jueves, 25 de junio de 2009

Aparece Sansón Carrasco (Cap. 2.3).


La creación del personaje de Sansón Carrasco es uno de los grandes hallazgos de la Segunda parte.

Este personaje, magníficamente caracterizado desde antes de aparecer, tendrá una función significativamente relevante en el resto de la novela, puesto que sumará sus esfuerzos a los del cura y el barbero para hacer volver a don Quijote tras su nueva salida. Y lo hará con la misma estrategia que ellos adoptaron en la Primera: participar de la ficción del hidalgo para hacerlo regresar a la aldea desde dentro del mundo caballeresco.

Pero eso está fuera del capítulo de esta semana. Éste, con el anterior y el siguiente, pertenece a un segmento narrativo en el que el relato da un salto cualitativo de enorme trascendencia para la historia de la novela moderna. En él, el propio relato se hace parte sustancial de la escritura. En el capítulo de la semana pasada lo vimos cuando Sancho daba cuenta de la fama popular en la aldea. Ahora Sansón Carrasco viene a dar cuenta de una sorprendente noticia: en el mes trascurrido entre el regreso de don Quijote y su recuperación, se ha escrito y publicado un libro que cuenta sus hazañas. Este volumen ha tenido un enorme éxito, corre de mano en mano, se ha reimpreso en varios lugares y se ha traducido a varios idiomas, hasta el punto de que Sansón Carrasco puede afirmar que no ha de haber nación ni lengua donde no se traduzga.

Para dar lugar a la entrada verosímil del bachiller, usa de un recurso escénico del momento: el monólogo de don Quijote, inquieto por lo que haya podido contar de él el autor de la narración, la imposibilidad de que todo se haya podido dar en tan breve tiempo puesto que aún no estaba enjuta en la cuchilla de su espada la sangre de los enemigos que había muerto (con esta exageración ya nos propone Cervantes una mirada irónica a la inverosimilitud del tratamiento temporal puesto que no hemos de olvidar que la narración se plantea como parodia de los relatos caballerescos), sus dudas sobre la veracidad de lo relatado al ser moro el autor y, en especial, la forma de tratar sus amores con Dulcinea.

Uno de los problemas que ha tenido la crítica a la hora de comprender con exactitud las palabras del bachiller se debe a la caracterización de este personaje. Se ha debatido en exceso sobre lo que afirma en este capítulo -en especial sobre la existencia de algunas ediciones citadas de las que no hay ninguna constancia, pero también sobre el resto de sus afirmaciones-, sin tener en consideración que Sansón Carrasco es un bachiller de Salamanca, recién llegado de la Universidad a sus 24 años y que no demuestra tomarse la vida demasiado en serio.

Cervantes construye este personaje sobre el tópico literario del estudiante y lo hace desde la descripción física y moral. No es, por lo tanto, ni un modelo de comportamiento ni aplicación de los conocimientos adquiridos en sus estudios para mejorar la sociedad en la que vive. Más adelante lo veremos picado en su orgullo. Aquí, desde el inicio, plantea pasar un día divertido en casa del loco famoso de su aldea y no para de argumentar para jugar tanto con el hidalgo como con Sancho Panza. De ahí que a Don Quijote le salude por este nombre desde su inicio y no pare de reforzarle su fantasía: es un motivo más para impulsarlo a una nueva salida.

Además, Cervantes lo utiliza como un elemento externo a la narración de la Primera parte y, por lo tanto, apropiado tanto para repasar las principales aventuras como para cuestionar aspectos que él sólo puede conocer por la lectura de la novela:

-No se le quedó nada -respondió Sansón- al sabio en el tintero: todo lo dice y todo lo apunta, hasta lo de las cabriolas que el buen Sancho hizo en la manta.

Como ha asistido al éxito del libro, puede aportar datos a la curiosidad de sus interlocutores desde la popularidad del libro hasta el cuestionamiento de algunos aspectos de la narración: el exceso de golpes recibidos por don Quijote, la fragilidad de la motivación de Sancho Panza para seguir a su amo (la promesa de una ínsula) y la incorporación de una novela completamente ajena a la narración (El curioso impertinente).

A todo ello dan respuesta en el diálogo, pero hemos de observar cómo estas críticas son participadas por el propio Cervantes, que cuida mucho de no volver a caer en estos elementos cuestionados en su época (los golpes recibidos se reducen notablemente, el gobierno de la ínsula se hará realidad y de él se extraerá toda una lección moral y desaparecerán los relatos insertados a la manera de El Curioso impertinente).

Sin duda, Cervantes meditó mucho sobre estos aspectos, comprendiendo que representaban elementos frágiles de la novela. Su sagacidad hizo que convirtiera la polémica en materia narrativa y que, en el caso concreto de la introducción de la novelita, la recusara explícitamente a través del hidalgo como algo no propio de la materia novelada (ahora bien, recordemos que don Quijote estaba dormido cuando se leyó y, por lo tanto, para él esa parte de la historia no existió, con lo que Cervantes, para salir de la polémica, realiza un juego teórico excelente y novedoso).

Pero también, el bachiller, como lector del libro, sabe cosas que se calla para no estropear la diversión, como que don Quijote no es, en realidad, un caballero andante, que Sancho no entregó la carta, que el cura y el barbero trajeron a su vecino engañado, etc. No es -no lo olvidemos- un moralista, sino un estudiantón que se divierte.

Gracias a esta función del personaje, Cervantes puede abordar algunos de los defectos que contenía la primera edición y, en especial, dos: el hurto del rucio de Sancho y el destino de los cien escudos hallados en la sierra.

Como el capítulo se alarga, Cervantes recurre al desfallecimiento físico de Sancho, que necesita comer y beber para poder continuar la narración. Y Sansón Carrasco también, que no se hace de rogar para quedarse a comer y echar la siesta en casa del hidalgo.

Veremos qué pasa después de la siesta el próximo jueves, al comentar el capítulo IV.

32 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

¡Qué capítulo más jugoso! Y sí que ahora he visto la intención de Cervan de corregir los errores de la primera parte.

Tenemos a nuestro Quijo rumiando mientras espera la llegada de Sansón, el bachiller. No podía comprender como "algún sabio, o ya amigo o enemigo" hubiera escrito "en estampa sus altas caballerías" si aún "no estaba enjuta en la cuchilla de su espada la sangre de los enemigos que había muerto". Le carcomía la sesera ¿qué "arte de encantamiento le habría dado a la estampa: si amigo para engrandecerla..., si enemigo para aniquilarla"? pero ya que siendo historia de "caballero andante por fuerza había de ser grandílocua, alta, insigne, magnífica y verdadera".

No le gusta que su autor sea un moro. Le preocupa que no haya escrito sobre su amor puro hacia la señora Dulcinea del Toboso "deshonrando su dignidad" cuando él había "menospreciado reinas, emperatrices y doncellas de todas calidades, teniendo en raya los ímpetus de los naturales movimientos" (vamos, que no se había comido una rosca).

Llegaron Sancho y Sansón. Le describe a éste último como que "tendría hasta veinte y cuatro años, carirredondo, de nariz chata y de boca grande, señales todas de ser de condición maliciosa y amigo de donaires y de burlas" (lo siento por todos los carirredondos, chatos y de boca grande que leaís ésto). Sansón le ensalza a nuestro Quijo diciéndole qué bien que Cide Hamete Benengeli haya escrito de sus grandezas (aquí Cervan se echa flores de nuevo) "y rebién haya el curioso que tuvo cuidado de hacerlas traducir de arábigo en nuestro vulgar castellano para universal entretenimiento de las gentes".

Don Quijo le pregunta si es verdad que hay historia suya escrita por un moro sabio. Sansón le dice que es tan verdad que ya han sido impresos mas de doce mil libros y hasta han sido impresos en Portugal, Barcelona y Valencia y se escucha que tambien lo va a ser en Amberes y (visión de futuro de nuevo) "y a mi se me trasluce que no ha de haber nación ni lengua donde no se traduzga".

Don Quijo se preocupa por su imagen. Sansón le contesta "solo vuestra merced lleva la palma a todos los caballeros andantes; porque el moro en su lengua y el cristiano en la suya tuvieron cuidado de pintarnos muy al vivo la gallardía de vuestra merced". Tambien le tranquiliza referente a "los amores tan platónicos de vuestra merced y de mi señora doña Dulcinea del Toboso".

Aquí salta Sancho diciéndo que nunca había oido hablar con "don" a su señora Dulcinea y que "ya en esto anda errada la historia". Don Quijo está ansioso de saber "qué hazañas mías son las que más se ponderan en esa historia?" Sansón hace una lista de los diferentes gustos de los lectores/oidores, que si los molinos, que si los batanes, la de los dos ejercitos que luego resultaron ser dos manadas de carneros, el del muerto que llevan a enterrar a Segovia, la de los galeotes, "la de los dos gigantes benitos, con la pendencia del valeroso vizcaino". Una vez más interrumpe Sancho preguntando "si entra ahí la aventura de los yangüeses, cuando a nuestro buen Rocinante, se le antojó pedir cotufas en el golfo". Sansón respondió que (flores de nuevo) no se dejó nada "el sabio en el tintero" y hasta escribió sobre las "cabriolas que el buen Sancho hizo en la manta".

Merche Pallarés dijo...

Luego cuenta el bachiller que hasta escribe "de los infinitos palos que en diferentes encuentros dieron al señor don Quijote" "Ahí entra la verdad de la historia--dijo Sancho". Don Quijo dice que bien pudieron eludir esos detalles ya que pueden "redundar en menosprecio del señor de la historia". Aquí le responde Sansón que no es lo mismo escribir como poeta que como historiador. "El poeta puede contar o cantar las cosas, no como fueron, sino como debían ser; y el historiador las ha de escribir, no como debían ser, sino como fueron, sin añadir ni quitar a la verdad cosa alguna" (Genial descripción).

Sancho se preocupa "que entre los palos de mi señor se hallen los mios". Habla de sus cardenales "que aún se están frescos en las costillas". Nuestro Quijo le manda callar porque quiere saber "lo que se dice de mí en la referida historia" . Sancho dice "y de mí, que tambien dicen que soy yo uno de los principales presonajes de ella". Continua un rifirafe entre los dos, cuando Quijo le corrige diciéndole que no es "presonajes" sino "personajes".

Sansón le tranquiliza a Sancho diciéndole que es un personaje muy querido por ser un crédulo "pensando que podía ser verdad el gobierno de aquella ínsula ofrecida por el señor don Quijote, que está presente". "Aún hay sol en las bardas" dice don Quijo, añadiendo que "con la experiencia que dan los años, estará más idóneo y más hábil para ser gobernador que no está ahora." Aquí siguen disquisiciones sobre las ínsulas e islas y Sansón le dice "que los que gobiernan ínsulas por lo menos han de saber gramática" a lo que contesta Sancho "con la "grama" bien me avendría yo, pero con la "tica" ni me tiro ni me pago, porque no la entiendo". Sancho está contento de que que Cide se atenga a la verdad porque si no, siendo cristiano viejo como es, "nos habían de oir los sordos". Que no se puede escribir "...a trochemoche lo primero que le viene al magín".

Una de las "tachas que ponen a la tal historia--dijo el bachiller-- es que su autor puso en ella una novela titulada "El curioso impertinente", no por mala ni por mal razonada, sino por no ser de aquel lugar..." (Ay, qué listo nuestro Cervan autocriticándose). Sigue la autocrítica cuando dice don Quijo "que no ha sido sabio el autor de mi historia, sino algún ignorante hablador, que a tiento y sin algun discurso se puso a escribirla, salga lo que saliese, como hacía Orbaneja, el pintor de Úbeda, al cual preguntándole qué pintaba respondió: "lo que saliere". Tal vez pintaba un gallo de tal suerte y tan mal parecido, que era menester que con letras góticas escribiese junto a él: "Éste es gallo". Y así debe de ser de mi historia, que tendrá necesidad de comento para entenderla" (premonición de nuevo, de nuestra lectura colectiva...).

Sansón le dice que no, que es muy clara que "no hay cosa de dificultar en ella". Que llega a todo el mundo "los niños la manosean, los mozos la leen, los hombres la entienden y los viejos la celebran" (de las mujeres ni mú...). Continua que todos cuando ven a un rocín flaco, automaticamente dicen "Allí va Rocinante"; que los mas que la han leido son los pajes y que no hay "antecamára de señor donde no se halle un Don Quijote". (Estaba cerca del PODER) Y que la historia es muy gustosa y nada perjudicial porque "no hay una palabra deshonesta ni un pensamiento menos que católico" (Buenoooo, ¡qué bien se cubre las espaldas! nuestro Cervan...).

Merche Pallarés dijo...

(Sigue)
Hablan sobre la literatura, don Quijo dice que para "componer historias y libros...es menester un gran juicio y un maduro entendimiento". "Decir gracias y escribir donaires es de grandes ingenios" (¡cómo se hace autobombo nuestro Cervan!) Una vez más critica a los futuros "bestsellers", a sus escritores contemporáneos (¿Avellaneda?) y a los críticos en general, cuando dice "...hay algunos que así componen y arrojan libros de sí como si fuesen buñuelos". "Los hombres famosos por sus ingenios...siempre o las más veces son envidiados de aquellos que tienen por gusto y por particular entretenimiento juzgar los escritos ajenos sin haber dado algunos propios a la luz del mundo". Siguen conversando sobre los críticos envidiosos, terminando don Quijo diciendo que su historia "a pocos habrá contentado".

Aquí ya entramos en harina cuando menciona Sansón que "quién fue el ladrón que hurtó el rucio a Sancho" y que pasó con "los cien escudos que halló en la maleta en Sierra Morena". Errores que no fueron corregidos en la primera parte que Cervan (en boca de Sancho) promete contarnos en el siguiente capítulo. Así sea.

¡Excelente capítulo! Donde se ve claramente el talento y el ingenio de nuestro Cervantes. Hace maravillas literarias, cabriolas literarias, diría yo. ¡OLÉ Y OLÉ! Dan ganas de verle dando la vuelta al ruedo ¡con dos ejemplares de su novela!

¡¡UFF!! Qué largo me ha salido. Pido disculpas. Besotes, M.

Merche Pallarés dijo...

¿Dónde está el resto de mi comentario? No me digas que se ha borrado... ¡Está en el e-mail! Ya sé que es largo pero ¡es que hay tanto que comentar! Bueno, si veo que no sale, lo escribiré directamente en tu blog porque ya falta poco. Besotes, M.

Merche Pallarés dijo...

Vale. Ya he visto que ha salido. Besotes, M.

fernando dijo...

A MEDIDA que avanza, el libro se pone más y más interesante. Curioso el tan Sanson Carrasco como su nombre ;)

un abrazo.

pancho dijo...

CAPÍTULO2.3
Debido a la reclusión de DQ en su habitación, necesaria para su rehabilitación y recuperación, el autor necesita de S para darle ritmo a la narración. En esta ocasión el ritmo lo marcan las ausencias de S. Comienza llenando el hueco de la ausencia con el ensimismamiento de DQ. El término del capítulo coincide con su salida de la escena, con su marcha, tiene que cumplir con su “oíslo”. Esto permite mesa, mantel y sobremesa de los otros dos personajes que aprovechando el apagado de luz del escenario, incluso se pueden echar una siesta. Uniendo los dos extremos se produce un vivo, alegre diálogo entre los tres personajes.

Aprovechando que S ha marchado en busca del bachiller, el autor se mete en la mente de DQ, que considera precipitado el salir en los libros pues: “aún no estaba enjuta en la cuchilla de su espada la sangre de los enemigos que había muerto”. Regalo para los lectores y muestra del tipo de pensamientos que rondaban la imaginación de nuestro hidalgo. Se nos muestra un DQ, que se nos antoja ansioso por conocer de un lector directo el contenido del libro. Da por supuesto el decoro con el que ha debido ser tratado. No concibe que un Caballero Andante pueda ser tratado de manera errónea. Sin embargo, desconfía de que un moro sea capaz de captar todo el respeto con el que siempre se ha dirigido a Dulcinea.

La llegada de S y Sansón Carrasco a la habitación de DQ da término a las conjeturas de éste. No necesita C más que unas cuantas pinceladas para dejarnos una descripción física y psicológica del bachiller, que sirve, además, para meternos de lleno en el enjundioso diálogo de los tres. Una criatura, desconfiada, opinando de su propio creador, que a su vez es creado por el autor único, Cervantes, único elemento que no es ficción en este juego de planos narrativos.

En el diálogo, S se presenta desconfiado, quisquilloso y protagonista cuando desconfía de una historia que trata de “Don” a Dulcinea, algo que ellos nunca hicieron. Requiere presencia en la historia, como consecuencia de los palos que recibió y califica a su amo de “reprochador de voquibles” cuando le corrige sus expresiones.

En el curso del diálogo van saliendo diferentes situaciones que conciernen a los dos protagonistas, pero a pesar de tratarse de historias que incumben a los dos en conjunto, tanto a DQ como a S les interesa “lo suyo”. Sansón, inteligente, que enseguida se percata de los intereses de sus interlocutores, satisface a ambos equitativamente.

Le complace a S el hecho de salir bien librado en el libro, sobre todo siendo como es, cristiano viejo. También que el autor “no ponga a troche moche lo primero que le viene al magín.” Se nos da a entender la importancia que tenía este hecho en una época que ya sentía las consecuencias de la expulsión de los moriscos en 1609.

El hidalgo no se muestra muy a favor del arte abstracto cuando comenta “que tendrá necesidad de comentar para entenderle” al hablar del Curioso Impertinente y poner el ejemplo del gallo que pintara un pintor de Úbeda. Comenta Sansón que la obra ha tenido mucho éxito entre las clases humildes. Incluso han llegado a una identificación de caballo flaco- Rocinante. Cosa lógica pues según él no se descubre en ella ni un “pensamiento menos que católico”.

Le sale a DQ la vena inquisidora cuando piensa que los historiadores falsarios deberían ser quemados. No entiende DQ por qué intercaló su creador novelillas, con todo lo que había que contar de sus aventuras. Ennoblece el arte de escribir: “En efeto, lo que yo alcanzo, señor bachiller, es que para componer historias y libros, de cualquier suerte que sean, es menester un gran juicio y un maduro entendimiento. “

Sansón hace una reflexión que tiene plena vigencia, al afirmar que los escritores son envidiados por aquellos que juzgan escritos ajenos sin haber “dado propios a la luz del mundo”...

Alatriste dijo...

Madre mía Merche el resumen lo hacia Pedro o tú, jejeje.

Cabría resaltar también la crítica que hace Cervantes a las a veces demasiado minuciosas revisiones que se hacen de las obras impresas antes de publicarse. Cervantes creo que excusa un poco sus fallos, con "y quizá podría ser que lo que a ellos les parece mal fuesen lunares, que a las veces acrecientan la hermosura del rostro"

Jan Puerta dijo...

Esta segunda parte a despertando en mí esa fascinación que creía perdida ante ciertas obras literarias. Cierto es que en ocasiones, había abierto el Quijote y sin demasiada convicción me había refugiado en la lectura de algún capitulo. También lo hacia con algún que otro autor.
Hoy en día, a medida que avanzo en la lectura, recuerdo tiempos de joven, donde la imaginación debíamos de trabajarla a fuerza de imaginar. Siempre a través de un libro.
Hoy, vuelvo a jugar con la imaginación como el mejor regalo posible que se le puede ofrecer a un niño que ya pasa de los cincuenta pero aun mantiene entera la capacidad de asombro de todo aquello que ve.
Este capitulo me lleva a imaginar la conversación como si fuese un espectador silencioso entre los gestos de los mismos participantes, sus caras de asombro y la capacidad innata para debatir sobre lo conversado.
Se sucede la curiosidad en varias facetas del mismo. Y se alimenta constantemente la necesidad imperiosa de seguir las aventuras en cualquier momento.
Un capitulo para leer y releer.
Un abrazo amigo.

Selma dijo...

Por Zeus!! Lo que ha dado y da de sí este capítulo.. Entrada , comentarios.. ¿Que nos queda por decir.. ? Que me sigue gustando y cada vez más esta locura colectiva .. y esta autocrítica disfrazada de Bachiller.. Genial, insuperable, Cervantes.. Gracias Pedro por permitirme descubrir más y más.. Todo y que no estás haciendo la siesta, a pesar de las apariencias.. he visto como abrías un ojito.. ;-)

Un beso, mi Profe favorito...

Roberto "el ente" dijo...

A medida que avanza la lectura la cosa se pone cada vez más interesante como no podía ser de otra manera.

A Merche habría que hacerle un monumento COMENTARISTA DEL AÑO!!!

UN ABRAZO QUIJOTESCO!!!!

MAMEN... dijo...

HOLAAAAA GUAPOOO, AQUI TE DEJO ESTE REGALITO....

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Pasa este osito a las personas qe quieres muchisimo y no quieres que cambien nunca. (espero recibir el osito).
Si recibes entre 2-4 ositos te quieren
Si recibes entre 4-8 ositos te quieren mucho
Si recibes entre 8-10 ositos te quieren muchiiiisimo
Espero qe yo sea uno de ellos!!

Silvi (reikijai) dijo...

Mi Querido Amigo...me estoy durmiendo;te debia el anterior.Así que te dejo los dos.Admiro a Merche.Lo mio es muy sencillo. Besitos.

CAPÍTULO 2

Cuando deciden retirarse el cura y el barbero, escuchan las acusaciones que proferían el ama y la sobrina, de querer engañar a Don Quijote; Sancho solo quería visitar a su amo. Al escuchar esto Don Quijote lo hace pasar… y así poder hablar con el y lo pusiera al tanto de las opiniones de la gente del pueblo sobre sus hazañas… este le contesta con absoluta sinceridad… que todo el mundo dice que Don Quijote esta loco y que Sancho es un mentecato (simple)… Y también se comenta que el “Don” se lo había puesto el y se hizo caballero sin derecho. Don Quijote dijo que todas esas habladurías eran por envidia. Sancho lo pone al tanto que Bartolomé Carrasco, acababa de hacerse Bachiller en Salamanca, y que había visto impresa la historia de “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”. Al oír esto manda a Sancho por el bachiller.

CAPÍTULO 3

Al retirarse Sancho en busca del bachiller… Don Quijote se quedo cavilando… como alguien pudo escribir sus aventuras… sino no había pasado tanto tiempo de comenzadas. Le preocupaba y mucho… que este escritor se hubiese inventado algo de su amada Dulcinea.
Sansón Carrasco llegó se arrodillo ante Don Quijote… como si se tratara de un verdadero caballero…. Inicia la conversación alabando las aventuras leídas en ese libro.
Ese capitulo termina contando como Don Quijote y el Bachiller ponen detalles en común de la primera parte, lo que hizo Sancho con los cien escudos de oro que encontraron en Sierra Morena y los errores del autor, el insólito hurto del jumento de Sancho, y la inclusión de la novela del Curioso Impertinente. El Bachiller le comenta lo famosas que son sus aventuras;que son leídas por todo el mundo.... Besitos.Silvi.

Hernando dijo...

Para mí todavía no ha empezado la segunda parte y creo que promete, pues de momento creo que es una introducción para ponernos al día o de lo que se decía en la primera parte, Cervantes nos refresca un poco la memoria, pero hay indicios que esta segunda parte va a ser diferente. Tenemos a Don Quijote que está muy interesado en lo que se dice de sus aventuras y al mismo tiempo el autor (Cervantes)tiene una idea muy aproximada de cómo van las ventas y cómo son las críticas de su primera parte, a través de un nuevo personaje Sanson Carrasco y a un Sancho muy locuaz y que se permite opinar y meterse en la conversación como parte de su protagonismo.

Antonio Aguilera dijo...

PEDRO:
Lamento no poder participar esta semana en nuestra locura Quijotesca.
Mi hermano, dos años mayor que yo, cayò enfermo y me necesita.
No obstante me llevo tu comentario y los de el resto de amigos para poder, quizàs, haceros una visita con "conocimineto de causa".

Espero incorporarme la semana que viene.

besos y abrazos para los paseantes de La Acequia

Juan Luis G. dijo...

Hola Pedro.

Me parece sorprendente el giro que hace Cervantes al incluir el propio libro en la narración. Supongo que sería todo un impacto en los lectores de la época. Y me pregunto si ese riesgo de hacer una apuesta tan novedosa en esta segunda parte tiene que ver con que a sus años y después del rotundo éxito de El Quijote, era un escritor que "ya estaba de vuelta" y se podía permitir introducir esa innovación que bien podría ser rechazada por los lectores.

Un saludo.

Cornelivs dijo...

Cervantes nos define a uno de los mayores socarrones de la historia, el bachiller Sanson Carrasco. Dice de él: “Era el bachiller, aunque se llamaba Sansón, no muy grande de cuerpo, aunque muy gran socarrón; de color macilenta, pero de muy buen entendimiento; tendría hasta veinte y cuatro años, carirredondo, de nariz chata y de boca grande, señales todas de ser de condición maliciosa y amigo de donaires y de burlas”. Mas adelante lo define como “…perpetuo trástulo y regocijador de los patios de las escuelas salmanticenses”. Ahí es nada.

Cuando Cervantes los definió como personas “de condición maliciosa”, por algo sería. El propio Cervantes, al describirlo, se burla del socarrón.

Si, son burladores profesionales, y su propio comportamiento elimina el más mínimo atisbo de nobleza que pudiera haber en ellos, porque ningun alma noble se burla de otra.

Quizas debieramos de recordar que la socarronería se define como burla encubierta efectuada con astucia o disimulo, es decir, con ironía. Un socarrón es, en el fondo y en la forma, una persona que se burla de los demás. Se ríen inmisericordemente de la gente que hay a su alrededor, o de las indefensas victimas que ellos mismos eligen, que normalmente suelen ser buenas personas.

Distingamos dos puntos: 1.- Como personaje, Sanson Carrasco me parece muy logrado. 2.- Las intenciones de Sanson CArrasco: ¿procurar que D. Quijote vuelva a su casa y c9ontribuir a sanarlo de su locura? Si, puede ser. Lo que sucede es que, en el interin, Sanson aprovecha -lo veremos- la mmas minima oportunidad de pasarselo bien, y de disfrutar "a costa" del loco que quiere curar. Eso le quita merito a Sanson.

La primera vez que lei el Quijote senti una antipatia visceral hacia este personaje, de Sanson Carrasco; con el tiempo, he llegado a calarlo bien. Sigue sin gustarme. Aunqu8e, insisto, como personaje literario, es un exito de Cerv antes, que quizas lo necesitaba como medio para quitar de enmedio a D. Quijote, al final de la novela, y no quiero adelantar.

Un abrazo para todos.

marga dijo...

- “Reprochador de voquiblos” me encanta y encontraré el modo de usarlo.
- “Aún hay sol en las bardas” también preciosa frase para un “aún es posible”
- “Grama-tica” esta vez en lugar de modificar la palabra, la divide así consigue que una parte se refiera al conocimiento sobre el campo y otra supongo que al gobierno, respondiendo a Sansón que quiere reírse de sus personajes.
- “Yo apostaré que ha mezclado el hideperro berzas con capachos” mezcló churras con merinas (aunque en nuestro caso al menos todo son ovejas)
- El pintor de Úbeda: estupenda anécdota, “si sale con barbas San Antón y si no la Purísima...” y ante una duda, lo mejor la claridad “este es gallo” al gallo. Me recuerda un poco a nuestra pintura en la cual bajo manchurron rojo leemos estupefactos el título: “atardecer ardiente en campo de amapolas”
- Los críticos: El reproche: envidian los escritos ajenos sin haber dado algunos propios a la luz del mundo. La réplica: Muchos teólogos hay que no son buenos para el púlpito y son bonísimos para conocer faltas.
- THE END: No concibo mejor manera de dar un respiro a un tema que con una buena comida, seguida de una sosegada siesta (es un maestro en las interrupciones.

§♫*€lisa*♫§ dijo...

pedro

ni idea de este pasada
hace tanto que dejé el quijote de lado
pero te dejo muakis y vibras superpositivas pa'la semana:=)

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Hola amigo...yo vengo de donde fue Sancho... de una de esas terribles comidas con los compañeros de trabajo...salvo que yo lo hice en compañía y Sancho en la gloria....

Si llego a leer yo el comentario de mi Merche...no leo el capítulo...genial niña!!!!

Pero lo que venía com apunta Jam...es un capítulo para leer y reller, que montón de cosas y cositas se pueden comentar... lástima que ando con evaluaciones y papeles (málditos)...pero ahi dejo el rastro...un abrazo amigo

BIPOLAR dijo...

Lo más fascinante de esta entrada que comentas es el personaje de Sansón Carrasco y lo que apuntas de él: conoce el libro al que confiere un valor histórico realista, por lo que sabe las características de los personajes, debilidades, lo que piensa cada uno, lo que no han hecho,... es magnífico, es como si fuera un lector actual introducido en la propia obra.

Físicamente me lo imagino igual que Sancho Panza sólo que con atuendo de tuno y "supuestos" estudios de bachiller.

Destaco hoy estas frases:

-"El que de mí trata -dijo don Quijote-, a pocos habrá contentado."
-"Antes es al revés; que, como de stultorum infinitus est numerus, infinitos son los que han gustado de la tal historia"

JAJAJAJAJA

y por supuesto, esta otra:
"la más discreta figura de la comedia es la del bobo"

Abejita de la Vega dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Abejita de la Vega dijo...

Sancho se va y don Quijote se queda pensativo. Cervantes aprovecha las cavilaciones de su criatura para llamar nuestra atención acerca de la incongruencia cronológica con que comienza esta segunda parte. El lector avispado se habrá dado cuenta: hace un mes que el carro de bueyes llegó a la aldea y ya circula impreso el libro que lo narra. Impreso y leído y comentado por todas partes…es demasiada celeridad, ni viajando en hipogrifo...

El escritor sabe muy bien del largo y tortuoso camino de sus manuscritos hacia la “estampa” y, más luengo aún, el que conduce a un libro hasta la boca de la gente, para bien o para mal. ¿Quién puede realizar estos prodigios que no sea un sabio encantador? Un sabio amigo que engrandecerá sus hazañas, no puede ser de otra manera, siendo de caballero andante.

Pero si es Cide es moro y si es moro es falsario, embelecador y quimerista...Lo correcto entonces era decir eso. Bin Laden, tranquilo, tú no has oído nada…

De qué le vale tener a raya sus naturales movimientos, pobre hidalgo qué esfuerzo, si va ese hijo de Alá y se inventa alguna indecencia de su decentísima Dulcinea.

Aquí tenemos a Sancho con el bachiller Sansón Carrasco, un Sansón bajito, deseoso de burla, a pesar de sus respetables hábitos y sus cuatro órdenes de ostiario, lector, exorcista y acólito. No, ostiario no es lo que pensáis, era el que abría la iglesia…

Buen lector y empapado del espíritu caballeresco y quijotesco, se arrodilla, le coge las manos, dedica parabienes al autor, el moro, y al traductor, el cristiano, hasta que el homenajeado le hace levantar.

(Continuará)
Mañana sigo.
un saludo a Pedro Ojeda y a los que nos visitan.

Merche Pallarés dijo...

Como hay varios que me han mencionado y aprovechando tu generosa hospitalidad, querido Pedro, procedo a contestar:

ALATRISTE, ¡no! por todos los dioses, nuestro profe hace unos análisis muy concienzudos y eruditos, yo simplemente entresaco frases. Besotes, M.

ROBERTO "EL ENTE", gracias. Prometo de ahora en adelante NO resumir TODO el capítulo. Besotes, M.

TUCCI, sí, hijo, como le digo a Roberto, procuraré NO resumir TODO el capítulo, pero es que éste tenía TANTO que comentar. Besotes, M.

SILVI, gracias por tu admiración pero, admito, que me he pasado varios pueblos. Besotes, M.

Merche Pallarés dijo...

PEDROOOOOO, se echa de menos tus comentarios en nuestra lectura colectiva. Besotes, M.

pabko miguel simón dijo...

Una fiesta del punto de vista narrativo, los personajes parecen cada vez más vivos y reales gracias a la sabiduría del autor en resaltar sus contrastes en la escena. La configuración de la verosimilitud es todo un prodigio que hace al lector cómplice de la representación, quedando subyugado a ella.

Abejita de la Vega dijo...

Don Quijote pregunta con avidez si hay historia suya y la hay: más de doce mil libros, varias ediciones en lugares distintos, traducciones…

Sansón da unos datos poco precisos que han dado pie a alguno para romperse la cabeza a la busca de la edición fantasma, pero dadas las características sansonescas… menudas ganas de divertirse tiene el reciente bachiller por Salamanca.

El de la Triste Figura desea saber si su fama es buena y lo es: gallardía, ánimo, paciencia en la adversidad, honestidad, continencia en los amores. Mi señora Dulcinea o doña Dulcinea, qué más da, no seas tiquismiquis Sancho.

También anhela conocer cuáles de sus hazañas son las más celebradas y este capítulo se convierte en una revisión. ¿Qué es lo que más ha gustado? Molinos, batanes, carneros, galeotes, vizcaíno…Todo está en el libro, incluso lo de Rocinante tirando los tejos a las hacas galicianas, incluso lo de las cabriolas de Sancho en la manta o en el aire. Hay para todos los gustos, ya hemos visto que Cervantes quiere seducir a lectores de todo tipo, ofreciendo un amplio menú.

“No hay historia en el mundo que no tenga sus altibajos”, dice don Quijote y el bachiller, como si recibiera el campanazo de salida, comienza airear los defectos de la obra. Y Cervantes se convierte en crítico de sí mismo: los excesivos palos, la ínsula prometida, la inserción forzada de “El curioso impertinente” y los maravedíes de la maleta, en paradero desconocido. Y para todo ello posee una o varias respuestas.

En cuanto a los palos ofrece tres puntos de vista. El escudero, dolido por sus cardenales, afirma: “Ahí entra la verdad de la historia” .El hidalgo, apaleado pero orgulloso, opina que, si no altera la verdad, no hay por qué contar lo que pueda contribuir al menosprecio del protagonista.

El bachiller, distingue al poeta del historiador y sostiene que este último no puede obviar nada.

Sancho reivindica protagonismo que Sansón le concede como “segunda persona de la historia” y favorito de muchos lectores. Pero le reprocha su credulidad en la promesa de la ínsula. Don Quijote, no se lo cree ni él, considera que su escudero será, con los años, un buen gobernador. Pero Sancho lo desea ya, no quiere ser un Matusalén gobernador. Don Quijote pone en evidencia su ignorancia cuando le advierte que los gobernadores saben Gramática. Sancho manifiesta entender de “gramas”, unas hierbas, pero no de “ticas”…ración de risas para el que busca un libro cómico, que para todos hay.
(Continuará)

Abejita de la Vega dijo...

Sigue la revisión de las tachas y pasan a la de “El curioso impertinente”. ¿Por qué se colaron Anselmo y Lotario en la venta de Palomeque? Don Quijote nos deja boquiabiertos cuando leemos: “que no ha sido sabio el autor de mi historia, sino algún ignorante hablador, que a tiento y sin algún discurso se puso a escribirla, salga lo que saliere”. ¿Está confesando Cervantes que no la escribió él? ¿O se está excusando por haberla escrito “a tiento”, en un momento de precipitación? Cuando nos relata la anécdota del gallo y el pintor ¿Está reprochando a sus lectores que necesiten comentario para entender su historia?

Al oír eso Sansón deja las faltas y pasa a las virtudes: clara, trillada, leída, sabida, ni una palabra deshonesta, ni un pensamiento hereje. ..Niños, hombres, viejos, pajes, señores…todos la leen o la manosean. ¿Quiénes faltan?…esas no leen.

Don Quijote, como un niño egocéntrico, no se explica por qué el autor se valió de cuentos ajenos, habiendo tanto que escribir de lo suyo, más que el Tostado podría haber escrito. Sus pensamientos, suspiros, lágrimas… ¿puede haber algo más interesante?

Cervantes, a través del loco cuerdo y del bachiller socarrón, pasa a opinar sobre los autores , en general. Que nos quede claro, no es escritor cualquiera. ” Es menester un gran juicio y un maduro entendimiento para componer cualquier obra “y mayor todavía para las “gracias y donaires”. Aunque hay quien hace libros como buñuelos, no hay ningún libro tan malo que no tenga algo bueno. Y cuidado con la estampa, que allí los libros se miran con más detenimiento y se ven más las faltas. Y si es un autor famoso, se escudriñan más, bien lo sabe ahora que le ha llegado la fama. Y los envidiosos que los juzgan, son tal vez, de los que no han escrito jamás nada. A éstos hay que pedirles benevolencia, dado el gran riesgo que corre un autor que imprime un libro, siendo imposible contentar a todos los que le lean.

Pero el que trata de don Quijote ha contentado a muchos y Carrasco lo dice de una forma muy poco considerada , aunque tal vez el latín suavice la grosería: “como infinito es el número de los tontos, infinitos son los que han gustado de la tal historia”. Entre estos tontos, entre los que me cuento, hay quien ha reparado en lo del burro que aparece y desaparece.

Y ahora, Sancho, viene lo peor ¿qué pasó con los cien escudos de la maleta? El escudero quiere que le trague la tierra, se pone malito, muy malito ¿Un “desmayo de estómago? ¿Qué mal es ése? Dos tragos de vino añejo serán la autorrecetada medicina…la tomará en su casa, con su mujer que algo tiene que ver en esto. En cuanto acabe de comer, volverá y rendirá cuentas. Se va…

Don Quijote ruega al bachiller que se quede a hacer penitencia con él, fórmula cortés, un tanto alambicada que se usaba para invitar a comer en casa. Comen lo ordinario, con dos pichones de añadidura, hablan y duermen la siesta. Sancho volverá y seguiremos, pero será otro capítulo.

Un saludo para Pedro Ojeda, Merche Pallarés y nuestros visitantes.

impersonem dijo...

Me ha parecido muy didáctico tu comentario de este capítulo, por lo menos a mí me ha servido para aprender cosas que no sabía.

En cuanto a la valoración personal de este capítulo, creo que Cervantes hace una "autocrítica", liviana, sobre algunos aspectos de la primera parte del Quijote que pudieran tener que ver con críticas ajenas vertidas sobre su obra; y creo que, a través de Sansón Carrasco, Cervantes se autoelogia en cuanto a la transcendencia y alcance de su obra; creo que al tratar de plasmar lo muy conocidas que son las aventuras de Don Quijote, en realidad trata de hacer ver cuán conocida es su obra y cuán valorados son sus conocimientos.

Pedro, tengo la sensación de haber dicho muchas barbaridades, pero es lo que me sugiere este capítulo...

Abrazos.

Aldabra dijo...

este último capìtulo me ha resultado muy divertido y me he imaginado perfectamente toda la escena.

biquiños,

Myr dijo...

" Aún hay sol en las bardas".... lo recordaré, lo recordaré...

Asun dijo...

Con la descripción que hace Cervantes del bachiller ya podemos imaginar por donde va a ir su papel, ya su entrada en casa de DQ es un tanto socarrona y a lo largo del capítulo no hace sino darle coba.

Besos