martes, 27 de octubre de 2009

Sobre el nacionalismo de izquierdas.


Los nacionalismos modernos tienen dos vertientes teóricas en su origen.

La primera nace con las ideas ilustradas en el siglo XVIII, con la nueva forma de entender la nación como estado: en resumen, la soberanía radica en el pueblo, entendido éste como el conjunto de sus ciudadanos, no de los súbditos. Se parte, necesariamente, de un pacto social en el que los gobernados acuerdan cómo definir su nación y cómo quieren ser gobernados. La nación, por lo tanto, se define a partir de unas normas de juego consensuadas entre todos. Aquellos que están de acuerdo con ellas y adquieren la condición de ciudadanos participan de su integración en la nación y deciden sus modificaciones. No es necesario estar de acuerdo en todo, basta estarlo en su hechos fundamentales y participar en la gestión del pacto de forma directa a través del sistema electoral y otras fórmulas. El sistema será más perfecto cuanta más participación permita. La nación, así, es un sistema en perpetuo cambio que se redefine en cada momento: necesita un explícito compromiso de pertenencia a ella de acuerdo con los principios de ciudadanía. De hecho, suele entrar en decadencia cuando la ciudadanía hace dejación de sus deberes como tal. Después, los ciudadanos pueden decidir ser gobernados desde cualquiera de los colores del espectro político.

La segunda nace con el romanticismo, también en el siglo XVIII, y se define sustancialmente a partir de la creencia en un espíritu nacional. Las naciones, por lo tanto, no tienen una raíz en el compromiso de los ciudadanos sino que preexisten a ellos, se justifican en una lectura confusa e intencionada de la historia -en la que se mezclan convenientemente leyendas, datos constatables y verdades de fe- y en una especie de determinismo, por lo que se interpretan como inmutables. A partir de esta elaboración, se define cuáles son las características de cada nación y se pretende que, en su esencia, sean inalterables. Casi como si estuvieran inscritas en los genes de las personas que habitan el paisaje nacional. Dado que no se crean a partir de un pacto de ciudadanos, hay una minoría que se atribuye la función de identificar y definir las características de la nación, así como de advertir contra sus desviaciones. Esta minoría -puesto que hablamos de la época moderna ya no es la nobleza- es una especie de aristocracia intelectual que suele proceder, en su mayoría, de la burguesía acomodada que confunde sus propios intereses de clase con los de la nación. Su éxito depende de la capacidad de integrar en sus propios intereses las emociones básicas de la mayor parte de la población del territorio definido como nación: en esa articulación se usan todos los argumentos para la creación de una opinión pública favorable, tanto a través de los medios de comunicación como, especialmente, a través del uso de textos artísticos y la fijación de una imagen folklórica de la realidad.

En el primer caso, la nación nace de la aplicación de un derecho cívico y la expresión libre de una forma colectiva de entenderse, con o sin Estado. En el segundo, procede del irracionalismo colectivo: es una emoción basada en creencias, no en principios cívicos que ordenen la convivencia. En el primero, manda la ley; en el segundo, la tradición.

Ocurre que ambas formas de definir la nación suelen tomar prestados argumentos de la contraria: pero, en estos tonos intermedios, siempre define la perspectiva última.

Hace un siglo, en España, se pusieron en juego activo ambos conceptos de nacionalismo y se aplicaron a la misma definición de España -el español es uno más de estos nacionalismos modernos- o de lo que entonces se llamaron regionalismos -gallego, vasco y catalán; después vendrían otros.

Aunque la mayoría del nacionalismo que se dio a finales del XIX procedía del segundo tipo y buscaba la esencia de lo nacional en endebles -cuando no falsos- argumentos históricos, religiosos o lingüísticos, se comenzó a dar también un tipo de nacionalismo mixto que hoy es muy frencuente y que podemos definir, simplificándolo, como un nacionalismo de izquierdas que se sustenta en parámetros ideológicos tradicionalistas.

Este tipo mixto -un nacionalismo a la vez tradicionalista y de izquierdas- es un curioso artefacto ideológico: contradictorio en sí mismo está condenado a enfrentarse continuamente con las arenas movedizas sobre las que se alza. Suele estar controlado por élites locales que proceden de la burguesía acomodada -de nuevo la perspectiva de un grupo de intelectuales y políticos que se autoerigen en los guardianes del secreto y en expendedores de cédulas de identidad puesto que son los únicos que saben definir el artefacto y, además, controlan los resortes del poder en cuanto les es posible.

En realidad buscan un rendimiento electoral basado en los sentimientos y no se suelen plantear su contradicción conceptual.

Se puede ser nacionalista y de izquierdas según el primer tipo, pero no se puede ser, en rigor, nacionalista tradicionalista y de izquierdas: porque ningún edificio que defina su esencia por la tradición puede aceptar un sistema que cambie y que sea lo que quieran sus ciudadanos. Sobre todo en una realidad tan mezclada y múltiple como la actual, en la que la aportación de elementos ajenos a la definición tradicional es cada vez más importante.

Por eso, muchas perspectivas nacionalistas actuales son estériles: por defecto en su definición de partida que provocan continuas contradicciones internas. Y peligrosas, por supuesto.

Estériles y perjudiciales para la convivencia resultan los nacionalismos basados exclusivamente en la tradición. Pero también más comprensibles teóricamente.

De los nacionalismos tradicionalistas y de derechas ni hablamos.

40 comentarios:

mojadopapel dijo...

Muy buena exposición Pedro, y comprometida....habrá gente que no la entienda. Chapeau.

DESPLAZADOS AL PARAISO dijo...

Como he comentado alguna que otra vez, paso de la politica.
¿De qué sirve dar tu voto a un determinado partido y que luego los políticos hagan lo que les dé la gana?
Si el pueblo, a través de las urnas, decide que gobierne cierto partido ¿por qué luego se unen los otros partidos que han obtenido menos votos para que el que ha ganado no gobierne? Eso pasó en Córdoba con las eleciones muncipales, no me parece bien.
Además que los políticos no se comprometen en nada con sus electores, a la más mínima dejan a la ciudad en la estacada, no tienes más que ver la ex-alcaldesa Rosita Aguilar, en cuanto le propusieron irse a la Junta de Andalucía y dejar la alcaldía, ni se lo pensó, la que decía que iba a luchar por Córdoba ¡Y una leche! Ainss Pedro, que me lío y no paro...
Por eso nunca voto a nadie, voy a votar pero mi sobre vá sin voto...lo siento, los veo muy hipócritas a todos.
Besitos, muackkkks.

Jan Puerta dijo...

Creo que tu comentario es extensible a cualquier ideología que por su propia evolución, pierde los conceptos iníciales. Y esto les sucede a todos. Si no es así hay un estancamiento de ideas que no es acorde con el tiempo actual. Esto supondría llamar a las cosas por su nombre. Pero hoy en día, la izquierda parece vivir del miedo escénico que en su día tenía la derecha. Lo que unos y otros olvidan, es que lejos de las siglas, la única ideología que se sigue manteniendose por los siglos de los siglos, es el capitalismo. Amén.
Intentar hacer perdurar las ideas de finales del XIX en el inicio del XXI se me antoja tan complejo como abrir una botella de vino la misma época que haya estado sin resguardo. O sea sometida a las inclemencias del tiempo.
Habría que pensar en llamar a los partidos –nacionalistas incluidos- por sus actos no por su obsoleta ideología.
Un abrazo

Silvi (reikijai) dijo...

Quede tildada… excelente exposición… tema álgido en España. Besitos.
“El patriotismo es la convicción de que este país es superior a todos los demás porque habéis nacido en él." George Bernard Shaw

Isabel Huete dijo...

Es un tema espinoso y comprendo que haya quen lo vea de forma muy diferente. Hay demasiada teoría sin fundamento alguno y pocas con una base histórica, cultural y política medianamente serias.
Yo, como he dicho tantas veces, creo que en un mundo cada vez más globalizado e interrelacionado, donde dependemos todos de todos cada vez a mayores niveles, ser nacionalista me parece pueblerino, una catetada.
Besis gordis.

FERNANDO SANCHEZ POSTIGO dijo...

Yo estoy a favor de todos los nacionalismos que vengan del pueblo no de los políticos. un abrazo.

elisa...lichazul dijo...

clap clap profe!
genial entrada , toda una clase
como para tomar apuntes

besitos de luz

Merche Pallarés dijo...

Muy interesante, como siempre, tu exposición histórica de esta lacra que nos carcome: los nacionalismos a ultranza. Es normal que se tenga "cariño" al terruño natal pero de ahí a pensar que sólo le pertenece a unos cuantos "iluminados", dista muchas leguas de distancia. La tierra es de todos. Besotes, M.

Quique dijo...

Excelente post. Describes la verdad, aunque la verdad no gustará a muchos.
Otro de los rasgos del nacionalismo es hacer política con sentimientos que deberian quedar en el ámbito privado (como el cariño que pueda tener a mi tierra, a ciertas costumbres, a mi barrio o a mi calle).
Un saludo.

ANABEL dijo...

Tu entrada me recordó la controversia mantenida en Alemania entre Thibaut y Savigny. No recordaba eso desde mi último curso de Filosofía del Derecho. La exposición que haces sobre el nacionalismo romántico clarificadora.
Si me pongo a pensar no consigo encontrar ningún nacionalismo que se apoye en el pueblo. No. Lo pienso y lo pienso, y no consigo encontrar ninguno. En mi humilde opinión el nacionalismo y la izquierda son incompatibles (en contra de lo que piensa mucha gente) y creo que tú hoy me has prestado un argumento de peso en mi razonamiento.
Gracias

pancho dijo...

La estela de Ágora sobrevuela este brillante análisis, valiente y sólo posible desde posiciones independientes y alejadas de responsabilidades políticas.

Me lo fotocopio en soporte papel para releerlo con calma. Descubre las claves de muchas de las cosas que yo pienso del destejer actual de algo que costó mucho tejer en la Transición y que ha permitido que a este país crecer como nunca lo había hecho antes.

Tenemos suerte de que haya alguien que ve la realidad con tanta clarividencia.

Hernando dijo...

Qué bien expuesto, y como en España se sufre de ese nacionalismo mixto, que sólo conlleva, hipocresía y cinismo, en este caso ni el nacionalismo romántico es bueno como tal, el nacionalismo democrático, para mi manera de ver es el que mejor puede funcionar para una buena convivencia entre todas las regiones. Y nos espera la Europa de las regiones de qué tipo de nacionalismo se nutrirá?

Asociación Geocientífica de Burgos dijo...

Estimadas/os amigos:
Con motivo del Bicentenario del nacimiento de Charles Darwin, la Asociación Geocientifica de Burgos lo asume como tema en los Encuentros de Geología en este año y con tal motivo celebra una sesión divulgativa el dia viernes 6 de Noviembre a las 19,30 en el CENTRO CULTURAL CAJA DE BURGOS Avenida de Cantabria nº 3 y 5. Sala 2, sobre el cambio que ha supuesto en el pensamiento y las ciencias de la tierra, la teoría de la evolución.
Contaremos con la presencia como ponente invitado de D. Jesus Zamora, Catedrático de Filosofía de la Ciencia y Vicerrector de Planificación de la UNED,
Será una buena ocasión para saludarnos y desde luego para actualizar nuestra idea de la evolución.
Difundidlo a quien le pueda interesar.
Cordialmente
AGB

Francisco O. Campillo dijo...

Hay quienes piensan que la nación es una realidad inalterable,como tú bien expones. También hay quienes consideran que el Derecho, o la moral, o la Ética se sustentan en una serie de valores, digamos... eternos.
Pero nosotros tenemos la suerte de vivir en Burgos, así a menos de 20 kilómetros de nuestras casas podemos visitar los yacimientos de Atapuerca y aprender que un sentimiento tan profundo como la religiosidad se puede constatar que tiene un punto de inicio. Vamos, que no es eterno.
Y los que no viven en Burgos -ya lo siento, no se puede tener todo en esta vida- pueden leer las obras de ese equipo excepcional de investigadores ;-)

Antònia Pons Valldosera dijo...

No es fácil pergeñar un comentario a una entrada tan lúcida. Entre paréntesis te diré que mi padre decía, en esencia, lo mismo. "No se puede ser nacionalista y de izquierdas. O sea que estos son derechitas y para de contar".
Así a bote pronto la frase "fomento del espíritu nacional" me catapulta hacia otros tiempos en los que había una asignatura con este nombre y en la que se nos pretendía enseñar que "ser español era una de las cosas más importantes del mundo". En mi caso el resultado fue justo al contrario. No por méritos propios sino porque una tenía información privilegiada de primera mano;)
Que la soberanía reside en el pueblo y que el decide como y por quién debe ser gobernado es incuestionable y constituyó un avance en los derechos de los ciudadanos, antes súbditos de alguien que podía hacer lo que le viniese en gana pues reinaba "por la gracia de Dios".
En cuanto al segundo concepto nacido del romanticismo... me jode decirlo, pero en parte tienes razón.
Las tradiciones se rescatan cuando conviene y si hace falta se fabrican hasta que todos olvidamos cómo empezaron. Ejemplo, algo que odio profundamente y que me da miedo: els correfocs.
Otros ejemplos son la costumbre de los castillos humanos. A mi me gusta verlos y me emociona cuando suenan las "gralles" (no sé la traducción) pero de eso a dedicarle unidades didácticas en los libros de texto va un trecho. Al principio me sorprendía y me lo saltaba tranquilamente, ahora después de años ya ni me choca verlo en los TNs y en la prensa. Si alguien consigue cargar y descargar una torre especialmente complicada parece que hayan descubierto la penicilina. Pero eso mismo me pasa con los toros, el fútbol o el Tour.
En cuanto a ese determinismo de ser de aquí como algo genético se fomentó al principio, ahora se fomenta lo contrario. Te hablo de Cataluña: es catalán quien quiera serlo y quien se sienta como tal. La voluntad, consustancial al primer concepto, el sentir consustancial al nacionalismo romántico.
Y sin embargo existe el llamado hecho diferencial y no puedo pasarlo por alto.
El lunes estuve viendo una entrevista a Jordi Pujol. Habló de que la lengua era el factor diferencial principal y que la política lingüística había cohesionado al país (Cataluña) y que era un elemento integrador. Que la TV autonómica había contribuido a reforzar la conciencia de país mientras yo me acordaba de campañas machaconas como la del: Som 6 milions, la Norma, la d'Ajuda'm parla'm en català y de otras que ahora no recuerdo.
También le recuerdo hablando en inglés o en francés sin ninngún problema pero subtitulado al castellano.
El concepto de país, nación y estado están tan mezclados que es casi imposible distinguirlos y/o diferenciarlos.
¿Nación es lo mismo que país? ¿Ser judío, árabe, catalán o saharaui es fruto de la voluntad, del sentimiento, del lugar de nacimiento?
Los saharauis dicen que no y preservan la pertenencia a sus tribus con matrimonios endogámicos.
Y cuando pienso que esto es una imbecilidad supina me acuerdo de una tía advirtiendo seriamente a mi prima de si se había pensado bien lo de casarse con un inmigrante andaluz. ¿Ridículo, racista, xenófobo o simplemente inculto o cateto como dice Isabel?
¿Por qué el concepto Paísos catalans abarca más allá de la frontera francesa lo mismo que Euskadi? ¿Son franceses los vascos de allende la frontera española?
En África las fronteras fueron trazadas a golpe de escuadra y cartabón sin tener en cuenta el hecho diferencial étnico, geográfico, social etc. y por eso, teorizaba un profesor de la UAB, es una fuente inacabable de conflictos.
¿Es España una nación o es un estado plurinacional? ¿Somos distintos en esencia o sólo en apariencia? ¿Tenemos una historia, un Derecho, una lengua, una tradición común o no?
Y así seguiría preguntando ad infinitum.
Un abrazo.

María dijo...

Me gusta venir a aprender a La Acequia, hay un excelente profesor y amigo, gracias, Pedro.

Un beso.

jg riobò dijo...

La foto es espectacular, lástima que ilustre un tema tan poco artístico.

Cornelivs dijo...

"artefacto ideológico": he aqui una definición que me ha gustado mucho, querido Pedro.

Me gtusta ser ciudadano del mundo, amigo.

Un abrazo.

Encyclopaedia Britanica dijo...

Burgos provincia de Castilla.

Según censo de 1803, tiene 470.588 habitantes.

La provincia tiene "five cities,583 towns,and 1118 villages".

Las únicas poblaciones de más de 5.000 habitantes son Burgos, Santander y Logroño.

Burgos a City, the capital of the province of the same name, in Spain etc..etc...

CONCLUSION... que nos lo diga Antónia Pons Valldosera.

Eran los Cántabros y Riojanos Castellanos antes y no ahora?

Antònia Pons Valldosera dijo...

En mis tiempos eran de Castilla la Vieja.
He hablado de lo que conozco y de lo que he vivido en primera persona. Si he molestado a alguien de la Enciclopedia británica lo siento. No era mi intención provocar un conflicto diplomático con la Gran Bretaña. :-D
Quizás deberían decirlo los cántabros y los riojanos. A ver qué son, qué quieren ser o de dónde se sienten.

CORREDOR PEREZOSO dijo...

Creo que los males de la sociedad civilizada y a nivel mundia son dos: el nacionalismo y la religión.

Ambos causan, han causado y todavía causarán mucho daño, pero porque son muy mal llevados por nosotros mismos.

Anónimo dijo...

No me gustan los extremos, ni los ultras ni los radicales ni los fanatismos ni los separatistas ni los violentos. Besos Isabel.

pablo miguel simón dijo...

En ni cabeza los conceptos de izquierda y nacionalismo no ligan bien, esa mayonesa siempre se corta.

Euphorbia dijo...

Muy interesante tu exposición, me ha gustado mucho.
Mi padre decía que todos los extremos se tocan y creo que entre un radical batasuno y un falangista quizá no haya tanta diferencia. Si nos movemos dentro de unos parámetros de respeto y educación, las ideologías nacionalistas no deberían dar tanto miedo como dan a algunos que, para neutralizarlas las reprimen y con ello las refuerzan.

Yo, entre otras cosas, me siento nacionalista y me importa poco que se me tache de cateta. Creo que hay un espacio para ello, no anclándonos en la tradición y en el pasado sino mirando hacia el futuro y pensando en el progreso de cada pueblo y del conjunto.

Por otra parte, tantos "ciudadanos del mundo" como tenemos hoy en día, a mí personalmente, me generan suspicacias.

Un beso, Pedro, desde mi terruño.

blogochentaburgos dijo...

Gnial ensayo Pedro. VIAJARRR te evita todos esto males propios de la endogamia nacionalísta

Anónimo dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

Al leer su Entrada he estado pensando lo que soy, y he llegado a la conclusión de que soy: paisajista.
Me gustan los paisajes, y algunas gentes que están incluídas en los paisajes.
- Amo los lugares que me han acogido y en los que han transcurrido mis vivencias.
- Amo los lugares en los que vivieron mis antepasados, que no serán los que acogerán a mis descendientes.
- No me gustan los nacionalismos.
- No quiero perder mi tiempo, limitado y escaso, en temas que acaban en discusiones y colores de banderas.
- Con cualquiera que ame su tierra, distinta de la mía, que me hable de ella y seguro que conseguirá que me entusiasme.
- Me gustan las tradiciones que hermanan a las gentes. Por ejemplo, los castellers me emocionan y los valoro -más aún- pues yo sufro de vértigo.
- Me gusta la musicalidad de todas las lenguas diferentes, y especialmente la poesía, y los cuentos... y las nanas que cantan las madres a sus hijos.
Eso es la lengua materna.
- Me gusta dedicar tiempo observando a las madres felices cantando a sus hijos, y los niños diciendo sus primeras palabras.
- Y por desgracia, las músicas de los nacionalismos, no suelen terminar en bellas canciones de cuna.

Saludos. Gelu

XuanRata dijo...

Como bien sugieres el nacionalismo ya no es una ideología sino tan solo una estrategia, la del existir "contra" y no "para", que siempre auna más. El nacionalista que se cree de izquierdas parece tener mejor prensa que el otro, pero la verdad es que adolece de los mismos defectos y tiene además el incoveniente de tener que sobrevivir con el aire que le deja el nacionalismo de derechas.

Abejita de la Vega dijo...

El nacionalismo excluyente,la peor de las ideologías.

Enciclopedia Italiana dijo...

Tenia que haber escrito.

Los Cántabros y Riojanos eran, BURGALESES antes.
Castellanos despues.
Y Ahora no solo otra provincia sino distinta Comunidad Autónoma

!!!Visca Empordà Lliure!!!

Gabiprog dijo...

Hablamos de coherencia ¿no?
Pero claro, primero se aplican los... intereses.

Permiteme mostrar este texto con alguna de mis amistades.

Antònia Pons Valldosera dijo...

Euphorbia, hay nacionalismos de muchas clases. La verdad es que los comentarios de los enciclopédicos británico e italiano me han recordado lo del café para todos.
No todo se hizo bien en la transición.
Si el concepto de nación puede variar o puede ser redifinido por acuerdo de los que la forman no veo dónde está el problema. Bueno sí, lo veo en los nacionalismos excluyentes. Y en las manipulaciones tendenciosas de algunos políticos cavernícolas que añoran la España una, grande y libre.
Pensamiento único, lengua única, Dios único, patria única.
¿Por qué ahora recuerdo un poema del genial Machado?
"Castilla miserable, ayer dominadora envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora..."
Un cordial saludo.

Myr dijo...

Espero sinceramente que continues con esta serie tan necesaria para pensar y entender el mundo en que vivimos, aplicable no sólo a España. Tenemos mucho que aprender de lo que dices.

Un abrazo

CORREDOR PEREZOSO dijo...

Es mejor olvidarlos, porque en otro maso mereceremos como castigo el que dejen de ser rotos.

Fernando Portillo dijo...

Llevo dos días dando vueltas a esta entrada y estos comentarios. Genial y muy ponderada Doña Antonia Pons: suscribo sus palabras, pero al final me sigo quedando con lo que dice Ramón de España en su libro "Europa mon amour" al respecto: "De cuantas ideas ha ideas ha concebido el hombre para eludir el vacío de la existencia, el nacionalismo es sin duda la más estúpida". Y la más peligrosa, añado yo; tanto que con las banderas nacionalistas debería venir un botiquín.
Y a la Srta. Myr no puedo evitar la tentación de decirle que, en efecto, todos tenemos mucho que aprender de lo que dices, especialmente los judíos israelitas, a juzgar por su visión del concepto de nación en los últimos setenta años.

Myr dijo...

Veo que que han hecho referencia a mi asi que respondo: Concuerdo con FERNANDO PORTILLO sobre lo que dice de los judios IsraeliES
(supongo que se refiere a los nacionales del estado de Israel: mejor dicho: su gobierno), y especialmente en que la religión DEBIERA estar separada del Gobierno, absolutamente. En ellos pensé cuando dije "muchos tenemos que aprender" de lo que dices PEDRO, pero también pensé en el populismo de izquierdas de Argentina y en el de Venezuela, que están corretenado de la mano y, seguro en el caso de Argentina, destruyendo al pais, cosa que presencié con dolor en mi reciente visita y según me informaron los distintos gremios con los que me reuní: Productores agropercuarios, SALUD; Industriales, Docentes, Turismo, etc.

Y siguiendo con lo anterior, por mi condición multicultural, cosmopolita o internacional, como querais llamarla, personalmente considero muy de mi gusto que el mundo se vuelque hacia modelos en los que no haya Estados Nación sino: UN MUNDO SIN FRONTERAS, CON GOBIERNOS LAICOS y BIEN ILUSTRADOS. Me lo imagino como núcleos afines interconectados en red. Al estar mezclados los pueblos y en contacto con la diversidad, habría menos racismo, supongo.

Creo que te comenté alguna vez que estuve ( en un encuentro de poesia internacional) en una zona de aldeas drusas, árabes, judias y cristianas, cerca del Mar de Galilea y que todos los habitantes de ellas, compran en el mismo supermercado... viven en armonia y respetan las diferencias.

Y como hablo de lo que me gusta a mi personalmente como modelo, más allá de que sea viable o no, debo decir que me sentí estos dias que pasé en España muy en mi casa, muy bien recibida y muy mimada por los amigos que me acogieron. Cosa ésta, que demuestra la calidez del pueblo español en general, mas allá de cualquier regionalismo.

Saludos desde este Hotel del aeropuerto de Barajas. Mañana, ya llego a mi residencia. Para que quede claro, FERNANDO: mi casa está en el corazón de la gente que amo y que me ama. Me da igual dónde resido.

En realidad, si lo pensamos bien... no poseemos ni la Tierra, ni el aire, ni las montañas, ni los rios.... y sólo vivimos en ellos (o de ellos) de prestado. Saludos.

Myr dijo...

PD - Hace 70 años FP, ¿en 1939? ...

Fernando Portillo dijo...

Hice las cuentas a bulto: en 1946 si queremos ser más precisos y sigo hablando de memoria.

Antònia Pons Valldosera dijo...

Fernando, supongo que no todos podemos ser ponderados, alguno tendrá que haber radical para que la ponderación se distinga o para que encontremos el gusto en la variedad.
Me parece muy bien que el señor ese del libro, (Europa mon amour, yo sólo conocía el Mollerussa mon amour, de la Trinca) diga que los nacionalismos son estúpidos. Yo añadiría: sobre todo los nacionalismos ajenos.

Myr dijo...

Y lo repito, PEDRO: "Tenemos mucho que aprender de lo que dices".
El mundo necesita pensadores de tu talla.

São dijo...

Bom e esclarecedor texto que continua bem actual

Besos