdido de conexiones fáciles y dependiendo del buen hacer de los carabineros de Chile, quienes amablemente me dejan usar su conexión de Internet para dar pequeñas señales de vida. Para que os hagáis una pequeña idea de donde me puedo haber perdido, os diré que entre otras poblaciones he estado en una pequeña población que ni aparece en los mapas, donde no hay luz ni agua corriente. Pero la autopista, la ruta 5, pasa por en medio del mismo. Parece idílico, pero estamos en pleno siglo XXI. Creo.
En una próxima entrada os explicare sobre este pueblo que me recuerda a las Hurdes de finales de los setenta.
Mi entrada del domingo, la voy a publicar en breve, aunque solo habrá una imagen quijotesca al respecto sin casi comentario. El próximo jueves estaré de regreso en casa. Eso quiere decir, entrada doble del Quijote, con las imágenes que esta semana no he podido publicar, más otras sorpresas.
Un fuerte abrazo

Merche Pallarés dijo...

La arremetida contra el Avellaneda continua hasta ¡su lecho de muerte! Se puede decir que Cervan lo dejó todo atado y bien atado.
Gracias por la explicación del H.2286, ya lo vi en la vía... La foto de MIGUEL V. de esos Talgos, too much! Qué malandrín. Besotes Avellanedescos, M.

Asun dijo...

Desde luego, las intenciones iniciales de Cervantes para la continuidad de su primera parte sobre el internamiento de DQ en un manicomio no las sabremos, pero que utiliza a la perfección la obra de Avellaneda para derrocarle es un hecho, aunque con ello le haya dado un lugar en la literatura que si no no habría tenido.

Besos

Aldabra dijo...

La foto ha quedado estupenda en tu blog.

biquiños,

Conchita dijo...

jejejeje los asientos de la plaza toledana de Zocodover, tooodos los asientos con escenas del Quijote en cerámica Talaverana. Saludos.

Abejita de la Vega dijo...

Llama la atención en este capítulo como Cervantes reconoce la fama del tal Avellaneda. Dice que así sacaría “a las barbas del mundo su mentira”. Y las barbas del mundo se enteraron mucho más con estos capítulos del Quijote. No he leído el Avellaneda, tal vez influida por mi abuela, buena lectora entre canastos de ropa para lavar, planchar y zurcir. Ella me inculcó que no merecía la pena. De lo que me transmitieron los profes no me acuerdo, creo que no lo comentaron mucho. Habrá que leerlo.

Lo que sí he de confesar es que las "Novelas ejemplares" se me han caído de las manos, en todos los intentos. Pero confío en que si me las sostienes tú, las cogeré con gusto y sacaré su jugo. Recuerdo, además, que una profe del Insti, algo gazmoña, nos dijo que algunas de las ejemplares no eran convenientes para nosotras, vete a saber por qué.

Gracias por el comentario que has puetso en mi blog.

Nos vemos, ya nos dirás cuándo.

Un abrazo

SAUVIGNONA dijo...

hola amigo pedro,
paso a saludarte y decirte quye la fotografia esta buenisima...es increible como en muchas partes ...se puede encontrar alusiones al quijote....

te dejo un besin!
:) sau

Lola dijo...

Solo lamento haber llegado tarde, pero como dicen por ahi "mas vale tarde que nunca" Siempre podré recordar la experiencia. Un saludo

pancho dijo...

Que Cervantes odia la continuación del Quijote de Avellaneda, es un hecho. Si no lo fuera, no lo habría desencuadernado y desventrado a raquetazos de fuego a las puertas del infierno. Sin embargo, no lo quema como ya había hecho con los libros que DQ guardaba celosamente en casa. No lo quema porque ya tiene pensado usarlo como una complementación del recurrente tema de la fama de los protagonistas, que a la menor oportunidad sacan a colación. Se trata de un refuerzo del: “yo soy el que soy” de DQ , pero proclamando a quien quiera oírle: “yo no soy ése. En el fondo a DQ y S no les parece mal que los doblen. Lo que les inquieta es que los maltraten, como señala en algún momento DQ. Ellos han salido de la aldea para que se conozcan sus hazañas. Para eso han sufrido burlas y apaleamientos diversos. Su recompensa es la permanencia en la posteridad.

Excelente texto. Me lo guardo en papel , como una joya, por si desaparece del espacio virtual.

Gracias por tus palabras del resumen y por el trabajo de los lunes a las teclas.

Un abrazo.

Antonio Aguilera dijo...

Los más grandes artistas que en el mundo han sido crearon su obra magna (no sé latín para escribirlo "en culto") con una buena dosis de stressss en sus venas. Con un tanto añadido de ansiedad y melancolía.
Vamos, la creación en el límite de lo humanamente soportable: casi siempre como autopurificación, para agarrarse al clavo ardiendo que es la vida en toda su crueldad; al desnudo.
En ausencia de estos stresssantes síntomas, las obras suelen quedarse en mediocres.

Tuvo que venir Avellaneda y publicar su don Quijote para poner a Cervantes cardiaco perdido, y con este efecto, poder acabar de escribir su respectiva segunda parte. Si no, dormido en los laureles, es que no la acaba.

"No sé tovía ande vamos a echar esas chuletillas con el tintorro del lugar". Supongo que cuando acabemos la lectura se fijará fecha y lugar.

JAN PUERTA: no te pierdas y vente "paspaña"

Besos y abrazos, Pedro Y amig@s

moderato_Dos_josef dijo...

Interesante este Quijote apócrifo que apareció, muy interesante. Creo que habré de leerlo.
Un abrazo.

donde te metiste? no te ví dijo...

"Todos los aquí presentes hemos sido "contaminados" por la invención cervantina y ningún tratamiento médico nos podrá curar". Las palabras de Juan Goytisolo sonaron hoy más convincentes que nunca en el Museo de Santa Cruz de Toledo, en la calle Cervantes, sobre un escenario con forma de baciyelmo y rodeado de tapices que mezclan las escenas bíblicas con episodios de la conquista de Tánger

pancho dijo...

Precioso el discurso de Juan Goytisolo, tocado por la magia de Cervantes.

Señor De la Vega dijo...

En el antepenúltimo capítulo, a mi corto entender, Cervantes da estocada a Don Quijote caballero andante en cualesquiera de las versiones anteriores, propias o ajenas. Impone Cervantes el cierre de secuelas futuras (no evitando la saga SuperSancho nunca escrita), ya nos había desviado a la novela pastoril y seguirá haciéndolo y destiñe la atención sobre el espíritu quijotesco con traiciones y certificados que serían puntilla y testamento en lo que al Quijote en armas se refiere, para hacernos más presentes las prisas por encontrar reposo del viejo en el que se ha convertido y nos muestra al personaje débil, pues así los deseos suyos eran como los de cualquier cabal hombre de antaño (hoy a pocos importan esos cabos) el de dejar todo atado y bien atado antes de su inexcusable ida, quiero decir, fatal muerte.

Con todo, el hilo de su verdadera locura (locura de amor) pues a esta yo concluyo su verdadera razón para enloquecer habiéndose sido él, Alonso el Bueno, qué de bueno fue incapaz de hallar la pasión a su cordura y bien tuvo que buscar el desatino a su amargura en la lectura, al acabar sin amor en esta vida, y de ahí su deseo en enloquecer, pues si uno del amor no busca la locura es que nunca cuerdo estuvo y quizás ni tan siquiera estuvo.

Pues el hilo como digo, no se rompe, y lo mantiene Cervantes en lo esencial tan puro como en su primer capítulo, e igual el deseo de encontrarla en los campos que llevan a su lecho, ocupa su mente y la ocupará hasta que despierte, pues ya sea como princesa de su caballero, pastora de sus tierras o deseo de la juventud perdida, Dulcinea es el vínculo que su locura inocula y le permite soñar en la esperanza de tenerla y más allá de tan vulgar deseo dormido, reside el vacío de la muerte y de la vida.
Suyo, Z+-----

BIPOLAR dijo...

¡Oh, no! ¡Me has roto el corazón!
No puedo soportar que Lope se incrimine con ese grupo de facinerosos.

Mucho es decir que porque fueran amigos o coetáneos eran del mismo pelo. Lope era un genio, ¿por qué iba a robar? ¿Por enemistad? ¿No crees que se las bastaba el solito y su afilada lengua para meterle un par de banderillas?

Esa insinuación...

¿Y si realmente Cervantes quería encerrar a Quijote en un manicomio?

Lo mató porque era suyo y esto realmente enlaza con el reto planteado en su día. Y tuvo que sufrir por eso...

Por cierto, la sirenita no se mojó y los azulejos son de un porno subido.

:P

Paco Cuesta dijo...

En ocasiones, ser "aguijados" como le ocurrió a Cervantes con Avellaneda estimula la creatividad y da lugar a magníficas obras.
Gracias por tan extraordinaria reflexión.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

BIPOLAR: como te consta, Lope no era un santo ni lo pretendía y la rivalidad literaria de la época era espléndida y ruín, al mismo tiempo. Apreció a Cervantes y su obra, sin duda, pero también participó en la guerra de los cenáculos literarios. Como se sintió atacado en la Primera parte, bien pudo alentar la segunda falsa.

BIPOLAR dijo...

Bendita rivalidad.

¿Cuándo vamos a hacer nuestro cenáculo con comícula quijotesca?

Señor De la Vega dijo...

Siguiendo los consejos de Pancho, leo el enorgullecido discurso pro-cervantino de Goytisolo, y aunque estoy encantado de coincidir en la mayoría de lo que dice, me parece demasiado hiperbólico el tono a la figura y obra de Cervantes y a excepción de matices subjetivos, tampoco añade nada no debatido en los cauces de la Acequia.

Buena excusa sin embargo me parece el final de nuestra lectura, para que el inestimable moderador Don Pedro, invite a comentar a relevantes figuras cervantistas, nacionales e internacionales.
Y que se atrevan a medirse con los transformismos de Abejita, los arrebatos irreverentes de Bipolar, los análisis de Myriam o la furia de Doña Merche, por ejemplo.

Suyo, Z+-----