martes, 15 de junio de 2010

Fundaciones públicas y crisis en España.


Hace más de un año, me preguntaba, en este mismo espacio, qué iba a pasar en tiempos de crisis con la gestión cultural encomendada a las decenas de empresas y fundaciones públicas que han proliferado en España en las últimas dos décadas.

En estas semanas se ha vuelto a poner de actualidad el debate y las cifras superan, con mucho, lo que yo me imaginaba entonces: hay 1.970 empresas públicas controladas por las diferentes administraciones locales y autonómicas y 477 por el Estado nacional. Todas ellas con sus altos cargos correspondientes y un número variable de personal de administración y servicios (que, a diferencia de lo que pasa en la administración pública no han superado ningún tipo de oposición), consejeros, etc. La mayoría de ellas no tienen función cultural, por lo que no corresponde tratarlas aquí.

Como dije entonces, la mayoría de las instituciones de este tipo que conozco chocan en competencias unas con otras, han sido creadas casi siempre por caprichos políticos poco claros y son gestionadas de una manera personalista por quienes han sido puestos en su dirección, que no responden más que ante quien los nombró. De tal forma que existe alguna que ha sido relevada en sus funciones por otras creadas posteriormente por los políticos que han venido después pero sin cerrar la primera. Los resultados generales son ridículos para los presupuestos que se les han dado y los recursos se van mayoritariamente en pagar la nómina del personal y las dietas o, en el caso de repartirse el pastel entre varias instituciones para contentar a todas, la fragmentación impide una política cultural seria y de calado: más ahora con la reducción de los presupuestos por las medidas para contener el déficit público. Conozco, en Castilla y León, alguna fundación cuyo único cometido real parece ser publicar unos pocos (muy pocos) volúmes anuales de una única colección de libros cuyo coste de edición es muy alto y cuya oportunidad es cuestionable. Eso y alguna foto en la prensa local o regional para testimoniar actos hinchados.

Otra de las dudas que cuestionan su existencia y viabilidad es que, a diferencia de lo que sucede en el mundo anglosajón con el concepto de "Fundación", en España las fundaciones e instituciones públicas de este tipo no han servido de verdad para atraer el dinero privado y en la gestión económica y la planificación de los proyectos hay menos claridad que la deseable. Urge un cambio en la Ley que regula estas fundaciones.

Hay algo que agrava el problema: todo esto va en detrimento de las pocas instituciones de este tipo serias y con proyectos de continuidad que hay en toda España, con algunas de las cuales colaboro desde hace años, que ven sus presupuestos y sus actividades coartados por la presencia de otras y sufren el desgaste de hacerse hueco en un panorama copado por demasiados figurantes.

Más de un año después de mi entrada, los políticos comienzan a pensar que deben frenar este derroche: pero sólo por cuestiones económicas y sin una verdadera revisión de las necesidades. Es triste pensarlo. En mi opinión, lo de menos -siendo mucho- ha sido el derroche de dinero en los tiempos buenos. Lo peor ha sido y es la falta de actuación seria, estable y de largo recorrido en la gestión cultural.

Curiosamente, parece ser que lo único que sucede ahora que no hay dinero es que estas fundaciones entran en un estado latente, casi de hibernación: basta con poder pagar las nóminas y la luz del edificio que ocupan y no molestar demasiado para que nadie las señale con el dedo y puedan ser cerradas. Como este mal se extiende en todo el mapa de España independientemente del color político, parece que hay una intención de que no se provoque demasiado ruido y que nadie haga nada que pueda aumentar las pérdidas. En cambio, las instituciones que mantienen proyectos serios son cuestionadas precisamente porque actúan, en contra de lo que debería ser.

Consecuencia: siguen abiertas instituciones que no hacen prácticamente nada más que sostener unos pocos puestos de trabajo ocupados por designación y sin control eficaz de resultados pero que nadie quiere cerrar por si las necesitara en las próximas campañas electorales para salir en costosas fotos de actividades culturales y por si quien está al frente de ellas -que, a fin de cuentas, es alguien con influencias- pudiera enfadarse al quitarle el cargo y provocar un malestar interno dentro del partido -en los que siempre hay luchas de tendencias y familias que se agarran a estas cosas- y externo en los medios de comunicación con toda la información y conocimiento que tiene sobre la deplorable forma de gestionar la cultura española de la que ha sido partícipe. Y corren riesgo de ser cerradas o de sufrir serios recortes en sus presupuestos las que sí son eficaces, precisamente porque hacen cosas.

Muy caro me parece: y con consecuencias desagradables para aquello que deberían alentar.

25 comentarios:

Diego Fernández dijo...

Triste y bochornoso, a partes iguales.
Abrazos,

Diego

Myriam dijo...

Qué triste.....

Myriam dijo...

(y lo que planteas me resulta tan familiar, como si estuvieras hablando de Argentina...)

Lola dijo...

Triste pero cierto, quizá no me corresponde decirlo a mi, pero hay que ser realistas.

Jesús Garrido dijo...

Es triste sí, comparto más o menos lo dicho, pero....conozco más de uno y más de cinco que no están en haciendo cola en el INEM gracias a estas empresas, no sé, complicado decantarse.

vazquez74 dijo...

un análisis muy certero, Pedro. Como siempre, la pelota está en el tejado de los políticos. Pero no habrá quien tenga valor para coger el toro por los cuernos, como siempre...

Asun dijo...

Hay demasiada gente chupando del bote.

María dijo...

Mientras ellos siguen ahí arribita, con sus "peazos de sueldos", y aquí, cada vez más empresas cerradas, y más paro.

Pero lo peor ... no es que no hagan nada, es que lo que están haciendo es ponerlo todo "patas arriba", mejor hubiera sido que hubieran dejado todo como estaba, ahora no hay por donde agarrarlo.

Dramática esta situación, yo creo que lo mejor es ir pensando en emigrar porque aquí en unos años España va a parecer un solar.

Un beso.

São dijo...

Será isto sina ibérica,este desatino de Fundações? É que em Portugal o panorama é muito semelhante!!

Fuerte abrazo, amigo mio.

FERNANDO SANCHEZ POSTIGO dijo...

y lo saben y no hacen nada para remediarlo. ESo es lo peor. un abrazo.

Antonio López-Peláez dijo...

Un servidor siempre había defendido ante la incredulidad general que el sacrosanto mundo de la cultura adolecía de idénticas miserias a las de otros sectores con peor prensa... Pero, visto lo visto, temo haberme quedado corto.

http://antoniolopezpelaez.com

Merche Pallarés dijo...

¡Nidos de corruptos! Y, como siempre, pagarán justos por pecadores... ¡País! Besotes cultos, M.

Txema dijo...

Esas son las consecuencias de politizar la cultura hasta extremos inadmisibles.

saludos

Hernando dijo...

Efectivamente en el mundo anglosajón funcionan muy bien y prácticamente todo el fondo cultural está en manos de las fundaciones privadas, como la compra de obras de Arte y su divulgación. Para ello la empresa privada que participa, tienen grandes desgravaciones fiscales, y al final serán de tituralidad pública y del estado. En España salvo excepciones que las hay, son fundaciones que se mueven gracias a los presupuestos del estado y suelen funcionar hasta que el político o políticos de turno salgan en la foto, luego caerán en el olvido.
Una pregunta. Sabe alguién cuánto dinero el estado se gasta en el patrimonio cultural de la duquesa de Alba, para que luego ni siquiera pueda ser visitado por el españolito de a pié? Urge una reforma, y sería posible que el estado no tuviera que rebajar las nóminas de los funcionarios.

José Núñez de Cela dijo...

La cultura siempre es y será la hermanita pobre, en tiempos como estos a congelar en gastos "inútiles". Yo conozco experiencias de fundaciones cercanas en las que lo único que había era edificio y sueldos de directivos (familiares de cargos políticos), ni actividad ni intención de haberla.

saludos

Gabiprog dijo...

Creo que el mecenazgo de la cultura es algo necesario... Si bien, reconozco que soy incapaz de pensar una solución coherente en saber acabar con la manipulación política que parte de toda subvención...

Sería una cuestión de ética y de pensar en un bien común...
(La última frase no sé cómo aplicarla en este país).

:(

SAUVIGNONA dijo...

porque sera que la situacion me rsulta conocidisima como si estarias ahbalndo de aqui cerquita....mira aqui hay una crisi devastadora....


besos pedro !
que estes muy bien!

:) sauvi*

Anónimo dijo...

Como siempre, muy acertado tu comentario. Tu visión futurista también fué muy buena. Besos Isabel.

jg riobò dijo...

Cómo me gustan estas fotos.
El que reparte se queda con la mejor parte.

Carlos Alberto dijo...

Muy acertado el tema. La reforma laboral ya esta aprobada, esperemos que surta efecto, porque de lo contrario va ser un caos total.

saludos! que vaya bien todo

blogochentaburgos dijo...

Hay que reducir el tamaño del Estado burocrático. O autonomías o diputaciones, fuera duplicidades de figuras institucionales, de trabajos, de funcionariado en conclusión.

Montserrat Sala dijo...

Un análisis exaustivo del tema, con muy acertada conclusión: Demasiados fucionarios chupando del bote. Hemos mantenido durante años, empresas designadas a dedo, para la elaboracion de informes inútiles, de encuestas absurdas, y otras menudencias. Total: hemos tirado por la ventana y hemos derrochado sin tón ni són. No nos podemos lamentar, pero; quién lo pagará?
Saludos profesor.

Cecilia Alameda Sol dijo...

Lo que importa, se ve con tus certeras palabras, no es la cultura sino mantener adeptos, gente que te sirva cuando te presentes en las próximas elecciones, gente que te haga quedar como culto, dadivoso, de miras elevadas. Gente a la que hay que pagar y pagar bien.
Su nómina la pondrán en el apartado de inversiones culturales.¡Qué risa!

T.M. dijo...

En este país funciona así la cosa, o todos o nada. Igual que con otro tipo de ayudas. Debería haber un control y entregar dinero a quien realmente lo necesita y no por Ley a todo el mundo. Y lo de muchas fundaciones es una vergüenza total. Indignante.
Saludos.

Paco Cuesta dijo...

Nuestros políticos, TODOS SIN EXCEPCIÓN aún admitiendo que los hay menos malos, merecen una respuesta electoral con la totalidad de votos en blanco: UTOPÍA.