miércoles, 4 de febrero de 2009

La empresa periodística y el ingenuo entender de su independencia


Uno de los equívocos más frecuentes sobre la prensa es el que alude a su independencia. Incluso algunos manuales sobre periodismo confunden el término con una retórica engañosa.

En la cabecera de muchos periódicos se halla su definición como Diario independiente. Por un falso vestigio romántico sobre la figura del periodista, se ha interpretado esa independencia como sinónimo de objetividad.

Un periódico se denomina independiente cuando, según la vieja costumbre decimonónica, no es un órgano ministerial (por ejemplo, el Boletín Oficial del Estado) ni está directamente vinculado a un partido político o a una asociación, sea cuales sean sus fines. Es decir, cuando no es ni una gaceta oficial ni un órgano de expresión, sino una empresa particular que arriesga su dinero en el empeño de la publicación del periódico.

Pero esto no quiere decir que no tenga adscripción ideológica ninguna ni intención alguna de participar en la vida política, económica y social de su zona de influencia.

No sé por qué, está muy arraigado en la conciencia de mucha gente que un periódico, la empresa que lo sostiene y los periodistas que trabajan en él son (o deberían ser) gente espiritualmente inmaculada y sin tendencia alguna, sin propios fines y que, por lo tanto, trabajan con una alta conciencia de la objetividad como si ésta fuera aséptica, como un quirófano. Según esto, exigen del periodismo un deber cívico casi sagrado. En contra, la realidad indica que todo trabajo con la realidad sobre la que debe informarse conlleva una manipulación. Es más, tengo el convencimiento de que nadie leería un periódico objetivo, si pudiera hacerse.

Esto no quiere decir que no haya una frontera, dentro de la deontología profesional, entre informar de una manera u otra e inventarse una noticia o sesgarla de tal manera que dé un resultado completamente diferente a su naturaleza. Pero esto sólo es materia para discernir en los juzgados y en la elección del periódico que compramos cada día en el quiosco de prensa, puesto que, como sabemos, constituye la diferencia esencial entre el periodismo recomendable y el amarillismo.

Hay otra cuestión que importa en este aspecto: la prensa independiente se vincula a una línea editorial marcada por la empresa que la financia. No debería sorprendernos, incluso, que un empresario con una ideología determinada financie un periódico que pertenece a un sector político contrario si ve en ello una posibilidad de negocio o influencia. O, incluso, que detrás de la misma empresa, haya varias dependientes de ella y asociadas, a su vez, con otras, que tengan presencia en varios periódicos que compitan entre sí por el mismo espacio geográfico desde diferentes perspectivas.

Suele ocurrir que esa línea editorial es ancha en algunos aspectos y estrecha en otros y que cambia con el tiempo: la mayor parte de los periódicos no ponen problemas en la variedad de opiniones en aspectos como el deporte o la cultura (a veces, hasta en esto si hay intereses comerciales vinculados a una marca deportiva o a unos sellos editoriales), incluso admiten columnistas con ideología contraria para dar aspecto de objetividad y no resultar demasiado tendenciosos, pero suelen tener más miramientos en la información política, especialmente en épocas electorales, en las que el margen de maniobra de los redactores es menor. Incluso las fotografías publicadas por un periódico son miradas varias veces para ver si encajan o no en la línea editorial.

La época romántica de las empresas periodísticas ha pasado, si alguna vez existió. Nadie quiere arruinarse con la publicación de un periódico sosteniendo, contracorriente, una idea. Y en momentos como los actuales, en los que editar un diario no es muy rentable económicamente, se busca un aprovechamiento de otro tipo de esta presencia pública que lo convierta en un déficit útil.

Por eso, la mayoría de las empresas periodísticas no renuncian a influir en la vida política y buscan afinidades ideológicas con un sector de la población no cubierto por otros medios de comunicación -las posibilidades de competir en el mismo espacio suelen ser mínimas y estar condenadas al fracaso- y, a veces, sólo buscan ocupar esa zona de la opinión pública aunque no coincida con su propia ideología: basta con que les haga visibles ante las administraciones y partidos políticos, anunciantes y otros sectores por su influencia.

Y, a partir de ahí, establecen unas curiosas relaciones con las instituciones y administraciones locales, regionales y nacionales de los países, en las que suele haber un interesante intercambio de beneficios entre ambas posiciones: en este tira y afloja, en el que se juega mucho dinero en subvenciones, publicidad y en cotas de presencia ante la opinión pública que hacen rentable la inversión aunque directamente no aporte ingresos, está una de las raíces de la situación actual de la mayor parte de las empresas periodísticas de cualquier país democrático. Recordemos que, desde hace mucho, se conoce a la prensa como el cuarto poder.

Todo tiene una justificación: la mayoría de las grandes empresas periodísticas actuales no son sólo editoras de prensa, sino que pertenecen a grupos empresariales de mayor calado, en los que, junto al periódico, hay televisiones, emisoras de radio, derechos para la emisión de eventos deportivos, de imagen y muchas otras cosas que no tienen nada que ver de forma directa con los medios de comunicación.

Debajo de esa estructura circulan, como lo han hecho siempre, la mayor parte de los profesionales que trabajan en los periódicos, en un camino en el que se les permite pocas desviaciones de la línea marcada por la empresa en los aspectos esenciales. Es una de las primeras lecciones que aprende cualquier licenciado en los estudios de lo que antiguamente se llamaba Ciencias de la Información.

46 comentarios:

migul dijo...

Tristemente, nadie puede ser objetivo en esta vida

Jan Puerta dijo...

Tema polémico y para polemizar sin llegar a sacar ninguna conclusión en claro. Hoy en día la palabra independencia –independiente y sinónimos afines- solo es una quimera del código deontológico de la profesión. Un adjetivo para encubrir la poca ética moral y profesional de quien se mal vende para seguir a las ordenes de quien las dicta.
Pocos son los pesos pesados del periodismo que queden en pie con la idea clara de lo que es y como se debe de contar.
El cuarto poder llama demasiado la atención a mucho mediocre que aun se cree Dios. Pero así están las cosas amigo. Una entrada muy acertada para ilustrar un desacierto por parte de quien dirige los medios. El fin ya no es informar y mantenerse al margen de la opinión. Hoy en día el que cuenta las cosas como son, no interesa. Deja de ser rentable. El que especula, miente y cuenta las medias verdades como dogmas divinos, de la fe que deberíamos de tener sobre quien nos las dice, tiene la santa bendición del gobierno de turno.
El protagonismo es tal que su actitud supera con creces a la propia noticia. Desgraciadamente es lo que el pueblo pide. Y al pueblo, con sangre y arena se le contenta fácilmente.
Un abrazo amigo.

Fernando Portillo dijo...

Querido Pedro: leo y releo tu entrada y no hallo en ella (hallo, ella,qué manejo ¿te fijas?) la más lejana referencia a algo que necesariamente subyace como concepto básico en el tema que planteas: la libertad de expresión.
Te puedo garantizar que si yo no disfrutase de plena, total y absoluta libertad de expresión, no estaría escribiendo donde lo hago. Pero también que, por el mismo motivo, nunca he escrito ni posiblemente lo haré en el resto de medios de comunicación escritos de Burgos. Claro que podría templar gaitas como hace todo el mundo, pero es que aquí te obligan a templarlas de tal manera que al final no suenan ni a gaita.
Ciertamente podrás decirme que La Palabra Digital tiene una línea editorial que coincide con mi manera de ver las cosas, pero aun así, como todos, podrían haberme advertido "niño eso no se dice; niño eso no se hace". Pero de verdad que no es el caso; y si algún día lo fuere, cogeré mis trastos y me pasaré con armas y bagajes al mundo del "freelance". como vosotros. No sería la primera vez.

Merche Pallarés dijo...

Muy interesante este post y los comentarios que me preceden. Verdaderamente no puedo añadir nada más porque tanto lo que dices tú y los demás es muy cierto. Esa es la situación de la prensa mundial actual, sujeta a intereses espurios que a nosotros ni nos van ni nos vienen excepto para lavarnos el cerebro. Besotes, M.

Gabiprog dijo...

Es bueno que el periodista tenga su ideología, pero también debe ser trasparente en ello.
Nadie debe renunciar a su pensamiento aunque sería dignificante huir de obedientes militancias y sobretodo burdos manipuleos.
Gracias por entradas tan estupendas!

Hernando dijo...

Poco hay que añadir, está todo bien explicado. No hay ningún diario independiente. Probablemente la única objetividad de un periódico sean, las esquelas, los anuncios clasificados y los anuncios de la Agencia Tributaria. Admitiendo que no hay ni objetividadni independencia que un diario sirve para los intereses de un partido o empresa, lo mejor sería que esa cantidad millonaria de dinero que el estado se gasta en las subvenciones, fuera a parar al Ministerio de Educación y que cada españolito tuviera un ordenador en su pupitre.
Y la figura del intelectual? antaño hostigador de conciencias sociales, culturales..etc. No existe, pero creo que este es otro tema.

Marian Raméntol Serratosa dijo...

Completamente de acuerdo con el análisis, y creo que además todo se resume en la idea de la imposibilidad de la objetividad. Nuestra realidad la manipulamos con sólo observarla...

Un abrazo
MArian

Incombustible dijo...

Desde la más absoluta ignorancia sobre la profesión periodística (aunque estuve tentada a estudiar eso, antes que Pedagogía), puedo decirte que a mi un periódico me gusta cuando es plural. Lo de objetivo, como "inmaculado" o ascéptico, francamente me llama poco la atención.

Besos ignorantes profe ;)

marga dijo...

Vamos a ver... creo que cada vez más, los grandes bloques de creación de opinión son "dependientes", son "interpretes de las noticias", son en el sentido menos tenebroso del término "manipuladores de la actualidad"
Todos formamos parte de eso ¿que ocurre? En la medida de que los medios son más tendenciosos, los que son contrarios a nuestra línea de pensamiento nos repelen. Así pues, acudimos a los "nuestros" para buscar una interpretación “cercana”, así paulatinamente vamos siendo menos objetivos.
Ya sé lo que vais a decirme, la solución es fácil, acudir a varias fuentes de información y así poder ser crítico, ya claro... decirlo es “tirao”, pero... ¿pueden dedicar ustedes tres horas diarias a informarse? Yo no.

vermella dijo...

Estupendo artículo,el periodismo objetivo no existe,cada uno de nosotros escoje la interpretacción masticada de un medio y despues si contrasta quita sus propias conclusiones,recordemos la vergüenza del 11M y aquí en galicia el Prestige....
saludos.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

MGUL: Quizá es bueno que así sea. Lo malo es cuando no está claro o es obligatorio.

JAN: en efecto, bajo la premisa de objetividad e independencia se nos da mucho gato por liebre: esas son las zonas peligrosas. Y, de periodistas estrellas estamos sobrados. Un abrazo.

FERNANDO: la libertad de expresión será uno de los temas que me propongo desarrollar en esta serie sobre la prensa porque, como dices, está muy unido al de hoy. Hay medios que, por su intención inicial o sus características las permiten mejor que otros. Me alegra lo que cuentas de la Palabra que, como sabes, es un medio de comunicación que me gusta.

MERCHE: cuanto más grande es el medio de comunicación, más de eso hay, querida Merche. Besos.

GABIPROG: ésa es la base: que la ideología sea evidente, no sólo en el periodista, sino en el medio de comunicación. Pero, me temo, hay zonas oscuras empresariales que nunca se pondrán en primera fila.

HERNANDO: ...hasta las esquelas, si me apuras. Deberíamos tratar la figura del intelectual como removedor de conciencas, tal y como dices.

MARIAN: en efecto. Lo malo es cuando se hace un paquetito de ella para venderla como objetiva. Un abrazo.

INCOMBUSTIBLE: pero qué difícil es ahora encontrar un periódico verdaderamente plural en todo.

MARGA: todo un acierto tu comentario: es una espiral en la que cada vez más nos molestan los medios que no nos dan lo que el nuestro. Y así, hasta la sordera mutua.
Yo tampoco puedo dedicar tres horas diarias: de ahí uno de los grandes problemas actuales en la gestión y en la recepción de la información. Si me permites, partiré de aquí para el próximo artículo.

VERMELLA: ése es uno de los problemas actuales: escogemos nuestro medio y nos anclamos en él. Esas vegüenzas aun duelen.

Gracias a todos por vuestros comentarios.

Francisco O. Campillo dijo...

En mi opinión personal, la objetividad de un medio no es posible, tal vez no sea ni deseable. A mi me gusta leer varios periódicos, confrontar sus puntos de vista y luego, construir mi propia opinión.
Huyo como de la peste de aquellos periodistas que se declaran "objetivos e imparciales" porque temo que me la quieran meter doblada. Prefiero a aquellos que son capaces de "mojarse"; que no es lo mismo que "enfangarse" ;-)
Otro tema diferente es el de la "credibilidad" como concepto, que no debe estar reñido con la asunción de determinadas posiciones.

Un tema farragoso, la verdad... pero tremendamente interesante.

Merche Pallarés dijo...

¡Me ha encantado el comentario de mi querido FRAN! Besotes, M.

REIKIJAI dijo...

Se los considera el cuarto poder...nuchos no son objetivos...ni toman distancia de sus ideales...una gran mentira...la "libertad de prensa"...Muchas de las empresas periodisticas estan con los gobiernos de turno..."Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión."

Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Lamanetablemente...estas son "las ciencias de la desinformacion"... Pedro... Muy Buen Tema ...Te Dejo Un Beso.Silvi.

Selma dijo...

Para quienes tengan alternativa y puedan sin problemas ejercer su libertad de expresión... pero para estos profesionales que trabajan en los periódicos donde se les permite pocas desviaciones de la línea marcada por la empresa en los aspectos esenciales... esos lo tienen díficil, por coherencia consigo mismos... y por no tener otro remedio de ganarse el sueldo... es mi punto de vista... y ser free lance hoy en día más díficil aún...

Besos, Pedro...

Mafi dijo...

Ni los periódicos, ni la radio, ni la televisión... yo se perfectamente quien quiero que me cuente las cosas, como también se a quien no voy a votar o en qué banco (son los peores)desconfiar menos. ;)

Edgardo dijo...

Todo es un golpe de efecto, las noticias, la forma de presentar la noticia y sobre todo, eso de PERIÓDICO INDEPENDIENTE. Porque se vuelve imprescindible hoy en día dar un golpe de efecto para que el mensaje llegue a destino. Un sacudón que lo saque del mar de estímulos y lo haga sobresalir. Tanto ellos hablan, y todos sabemos, de manejos, de imposiciones, que necesitan aclarar que ellos no reciben ordenes de nadie (¡¿De nadie?!), por lo tanto son independientes. Y que por ser independientes, se cree uno que son BUENOS. Cosa extraña, no es como muy bien aclaras amigo Pedro una cuestión de dar objetividad al asunto, sino, ser buenos, porque la independencia enaltece la labor y evita ser juzgados duramente. Cosas extrañas del mundo de hoy.
No hay novedad en esto que digo. Pero, que importa lo que digo, si no aclaro mi independencia y no doy un golpe de efecto, como decir mi mensaje mientras secuestro un micro, no voy a ser escuchado de ninguna manera. El golpe de efecto se está pareciendo más a una adicción colectiva que a un recurso. Lo mismo la necesidad de independencia, estamos tan atados de pies y manos, que donde alguien nos asegura que hay libertad, nos arrojamos de cabeza, sin importar nada de nada. Lo que si es que, ya como recurso era por demás cuestionable, mucho peor es su uso compulsivo. Todo es un golpe de efecto, decir que se es oficialista, opositor, independiente, amarillista, en fin, lo único que se busca con todo esto es vender y vender. No hay costos, ni hay éticas, ni hay principios, ni hay absolutamente nada que importe, mas que vender diarios, noticias, revistas, noticieros.

La excusa es que si no se hace con esas formas, la gente lo pasa por alto, no se entera, ni toma al emisor de la noticia de una manera creíble, es decir, pierde credibilidad. La gente necesita sensaciones, necesita encasillar.

¿Cuántas veces se puede golpear un cuerpo antes de que se entumezca? ¿Cuántas veces resiste el cerebro los golpes de efecto sin terminar por acostumbrarse a ellos y transformarlos en el paisaje habitual? Hay algo que se atrofia en el mar de agresiones mentales.
Todo se empasta en el golpe de efecto. Ni siquiera la inquietud de lo inverosímil importa. Si no se ve desde bien lejos y se entiende fácil, es que no pasó. Y cuanta más gente lo reciba, más pasó, más real es.

Excelente entrada, excelente reflexión. Te dejo un abrazo fuertísimo amigo.

HologramaBlanco

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Como bien dices qué periódico se va a escribir en tono objetivo... si algo así existiese tendría que ir contra cualquier órgano de poder y su oposición... además a que llamamos objetivo? a lo imparcial ? y que es lo imparcial?

Ni tu ni yo somos objetivos, ni imparciales cuando escribimos, tenemos en nuestro fuero interno tal impronta partidista por una ideología u otra que como mucho podemos ser moderados o respetar al otro, pero no dejaremos de tomar partido por una u otra ideología... el tema es muy difícil a pesar de que está ahí.

Lo que es bueno para ti, lo mismo me perjudica a mi o viceversa...por eso yo me voy con la prensa menos agresiva y más moderada o menos extremista...

Recuerdo un solo periódico un tanto independiente...EL CASO...ese si que era objetivo y mentiroso (era broma), se perdió por todos los programas basura que han ido surgiendo con el
"boom" televisivo...saludos

Myr dijo...

Por eso, cada vez que leo o escucho una noticia en los medios de comunicacion masiva, me pregunto:

A quien sirve el grial?


Un abrazo
PD Pensar que algo tan obvio, no lo es para muchos... Gracias por traerlo a la luz

JESUS y ENCARNA dijo...

8 de la mañana, El Periodico de ...... Lo cojo, fresco, con olor a tinta reciente, la portada, la letra gorda, que yo digo,osea titulares, je.
No llega a los 7 u 8 minutos, esta todo visto, cada dia, lo mas o menos de lo mismo, es igual que coja el Diario de...., "Lo mateix" (lo mismo); suelo hojear y leer los titulares y pensar todo lo contrario, es una costumbre que hace muchos años adquiri, pues aun todavia sigo leyendo medias verdades y mentiras completas en algunos casos.
Aunque tambien hay que romper una lanza por algun profesional, que se atreve y entre lineas a exponer objetivamente.
Claro, da que pensar, ¿estare yo en el conocimiento exacto de las cosas y casos?, ¿Soy el guru de la sabiduria ?, Nooooooo, Señores y Señoras, Salvo las noticias de las Necrologicas,(Y no estoy muy seguro, si en este apartado tambien lo utilizan); lo demas y desde hace muchos, pero que muchos años es negocio e intereses.
En definitiva, si miro la prensa es por pura rutina mañanera.
Libertad de expresion, eso si es otra cosa.
Saludos.
Jesus

pablo miguel simón dijo...

Llego de viaje y leo, de nuevo tarde, esta magnífica entrada. Me apasiona el tema, así que luego, cuando tenga un rato, te envío algunas reflexiones sobre este particular. Un saludo.

J.R.Justo dijo...

Prensa, empresa y libertad de expresión, son componentes que nunca podrán ligar en armonía.

La prensa se abastece fundamentalmente de dos o la sumo tres canales de información

La empresa se debe a su balance mensual, por no decir diario y ya se sabe que con el dinero no se juega

Y la libertad de expresión?. Cuantas veces al día nos callamos lo que querríamos y deberíamos decir.

El tema merece, amigo Pedro, cuanto menos una mesa de debate.
Organízala

Anónimo dijo...

Cuando la gente compra un periódico busca entre sus líneas la ratificación y reforzamiento cómplice de lo que cree. Lo curioso es que muchas veces su ideología se forjó leyendo ese mismo diario. A veces se compra otro de otra tendencia para ver qué dice el enemigo: el fin es el mismo; reafirmarse en las propias creencias yendo en contra de lo que se lee. pancho

Anónimo dijo...

En fín, que nadie sabe ser objetivo. Que todo está manipulado: medios de comunicación, sanidad, educación, cultura etc... Que aquí se lleva "el que sea tonto, que espabile", que todo vale, que todo son medias verdades...medias mentiras, que no te puedes fiar de nadie, que a lo que tú vas otro ya ha ido y venido, que los tentáculos de los poderosos llegan a todas partes...¡Qué asco!
Bueno, estaremos alerta, no dejaremos que nos coman.
Perdón, hoy estoy cabreada.
Besos Isabel.

BIPOLAR dijo...

Pues yo digo que hasta el BOE es tendencioso... y nada objetivo

pablo miguel simón dijo...

Qué tema tan interesante y qué sabrosos comentarios. El debate es un pozo sin fondo por varias razones, la primera es que se debiera acotar el término "periodismo" y definirlo bien, para que nadie, ni los propios profesionales que desarrollan esta actividad, se llame a engaño. Eso ya en sí es un campo infinito. También debiéramos definir el debate particularizando la función de los diferentes soportes mediáticos (parece a veces que sólo se habla de cabeceras de prensa) y sus conexiones o rivalidades como grupos de comunicación. Si se generaliza demasiado el zumo de la discusión acabará evaporándose, creo que sería más positivo diseccionar la realidad finita y concreta de un caso puntual. ¿Por qué no Burgos? Aquí se da el perfecto microcosmos para hablar de la prensa y del resto de medios con posibilidades de extraer alguna luz de la maqueta, que nos sirva para, buscando una mayor generalización, aplicarla a realidades más grandes. Modestamente, de vez en cuando me da por reflexionar en mi blog sobre los medios –que para mí constituyen una gran pasión–, sobre todo burgaleses, al hilo de esa intención. Tu acercamiento es más docente y académico, el mío seguramente más vertiginoso y crítico, pero está siempre bien que se hable de quien nos habla y que le obliguemos a hablar cada vez mejor so pena de no escucharle.

La objetividad no existe desde el punto de vista humano, tampoco en las obras que el humano hace. La línea que aplica cada medio no trata de buscar la objetividad con grandes esfuerzos, sino la adecuación a un estilo de comunicar que, en algunas ocasiones, está muy relacionado con corrientes de opinión (lo que me parece saludable) y en la mayoría de los casos sujeto a la voluntad de quien pone el dinero para que la rotativa siga girando (lo que resulta más peligroso, pues ya se sabe en qué manos anda el dinero). Soy director de un medio que persigue contar la verdad y hacer evidentes las mentiras, pero eso nunca garantiza que se vaya a ser objetivo, ni siquiera en la crónica de un suceso que se puede narrar de tantas maneras como espectadores tenga y de muchas otras más cuando quien lo cuenta ni siquiera ha sido espectador. Los medios somos transmisores de información y ésta queda teñida ineludiblemente del estilo con que se elabora. Si existe el necesario contraste informativo no es en sí mismo mala la adopción de puntos de vista, pues es el receptor quien debe tomarse el trabajo de elegir lo más verosímil para formar su propia opinión sobre lo que se le cuenta. Por eso es tan necesaria la libertad de prensa y tan criticables los idilios entre el poder y determinados medios en detrimento de otros, que atentan directamente contra ella. Otra cosa que podría estudiarse bien en esta ciudad.

Si la objetividad no existe, la independencia tampoco. Los medios sirven a quien los gestiona y pretende sacar beneficio de la actividad, ya sea monetario o en especie de cualquier especie. No lo dude el lector: es más aconsejable que se busque el beneficio económico para salvaguardar mejor la buena fe de quien informa.

Para mí, el periodismo en España nace con Larra, un periodista que hacía periódicos o escribía en ellos con la misma fruición artesanal que el panadero o el zapatero del barrio, consciente de la función social que cumple buscando la verdad aunque nunca renuncie a la subjetividad de su persona, entre otras cosas porque si se pretende ser demasiado objetivo acabas en lo que dice Bipolar, no se consigue ni redactando el BOE y además aburres al lector, con lo que pierdes tu principal objetivo (valga la...), que es comunicar e interesar. Ni siquiera gustar, porque si gustas sólo serán tus clientes los amigos, mientras que si interesas tendrás a los amigos y, muy especialmente, a los enemigos devorando lo que escribes. En otro orden de cosas, el periodismo no sólo es cuestión de noticias: los medios tienen muchos componentes que no lo son y que ocupan buena parte de sus contenidos. Si en las noticias ya es imposible ser objetivo, en el resto de ingredientes ni lo cuento, empezando por la opinión oportunamente encasillada en sus espacios reservados y finalizando por la redacción de las cuestiones del crucigrama. Hasta la posición del sudoku en uno u otro lado de la página es opinativa.

Si analizamos los medios no impresos la cosa se va viendo más clara. Tal vez el clasicismo que la semántica de la palabra "prensa" otorga a este canal permite que no se juzgue como, por ejemplo, la radio o la televisión. Son medios de la misma manera y funcionan todo el día, dan noticias a las horas en punto y rellenan el resto del espacio con todo tipo de contenidos abiertamente subjetivos. Incluso las noticias a contar se eligen con criterios que a veces sorprenderían: un suceso que nunca llegaría a ser importante en prensa puede ser una bomba en televisión si hay una imagen que interese.

Aquí llegamos a lo que, para mí, puede ser la sublimación del periodismo del bueno, el de la fruición, y el gran regalo de la comunicación en este tercer milenio: internet es un nuevo canal de medios que aglutina a los demás y aporta nuevas y maravillosas dimensiones al hecho de comunicar. Lo que me parece más importante es que favorece enormemente libertad de información, pero además facilita la posibilidad de contraste, acelera el proceso y permite –y esto es magia pura– la respuesta del receptor al medio que le informa: por fin, el diálogo directo. Ese es el futuro soñado de quien, como le ocurre a los vocacionales de este asunto, ha hecho de la comunicación una forma de vida.

Disculpa por la extensión, pero ya notarás que el tema me provoca. Espero no haber aburrido a nadie que se haya interesado por leerlo. Lo cierto es que es un debate inacabable, pero me alegra mucho que reflexiones sobre él con ideas tan acertadas. Por favor, cuando escribas la próxima entrada sobre estos temas mándame un correo para estar atento. Un saludo.

María dijo...

Lo que está claro es que cada periódico cuenta las noticias según sus ideologías, exactamente sucede con las emisoras de radio y las cadenas de la TV, para lo cual, nadie es objetivo porque todo está manipulado e influenciado, y nos dejaremos comer el coco con quién creamos es más objetivo.

Me parece a mí que hoy voy a visitar tu blog dos veces, aquí seré la última por lo que veo, pero en la siguiente, que por cierto es Jueves, a ver si consigo ser la primera jaja.

Un beso.

DESPLAZADOS AL PARAISO dijo...

Con la prensa en televisión pasa lo mismo, depende de la cadena en la que veas el informativo te dicen para qué lado tiran (politicamente hablando).
Además, de siempre he pensado que sólo nos muestran lo que ellos quieren que veamos, sino ¿porqué todos los informativos son tan catastrofistas? Sabemos que el mundo anda mal pero basta ya de macharnos con eso ¿no pasa nada bueno en él?
Besos Pedro.

impersonem dijo...

¿los medios de comunicación...? creo que son el cuarto poder del primer poder... trufado de intereses...

¿Derecho constitucional a la información veraz?... El que quiera ver que vea, el que quiera oir que oiga... Tal vez el instinto de conservación de la especie ha de pasar por el intinto de conservación del empleo... y así las cosas que cada cual lea, escuche y vea lo que su libertad quiera y luego... libremente discrimine la información en función de lo que considere oportuno... ¿o es que esto tiene arreglo?...

Leandro dijo...

Excelente artículo. Cuanto más está uno entre periodistas más los puede criticar con conocimiento de causa. Sobre los periodistas, que tanto opinan, también hay que opinar.
Un saludo

marga dijo...

Por supuesto, encantada.

DianNa_ dijo...

No conozco demasiado el medio, pero supongo que como en todo, los hilos los mueve don dinero.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

FRANCISCO: los periodistas que se declaran imparciales y objetivos suelen ser los más peligrosos, en efecto...

MERCHE: siempre es oportuno. Besos.

REIKIJAI: casi todas las empresas periodísticas son parte del poder, de una u otra manera. Cientas para controlar la información, en efecto. Un beso.

SELMA: y más en una situación como la actual, en la que si tú no quieres hay otros cien esperando... Besos.

MAFI: no sé si es bueno tener claro quién nos tiene que contar las cosas: es mejor saber quién queremos que no nos las cuente. En cuanto a los bancos, qué te voy a decir...

EDGARDO: no toda la gente, sino que hay una especie de "retroalimentación": se ha creado un consumidor de esos formatos, que demanda, en espiral creciente, más de lo mismo. Espiral que no lleva a nada bueno, claro. Un abrazo.

MANUEL: en efecto: ¿y quedarse sin subvención o sin publicidad institucional? Sería cerrar el chiringuito...
Ni el Caso era independiente, pero se acercaba más a la realidd.
Saludos.

MYR: en efecto, ante cualquier noticia que ocupa espacio hay qué preguntarse eso.

JESÚS: a veces, en efecto, ni las necrológicas... Continuemos con la rutina, pero con la conciencia alerta. saludos.

PABLO: de acuerdo.

J.R.JUSTO: estaría dispuesto a hacerlo, no lo descarto. Es buena idea.

PANCHO: magnífico comentario, que señala uno de los males en ese círculo vicioso de la comunicación.

ISABEL: así es. Por eso, hay que ejercer como ciudadanos con todas las alertas. Besos.

BIPOLAR: en efecto, en efecto. Pero al menos no presume de independiente...

PABLO: hablaré de la prensa local en otra entrada.
Lo curioso de algunos idilios de los que mencionan es que, a veces, son contranatura, que se decía antes. En otras, adúlteros. Y, en la mayor parte de las ocasiones, asfixiantes para los ciudadanos.
El periodismo en España es un poco anterior a Larra, pero comprendo lo que dices y lo comparto. ¿Has leído la serie que le dediqué a Larra el verano pasado? Búscalo en las etiquetas de la columna de la derecha.
Disculpo la extensión, porque aporta nuevos matices que trataré en entradas posteriores. Saludos.

MARÍA: por eso debemos ser más conscientes que nunca de que debemos cribar la información que recibimos. Un beso.

DESPLAZADOS: Tienes razón, pero nos han educado tanto el gusto que ¿alguien vería diariamente un informativo sólo con buenas noticias? Besos.

IMPERSONEM: "el instinto de conservación del empleo", qué frase más cierta. Tiene difícil arreglo, en efecto.

LEANDRO: seguiremos haciéndolo, pues. Un saludo.

MARGA: gracias.

DIANNA: cuánto peso tiene el dinero, cuánto.

Alatriste dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Alatriste dijo...

Mucha gente sigue confundiendo hoy día objetividad con asepsia informativa. Se puede ser perfectamente objetivo transmitiendo la noticia desde el punto de vista de uno mismo, siempre y cuando lo que transmita no lo haya tergiversado conscientemente. Después será misión de cada uno saber hasta que punto debe tomarse a pies juntillas lo que lee.

En mi caso siempre intento leer prensa de distinto signo y sobre todo ver dos telediarios: uno de una cadena más progresista y la otra de corte más liberal, de esta forma consigo hacerme un criterio propio alejado de dogmatismos ideológicos.

P.D: Llevo aparcada mi lectura quijotera durante un mes y creo que seguirá un mes más -por motivos de agenda profesional y otras lecturas entre otras- sin embargo sigo ojo avizor con tus comentarios

Un saludo Pedro.

Señor De la Vega dijo...

¡Qué casualidad Don Pedro!, resulta, que recién acabo de realizar la detenida lectura en clave periodística, de una crónica de guerra, que entre algunos de sus titulares destaca: "SE DESENGAÑO EL MUNDO Y TODAS LAS NACIONES, DEL ERROR EN QUE ESTABAN", y no hablo de la posición de Israel en el conflicto de Gaza, nada más lejos o tal vez, nada más cerca. Sino de la posición independiente de un escritor frente a sucesos, y además hechos, que muy directamente le atañen, casi sin quererlo, como pionero corresponsal de guerra.
No trabajaba para medio alguno, excepto en su propia escritura, hoy freelance se diría, y aunque el juego de la ficción lo permitiese, no abusa de ella y nos enuncia lo ocurrido y luego su opinión de ello, porque es justo entender, como él, protagonista directo lo interpreta.
Todos percibimos al leer, que solo enfatizando una palabra, ya se nos dirige, por eso, alardear de objetividad es cosa triste, cuando leemos u oímos lo que ellos nos dicen.
No hay que quejarse en nuestros días, tenemos toda la información fresquita en nuestras manos y millones de periodistas, profesionales y aficionados, que la digieren previamente e interpretan. Incluso el mismo hecho, publicado en el periódico importante y por la misma firma, se desdice en su blog personal (o lo matiza) como independiente articulista. ¿De qué vamos?
Hoy gracias al Weblog, todo el mundo opina y los periódicos nos venden o regalan, casa de muñecas, DVDs, colecciones y pamplinas...ellos se imprimen, no gracias al lector que poco justo paga, sino a la empresa que directa patrocina, y se muestra fidelidad al amo, no les quepa duda, siempre fue así. ¿De qué nos extrañamos?.
¿Qué les puedo decir?, sino mi propio modo, compartido por muchos. No hace falta tres horas para leer la prensa, porque no hay nada que leer en ella que merezca ese tiempo.
Lo que ocurre en el mundo, esta en las redes, y si leo de Asia, contrasto en Internet en diez minutos, y busco a los protagonistas, que seguro que ya han publicado su punto de vista.
Luego, está el criterio, de cada uno de nosotros y los principios. Porque se lee con nuestra mirada filtradora de ética, cultura y experiencia, o se deja de leer justo por lo mismo y finalmente se interpreta.
Si alguien escribe, sea de derechas o izquierdas en la prensa de España, que en las costas de Somalia, hay piratas, cuando nosotros esquilmamos sus caladeros con navíos gigantes frigoríficos que roban sus recursos y atunes, ensucian sus costas e ignoran sus leyes y su mundo... ¿Yo me pregunto? ¿de qué piratas hablan?. La noticia la tengo, pero me sobran los piratas* por ser muchos.
Lo siento, nos traiciona nuestra interesada ceguera, como decía mi particular corresponsal de guerra: “Que aunque la traición aplace, el traidor se aborrece”. Al menos yo aborrezco al que juega con los intereses, para proclamar falsas verdades y de paso contribuir a mi gusto por el pescado en lata.
*Léase un artículo con diferente enfoque.
Suyo, Z+-----

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

ALATRISTE: En efecto. Por eso es cada vez más importante tener una conciencia crítica.
No te preocupes: todos andamos fatal de tiempo. Aquí está La Acequia y El Quijote para cuando puedas. Ya sabes que puedes comentar entradas anteriores. Un saludo.

SEÑOR DE LA VEGA: Magníficamente traído aquí Cervantes.
De acuerdo con su comentario, pero para eso necesitamos un espíritu crítico y casi de aventura para adentrarnos en el mundo de la comunicación para hallar nuestro punto de vista: curiosamente, de ello depende lo poquito de libertad que podemos obtener en el mundo de hoy. Hagámosolo mientras no nos la cierren por completo. Y no dudemos en dar la vuelta al argumento que nos cuentan, como en el caso, bien traído, de Somalia: nosotros somos sus piratas y negreros.
Ciegos nos quieren hacer. Qutémonos el velo.
Un abrazo.

Señor De la Vega dijo...

A cada puerta cerrada por el Gran Hermano reductor, la tecnología nos abrirá otras que amplifiquen.
No lo dude.
¿Se abrirán con ellas nuestro buen juicio?
Por lo tanto depende de nosotros y de nuestra buena o mala suerte, en donde haber nacido.

Mire, Señor Ojeda, que se empieza con rimas, pero acabará buscando el regazo del poema.
Sus textos se lo piden y poco ya le queda, por no decir que nada.
Entiendo su respeto a las formas, pero, no limite por ello su modo en expresarse.
Libere a su acequia de cementos y deje que trace libre sus meandros.
Suyo, Z+-----

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

SEÑOR DE LA VEGA: esperemos que así sea siempre. Y, si no, podremos volver a la octavilla callejera.
Quién sabe, quizá un día por La Acequia sólo surquen versos.
Saludos.

Sera Sánchez dijo...

Bernand Levin rechazó una buena oferta de The Guardian diciendo: "Está demasiado próximo a lo que yo pienso".
Las empresas periodísticas tiran para un lado o para otro. Pero no hay que olvidar que las columnas, los reportajes, las noticias, etc. son responsabilidad de quien las firma. Y en eso, yo creo que encontramos periodistas (quizás los menos, pero existen) que se encaran con los hechos, con la verdad y con la objetividad. Como muy bien has apuntado, Pedro, los periódicos también quieren a ese tipo de periodistas que les "contradigan", por una cuestión de prestigio, y porque el lector no es, necesariamente, lelo.
Otra cosa es el rincón donde pongan su columna, o si se lo acaba rifando la competencia.
También existen lectores inteligentes, que saben cuando les mienten. La verdad también vende.
Un periodista tiene que saber donde trabaja, obvio. Pero no se puede excusar en su empresa para explicar mentiras o manipular la información a sabiendas.
Un saludo

jg riobò dijo...

LOS ÚNICOS PERIODISTAS QUE PUEDEN HACER GALA DE CIERTA INDEPENDENCIA SON LOS COLUMNISTAS, LOS DE A PIE SON MEROS ESCLAVOS DE EMPRESA.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

SERA: en efecto, los periódicos suelen buscar unas firmas que se aparten de la línea editorial: pero hasta en eso la goma elástica tiene un límite. Hay casos recientes de grandes columnistas que se han tenido que ir de los lugares en donde publicaban. ¿Nombres? Te doy dos: Antonio Muñoz Molina y Javier Marías: ambos se fueron del Semanal por ir más allá. Hay más.
¿La verdad vende? Sólo cuando encuentra, entre los lectores, asentimiento y oportunidad.
Y tienes razón en lo que dices al final: hay sapos que uno no debería tragar ni por tener que pagar la hipoteca.
Un saludo.

JAVIER: a veces, querido amigo, ni los columnistas.

aecagh dijo...

muy interesante. Poderoso medio de imponer una mentalidad a la sociedad.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

AECAGH: por eso, cada vez es más importante tener concienca crítica, como sé que es tu caso.

Antonio dijo...

He tardado en hacerlo, pero al fin me he leído detenidamente tanto este artículo como el anterior referido a prensa. En éste estoy prácticamente al 100% de acuerdo con lo que dices, e incluso debo decir que admiro cómo captas los entresijos de la prensa actual. Soy uno de tantos periodistas que trabajan para una empresa privada que, todos lo sabemos, tiene unos determinados intereses. En líneas generales, tengo libertad para proponer cualquier tema para un artículo, aunque siempre nos envuelve un halo llamado "línea editorial". De los "intereses empresariales" como tales, los plumillas de a pie de calle no nos ocupamos, pero lo que es obvio es que cuando firmas un contrato laboral sabes que te debes a la empresa para la que trabajas.

No creo que haya que rasgarse las vestiduras por ello. La prensa es "independiente" porque puede ir al margen de los poderes políticos, pero "depende" de sus propios intereses. Considero que esto no resta credibilidad alguna a la prensa 'per se' (otra cosa son el tipo de contenidos, amarillistas, tendenciosos... que sí desprestigian, y mucho); la clave está en comparar lo que dicen varios medios sobre un mismo tema, si nos es posible, y a partir de ahí hacernos una opinión mucho más formada.

Por otra parte, sobre el otro artículo, no creo que la prensa en papel desaparezca, ni a corto ni a medio plazo. Coincido con uno de los comentarios que se decían, que pronosticaban que la prensa en papel sería como el disco en vinilo, cuya erradicación se anunció pero que ha pasado a ser un cotizado producto de minorías. Hoy por hoy, el papel da más sensación de credibilidad, y pienso que una parte de esos lectores seguirán fieles a ese formato.

Sin embargo, hay que ser consciente de que los tiempos están cambiando y es necesaria una reinvención de los productos periodísticos. En este momento, las páginas web de los diarios no se parecen ni por asomo al medio impreso en papel. Sí, podemos leer los mismos textos que en el periódico, pero nada más. Creo que la mejor web de un diario sería la que lo ofreciera íntegramente en pdf (descargable en el ordenador, con formato de 'periódico impreso'), pero haciéndolo de un modo adecuado para que eso resultara rentable. Lo hacía, al menos, 'Público' en sus inicios, aunque ya se ha visto que eso no ha impedido que el periódico sea ruinoso. Aunque quizá ha sido por otros motivos, más parecidos al tema de la independencia de la prensa que al de su formato.

Respecto a la actualización de contenidos, no hay que mitificar más de la cuenta a los medios digitales: la práctica totalidad de las informaciones 'del día' que podemos ver en una web son volcados de teletipos de agencia, no textos de cosecha propia. Ésos los vemos al día siguiente, al igual que el propio diario en papel. Quizá las empresas debieran incidir más en esa cuestión.

Por último, sobre la prensa gratuita, me parece que tras los recientes acontecimientos del sector en España es un producto de capa caída. El pastel de la publicidad es cada vez más pequeño, y se está viendo que los anunciantes, ante una situación así, optan por los medios más fuertes, con una enjundia aparentemente mayor. Además, aun defendiendo a capa y espada la dignidad de los profesionales que trabajan en prensa gratuita, creo que es un producto que devalúa la profesión periodística, en tanto que la convierte en una mera transcripción de gacetillas. Eso sí, tengo presente que a lo mejor es eso lo que demanda el mercado. Qué más quisiera yo que el público demandara prensa escrita en papel y de calidad, que le permitiera formarse una opinión sólida sobre lo que acontece a su alrededor. Pero una cosa es lo que yo quisiera, y otra muy distinta lo que ocurra.

Fantásticos artículos, Pedro, tal y como te haré saber personalmente. Saludos.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

ANTONIO: es un buen comentario desde dentro.
Habría mucho que debatir sobre la prensa en papel: no puede existir una prensa en papel para minorías. Es incompatible con su propia esencia. Quizá sea más fácil imaginar un diario similar al gratuito de hoy, aunque más complejo en algunos aspectos, pero que en el fin de semana se convierta en un gran semanario.
No creo que Público haya sido ruinoso por su oferta digitial, sino por otras cuestiones referidas a la cuota de mercado, que no tantearon bien.
La prensa gratuita tiene una circunstancia: ahora desaparece, pero en cuanto remonte la economía volverá a florecer, porque sí tiene su espacio.
Hay, en efecto, que pensar muchas cuestiones al respecto.