lunes, 1 de diciembre de 2008

El individuo libre e hipócrita en la postmodernidad


Los primeros movimientos que anunciaban la superación de la modernidad aparecieron, sobre todo, como la manifestación del individuo que se liberaba del peso de las grandes ideologías, que se habían demostrado fracasadas y hasta peligrosas en su evolución práctica. El cambio se manifestó en todos los ámbitos: públicos y privados, en la política, en la religión, en las formas de relacionarse o de vestir. Los años que fueron desde finales de los años cincuenta hasta principios de los años ochenta supusieron la implantación de un vitalismo del individuo que redefinía su forma de estar en sociedad descargándose del lastre de los principios que habían regido el mundo en los últimos dos siglos. El individuo se sintió más ligero y libre para expresarse, ganar terreno a lo colectivo y procurarse cotas de presencia hasta ese momento impensable. A cambio, perdió las seguridades y sintió vértigo y desasosiego.

De esa revolución, con grandes dosis de optimismo y esperanza en que se redefiniera la sociedad de tal manera que lo individual y lo colectivo tuvieran un pacto de respeto mutuo, hemos vivido hasta ahora en Occidente. La cultura y la legislación amparaban ese respeto, con los roces lógicos en la evolución, puesto que a algunos les parecía que todo avanzaba con demasiada rapidez y a otros con demasiada lentitud. También con las diferencias entre países debido a su situación política y económica.

Las nuevas ideologías y teorías de pensamiento buscaban integrar al individuo en colectivos diferentes a los existentes hasta ese momento. De ahí, el surgimiento de plataformas reivindicativas de sectores minoritarios en la población. O la teoría social del género. Un mismo individuo puede integrarse en varios de ellos al mismo tiempo, según sus circunstancias e intereses.

Sin embargo, de la evolución a partir de los años ochenta, como paradoja, ha resultado un paisaje curioso: nunca se ha definido al individuo como un ser más libre que en la actualidad, jamás ha tenido más posibilidades y un campo legal que regule toda esa libertad de actuación y de ser; pero nunca, como hoy, el peso de las decisiones que afectan a la vida real ha estado más alejado de esa libertad individual. De ahí que hayamos asistido, en los últimos años, a explosiones de protesta en los que el individuo, agrupado, se ha hecho presente en la vida pública. Pero también al indudable avance del miedo al vacío: el ser humano ha adquirido unas cotas de bienestar en occidente, que teme perder si ejerciera su libertad de forma coherente con las nuevas formas que ha tenido de explicarse. Quiere ser más ecológico, más global, más igualitario, pero no sabe si el precio para serlo del todo le compensa. Sabe que ha de serlo, pero teme perder su poder adquisitivo. El individuo que descubrió feliz y vital la postmodernidad, la cierra con hipocresía.

Hay dos preguntas que nos deben interesar. Este individuo, definido como libre en unos niveles jamás conocidos, ¿lo es realmente o ha cedido gran parte de la responsabilidad de la libertad a cambio de la comodidad en la vida diaria? y ¿ejerce su libertad para mejorar el mundo? La libertad exige, como contrapartida necesaria, una alta responsabilidad: nadie es libre si no ejerce su libertad más que para decidir el tipo de electrodoméstico que compra o dónde se va de vacaciones o a qué partido votar en las próximas elecciones. Eso sólo es apariencia de libertad.

44 comentarios:

blogochentaburgos dijo...

Creo que somos más libres porque estamos más formados, más independientes del pensamiento alienante. Pero, sin embrago, ¡tan listos! a veces nos convertimos en abyectos despojos cuando el consumismo, las modas, o las tendencias sociales (como fenómeno de masa) entran en nuestro ámbito de decisión.

Nome Digas dijo...

El individuo se ha acomodado: ha ganado en la esfera material y, sin embargo, se ha dejado enajenar en lo que a la verdadera libertad se refiere, de ahi ese exceso de normativismo que regula gran parte de las esferas de la vida, de ahí esa complacencia que ha llevado a asumir la realidad que tenemos sin ningún tipo de alternativa... Un saludo.

Antón de Muros dijo...

A veces tengo la sensación que cada vez decidimos menos cosas y que otros deciden por nosotros.

Un abrazo.

Antón.

SELMA dijo...

En mi modesta opinión el individuo se ha alienado,voluntariamente,se deja tutelar, hipotecar, pero sin medir las consecuencias, en pro de su bienestar, de su status, encerrado en una burbuja no viendo más allá que sus inventadas "necesidades", muy lejos de lo que son las verdaderas necesidades ,las de sobrevivir y que padecen tantos de sus semejantes en este nuestro planeta...

Un beso,Pedro...

Jan Puerta dijo...

La libertad suele venir precedida por la fragilidad de la persona. Su falta de convicción hace que la utopia hostigue en las mismas ganas de obtener tan preciado botín. Aquello que debería de ser parte de los sentidos del ser humano, solo es un sueño quimérico que busca gritar con fuerza su destino.
La libertad es parte del hombre. Buscarla, mantenerla y luchar siempre por defenderla.
Un abrazo amigo Pedro
Y que la libertad nos sea leve!

Merche Pallarés dijo...

Hoy no somos libres. Estamos controlados, regulados, vigilados y más que lo estaremos. No me gusta nada el mundo en el que vivimos. Besotes, M.

Gabiprog dijo...

Que buenos escaparates hay ahora...
Lastima de trastiendas.

Un abrazo!

Goathemala dijo...

Quizás la respuesta pasa por como asuma y defina la gente esa libertad. La clave la das al final e incluso aparece en la definición de libertad de la Academia de nuestro idioma: libertad va unida a responsabilidad. Y eso habría que repetirlo de forma machacona. Teniendo sentido de la responsabilidad entenderemos la libertad, la ejerceremos bien.

Isaiah Berlin, politólogo del pasado siglo discierne entre libertad negativa y positiva. Recuerdo haber leído su Cuatro ensayos sobre la libertad. Pero, te soy sincero, ya lo recuerdo muy mal.

Saludos.

cuentosbrujos dijo...

Creo que ni siquiera nacemos libres, que hemso de ganárlo poco a poco y a un así es tan relativa la libertad,, es como la felicidad: somos proporcionalmente felices en tanto en cuanto conseguimos lo que necesitamos. Si necesitamos mas que lo somos capaces de conseguir....
pues lo mismo sucede con la libertad. Por mi parte creo que se una de las cosas que se necesita para conseguir la felicidad..
bahh, me he liado..
saludos brujos

XuanRata dijo...

Libertad, para qué. La pregunta no es nueva. Lleva ya más de un siglo dando vueltas. Hubo una época en la que se utilizó para limitar o retrasar la implantación de las libertades formales so pretexto de que era preciso alcanzar unas mínimas condiciones materiales previas. Pero, alcanzado ese bienestar material al menos Occidente, la pregunta vuelve a importunarnos. Es cierto que la responsabilidad es el anverso de la libertad. Pero únicamente significa que debemos estar dispuestos a responder de nuestros actos realizados en ejercicio de esa libertad. La libertad es una herramienta multiusos, hay está la gracia. Y también la fuente de problemas. No creo que la libertad tenga que ser utilizada para mejorar el mundo(aunque ojalá), sino que más bien el único uso exigible es aquel que permita su mantenimiento y su expansión. Esto no significa más libertad a cualquier precio, sino lograr una libertad "sostenible" pues aunque no lo parezca es una especie que siempre está en peligro de extinción. A partir de ahí, planteémonos qué hacer con esa libertad. Pero ese ya es otro tema.
(Lo siento, creo que todo esto se podría haber dicho en muchas menos palabras, pero en fin)

Luchida dijo...

¿Libres? ¿Hoy en día? ¿Con la televisión como medio máximo de manipulación y de alienación de masas? Lo dudo mucho.
Y más lo dudo, si como bien decís todos por aquí, la libertad va unida a la responsabilidad. Libres seríamos si de veras actuáramos de forma consecuente, si valoráramos el poder de decisión. Pero, elegir ponerse una minifalda en vez de una falda hasta los tobillos, no es libertad por mucho que algunos se obstinen en creerlo.
Así que como alguien ha dicho por ahí, la libertad de hoy en día es puramente ficticia.

Pluma estilográfica dijo...

Uf! Pedro, yo creo que hay que comenzar por escalar pequeñas cotas, para poder practicar, para poder atacar más tarde un ocho mil. Me explico: Estoy muy de acuerdo en que se ha intentado eludir el concepto de responsabilidad de cada acto cotidiano, pero lo lleva implícito. Y al asumir esa responsabilidad que de momento no se asume, sino que es preferible delegarla en el sistema (ya que es más fácil echarle la culpa a algo abstracto que asumir que forma parte de mi condición), entonces el individuo puede llegar a ver más claro qué es asumir pequeñas responsabilidades, para luego intentar asumir las mayores y más universales. Aunque de todas maneras, últimamente pienso que en esencia, el ser humano busca descargarse de responsabilidad, y para eso crea dioses, figuras paternas o maternas (pudiendo ser o no los mismos padres), jefes, etc. Alguien en quien cagarme cuando algo no funciona tal y como lo había planeado. Es decir, buscamos y creamos la "no-libertad" para poder decir que seríamos más libres si no fuera por culpa de esa "no-libertad".

Vaya comentario más eterno.

Saludos!!!

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

La libertad que tu añoras, defiendes o existe, en tanto el hombre vive en sociedad y ella se debe. No tenemos potestad para elegir, somos esclavos del tiempo en que vivimos; por tanto como tu dices somos cobardes en poetencia y en acto, porque ni sabemos ni queremos liberarnos de verdad. Yo no creo en libertad purista... esa es utópica por ideal. Desde que te levantas hasta que te acuestas eres prisionero de las vivencias del día que te envuelve... es muy dificil. Gracias por hacer reflexionar...

SOMMER dijo...

Individuos libres e hipócritas siempre los ha habido. Y lamentablemente, seguiremos con la rueda...

Álvaro dijo...

Me siento un poco espeso para afrontar hoy estas honduras, pero lo haré con esta imagen:

http://tiny.cc/2X6C0

Fuentecillas dijo...

Hola Pedro, creo que lo que explicas es la teoría, pero la realidad es otra cosa muy distinta .
Saludos
Fuen

Mafi dijo...

¡Ja! libre... nunca ha sido más esclavo que hoy en día, del consumo y lo material y por ende del trabajo y del banco... bueno y no nos metamos en temas más escabrosos, tolerancia... bonito palabro carente de significación como el resto de los términos modernistas, bonitos pero de adorno.

Paco dijo...

lo malo es que hay gente que no tiene asumido que esa libertad de gibraltar para abajo no existe...

saludos

begoyrafa dijo...

Los que hemos nacido en la cara A del disco y, dentro de esta cara A, en la parte no deteriorada creemos que somos libres, pero no creo que lo seamos en absoluto. Los que han nacido en la cara B, ni lo son, ni creen serlo. Vivimos en Sociedad y hay que compaginar las libertades colectivas con las individuales.
Cada año se editan miles de libros, sin embargo nos enteramos, en el mejor de los casos de unos cientos y decidimos leer los que buenamente podemos. ¿Qué criterios empleamos para seleccionar? generalmente los que te muestran en los escaparates luminosos de las librerías.
¿Seleccionamos?
Un abrazo
Rafa

pablo miguel simón dijo...

Cuánta verdad, Pedro. El hombre en cinco mil años de Historia ha sido siempre esclavo del poder, cordero paciente y sacrificable, sin oportunidades reales de reclamar la libertad que racionalmente merece el ser humano. El poder es culpable, no le interesa la educación del pueblo y juega a la manipulación y el engaño con caramelos como "el estado del bienestar". Queda mucho camino para la Libertad con mayúsculas y no estoy seguro de que se logre antes de la destrucción de todo esto, andando siglos o milenios, pero estoy convencido de que vale la pena intentar todos los días dar algún pasito.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

BLOGOCHENTA: En efecto, ésa es una de las contradicciones más evidentes de nuestra época: nunca hemos tenido tanta información y medios para ser libres y, por lo tanto, la dejación de libertad que llevamos a cabo nos hace más indignos de esa libertad que antes.

NOME DIGAS: complacencia y acomodación. ¿Hasta cuándo? ¿Sólo reaccionarmoes cuando estemos a punto de perder la vida confortable que tenemos? ¿Lo haremos sólo para recuperar nuestro nivel de bienestar sin pensar en todo lo otro? Saludos.

ANTÓN: y es así. Parece que sólo decidimos como si fuéramos niños inmaduros. Un abrazo.

SELMA: puro egoísmo de los países desarrollados, de la civilización occidental, que se contenta con una ligera autocrítica. Un beso.

JAN: y qué frágil es el individuo hoy en día. Cuánto nos queda por crecer para fortalecernos. Sin eso no hay libertad verdadera. Un abrazo.

MERCHE: en efecto, ésa es la sensación. Pero a mucha gente le agrada, le da seguridad y apariencia de bienestar. Ser libre es muy sacrificado. Besos.

GABIPROG: trastiendas llenas de suciedad e intereses. Un abrazo.

GOATHEMALA: buena cita la de Berlin. En efecto, la libertad verdadera va unida a la responsabilidad. Y ésta pesa a muchos como una losa.

CUENTOSBRUJOS: no, no lo has hecho. La libertad es un crecimiento continuo. Cuando dejamos de crecer nos hemos traicionado. Saludos.

XUANRATA: Me gusta la idea de la libertad sostenible, porque es muy correcta. Es en ese ámbito en donde la responsabilidad no es sólo la punitiva, sino también la que nos obliga a mantener, ejercer, continuar, ampliar y legar la libertad, porque la libertad del individuo debe ser también la de todos los individuos que quieran asumir esa responsabilidad.

LUCHINDA: fiticia e hipócrita. Libertad de quita y pon y acomodaticia. Y somos más culpables que antes, porque ahora tenemos los conocimientos para lograrla.
Bienvenida a La Acequia, en la que espero encontrate siempre que lo desees.

PLUMA: Pero no podemos quedarnos ahí. La libertad es una utopía, un horizonte. Debemos dar el primer paso, pero después el segundo y el tercero. Me gusta mucho la idea de que creamos la no-libertad para sentirnos más libres. Define bien lo que pasa ahora. Saludos.

MANUEL: es muy difícil, pero no podemos desistir porque desistir supone que nuestra libertad sea cada vez más estrecha y de ficción. Gracias a ti por tu comentario.

SOMMER: hagamos una rueda más libre. O soñémosla para que otros la hagan posible en el futuro.

ÁLVARO: buen remite al superego. Hay cosas que son explícitas desde hace tiempo.

FUENTECILLAS: la realidad aceptada como nos viene, sin más, nos hace muy tristes y nos acorta la vida. No dejo de soñar hacia el futuro. A pesar de todo. Saludos.

MAFI: en efecto, nunca lo hemos sido más porque ahora tenemos la información y la formación para saberlo. Y no nos importa. Hemos vendido libertad por un préstamo para comprar una Wii.

PACO: en efecto, como has visto he matizado que hablo de Occidente y que, incluso la ficción de libertad en la que vivimos, se construye sobre la esclavitud real de otros. Saludos.

RAFA: No. No seleccionamos. Nuestra opciones están condicionadas. La vida de nuestro mundo es un raíl con pocas desviaciones. En la cara B están peor, no tienen raíles. Un abrazo.

Gracias a todos por vuestros comentarios. Un fuerte abrazo.

Mamen dijo...

Amo la libertad por encima de todo, aunque es muy difícil a veces no sentirse oprimido por algo...

Besoosssss¡¡¡¡¡

Ariel Luque dijo...

Hoy la comodidad es un sintoma sumamente protagonista en la sociedad actual y eso es una verdadera lástima. Amigo Pedro gracias por tu comentario, los astros dieron su mas bello espectaculo jaja Un abrazo grande!!!

Ariel.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

PABLO: en efecto, hay que seguir luchando, aunque no se logre.

MAMEM: sobre todo si los que nos oprimimos somos nosotros mismos. Besos.

ARIEL: Me alegro de que todo fuera bien. Un abrazo.

Cornelivs dijo...

He disfrutado leyendo tu post.

Planteas dos preguntas muy inteligentes y que en mi opinión ponen el dedo en la llaga.

Dices: "Este individuo, definido como libre en unos niveles jamás conocidos, ¿lo es realmente o ha cedido gran parte de la responsabilidad de la libertad a cambio de la comodidad en la vida diaria? y ¿ejerce su libertad para mejorar el mundo?"

Ya sabes mi respuesta Pedro. Es obvia. Nos hemos vuelvo muy comodones, en nuestra escala de prioridades el bienestar economico ocupa el lugar num. 1. Y no, no intentamos mejorar el mundo.

En todo caso, debemos de recurrir a nuestro "autocrecimiento" individual, meditación, grandes dosis de meditación y seguridad en nosotros mismos y en nuestros planteamientos.

No se me ocurre otra solución.

Un abrazo.

DianNa_ dijo...

Hipocresía social, en eso hemos crecido, mucho hablar y poco hacer y demasiado aparentar... "ande yo caliente y ríase la gente".

Hoy no hablo de igualdad, no la hay mas que de boquilla, me siento crucificada (+) y cabreada.

No tengo soluciones, solo se me ocurre gritar y patalear, pero nadie me hace ni caso mas que tú :))

Besitos, niño

Merche Pallarés dijo...

CORNELIUS y si ¿nos rebeláramos ante tanta ignominia, injusticia y control gubernamental? Pero la comodidad se ha instalado hasta en eso. Admitámoslo, somos simples corderitos esperando nuestra matanza. El gran festín. Besotes, M.

Edgardo dijo...

Creo que aquí hay que ser cautelosos a la hora de intentar responder las dos preguntas con que terminas este interesante texto. A la primera pregunta ¿El hombre es libre o ha cedido gran parte de la responsabilidad de la liberta a cambio de la comodidad en la vida diaria? Me gustaría contestar con un ejemplo macro económico, pues, el hombre al igual que la economía a sufrido un cambio abrupto en este último tiempo, ha pasado del liberalismo (que contenía ciertos dogmas y controles) al neoliberalismo, a la total libertad de los mercados, donde al final, todo ha terminado en crisis al darnos cuenta de esa libertad y que esa libertad no era tanto, solo era para algunos, los demás vivían engañados. De la misma manera, la libertad del hombre hoy por hoy esta en crisis. En ninguno de los casos, ni en el mercado, ni en el hombre, uno tiene plena libertad, vive sujeto a disposiciones de representantes y de poderosos (sean económicos, religiosos o militares) que nos dicen de que forma uno debe vivir. ¿Somos realmente libres cuando debemos cumplir deberes y obligaciones? ¿Somos realmente libres si vivimos según normas preestablecidas? ¿Somos realmente libres cuando estamos conectados con el mercado y su forma de vida consumista como con un cordón umbilical del cual no podemos liberarnos? En mi caso y en base a mi análisis e inclinación puedo decir que no, el hombre no es libre y si bien ahora nos hacen creer que somos libres, estamos mas encerrados, más contenidos, por cárceles invisibles y dogmas encubiertos y subliminales, para colmo, estamos en crisis, este modelo esta en crisis, no solo el sistema financiero, ni el de consumo, todo el sistema en general esta en crisis y el hombre, dejado a la buena de Dios o de sus capacidades, ese hombre abandonado y apunto de terminar de caer no sabe que hacer, por lo tanto, esta a punto de padecer una gran agonía. Por lo tanto, en esta época de desencanto, de renuncias a utopías y de ideales de progreso, donde la idea es consumir hasta lo que no se necesita por el simple hecho de hacerlo y que hay que hacerlo, donde desaparecen las grandes figuras carismáticas y surgen infinidad de pequeños ídolos que duran hasta que surge algo más novedoso y atrayente, donde los medios de masas y el marketing se convierten en centros de poder, donde deja de importar el contenido del mensaje, para revalorizar la forma en que es transmitido y el grado de convicción que pueda producir en nosotros, desapareciendo la ideología como forma de elección de los líderes siendo reemplazada por la imagen, nada queda, el hombre en soledad se pierde en una cárcel mundial, invisible que nos engaña a cada paso.

La segunda pregunta tiene una respuesta que se deriva directamente de la primera, y si no somos libres y si nuestra vida es puramente individual, obviamente no pensamos en lo social y colectivo de ninguna manera, por lo tanto, no ejercemos ninguna libertad para el bien del mundo, porque no hay mundo después de mi figura, de mi contorno, de mi piel.

Te dejo un fuerte abrazo.

HologramaBlanco

Merche Pallarés dijo...

EDGARDO (perdona Pedro que me entrometa de nuevo) ¡me ha encantado tu análisis! Ya no existen utopías ni sueños, no existe la verdadera LIBERTAD. Estamos estancados en este engranaje infernal del neoliberalismo y, como tu bien dices, dependiendo de unos cuántos que nos manejan como títeres, marionetas alelados por los espejismos consumistas. Besotes, M.

Pablo A. Fernández Magdaleno dijo...

Fantástico análisis. La pregunta es ¿ahora qué?
Un abrazo

São dijo...

Sim, muitas vezes nos contentamos com a aparência de liberdade.

E penso que é do pior que (nos) pode acontecer, caro Pedro.

Beso.

Pluma estilográfica dijo...

Pedro, muy interesante el análisis de Edgardo. Pero yo lanzo unas preguntas: ¿El poder se ha creado solo? ¿Los dogmas y leyes se han creado solas? ¿Quién dice que los que más se hayan llevado en esta crisis financiera, grandes inversores, por ejemplo, se sientan libres? ¿Es de esta manera como están, o como nos gusta verlos? (vale, tienen una independencia económica mayor que la mía, correcto, pero ¿hasta qué punto?). Pienso que el análisis de Edgardo es muy bueno, pero hay algo más bajo su planteamiento, o pienso que se debe bucear hacia los orígenes de ese análisis, o a los orígenes de los orígenes. Quién sabe.

Además, ¿a qué llamamos libertad? ¿cuándo en toda su historia el ser humano ha vivido libre? ¿nos hemos construido trabas para no serlo? ¿Es algo que sucede ahora o ha sucedido antes? ¿En qué situación? Sinceramente lo desconozco por completo.

El individuo y el colectivo. ¿Si el individuo, es decir, cada uno de nosotros, no aprendemos a mirarnos a nosotros mismos, cómo seremos capaces de ayudar a nuestros semejantes? ¿Por imposición o normas? ¿Entramos por lo tanto en el círculo vicioso de la obligación, y por tanto, pérdida de libertad?

Bueno, me voy a beber una cervecita que me está entrando dolor de cabeza.

Saludos!!!

jg riobò dijo...

Ni siquiera podemos elegir el electrodoméstico pues la moda limita la elección a lo que se lleva.
Así en todos los ámbitos del mercado, de la cultura, del pensamiento, de la libertad...
Todo según moda.
La última libertad es rechazar el montaje y ser autista de convencimiento.

jg riobò dijo...

La foto es perfecta, neomoderna.

Anónimo dijo...

La verdadera libertad exige independizarse de la dictadura del EGO y de su séquito de emociones.Eliminando el sentimiento de la importancia de nuestro ego, sólo perdemos un parásito que ha infectado nuestro espíritu durante mucho tiempo.Lo que se gana se llama libertad, apertura de espíritu, espontaneidad, simplicidad y altruismo, todas ellas cualidades inherentes a la felicidad.

Besos
CARMEN---

Nerea dijo...

Somos demasiado cómodos y materialistas, simpre queremos más, es la pescadilla que se muerde la cola. Hasta que no aprendamos a salir ese circulo vicios no seremos libres y mucho menos creceremos como seres humanos.

El precio por un mundo mejor es alto, muy pocos quieren pagarlo.

Besos!! :)

txoni3 dijo...

Ayer mismo hablaba con una amiga y ella (separada) me decía : ¿como haces para tener tan buen humor siempre y tanto tiempo para tus hijos?, pues lo segundo lleva a lo primero; afortunadamente puedo no trabajar, lo hace mi compañero, tampoco tenía ningún trabajo importante que perder cuando fuí madre y no necesitamos mucho para vivir : mil euros para cuatro (y todavía es demasiado, si hasta tenemos internet y playstation).
Estamos atad@s de pies y manos por el trabajo, si estás separada más y si eres emigrante y no tienes familia extensa cerca...ya ni te cuento, tus hijos crecen cargados de actividades extraescolares que no eligen y que se convierten en un peso añadido a esa apretada agenda que desde pequeños tienen que soportar; y la conciliación es algo que solo llega, como todo, a los privilegiados.
Para ser libres realmente necesitamos recuperar el tiempo, pero el tiempo para vivir, sin relojes.
En lugar de perder el tiempo lo ganaremos.
Instrucciones para dar cuerda al reloj
Instrucciones para darle cuerda al reloj de Julio Cortazar.
"Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos
dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles
despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de
sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume
del pan.
¿Qué más quiere, qué más quiere? Atelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo
anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va
corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo
está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

CORNELIVS: En efecto, comodones. La mala conciencia la lavamos con demasiada facilidad. Me gusta la idea que expones del autocrecimiento porque no hay otra solución mejor. Un abrazo.

DIANNA: es bueno que gritemos y pataleemos: así, por lo menos llamamos la atención. Luego vendrá el sosiego y la reflexión. Me encanta hacerte caso. Besos.

MERCHE: corderitos encantados con que nos ceben. Besos.

EDGARDO: Excelente análisis, querido amigo, al que poco puedo añadir. Ni somos libres ni ejercemos de verdad la libertad a la que hemos renunciado. Un fuerte abrazo.

MERCHE: encantado de que participes: esto también es un foro. A mí también me ha gustado mucho el análisis de Edgardo. Besos.

PABLO: recojo el guante para próximas entradas. Un abrazo.

SAO: En efecto, querida amiga, es lo peor que puede acontecer: perder nuestra libertad por egoísmo y comodidad. Besos.

PLUMA: Tienes razón: nosotros, por la ficción de comodidad, hemos alimentado la bestia. Hemos renunciado a controlar su poder. Muy buenas tus preguntas, que recojo para próximas entradas de esta serie. Espero que la cerveza te haya sentado bien. Saludos.

JAVIER: Gracias por fijarte en la foto. Tienes razón: ni siquiera somos de verdad libres para elegir las cosas que nos hacen más cómodos y controlables.

CARMEN: una dosis de ego no deja de ser buena, siempre y cuando sepamos cómo controlarla para encauzarla hacia lo positivo. Pero tienes razón, la felicidad de verdad está en otros sitios. Besos.

NEREA: rompamos el círculo, entonces. Y afrontemos el precio. Besos.

TXONI: el tiempo es una de las claves de esa libertad y de la construcción del nuevo individuo. Curiosamente, tengo pensada en esta serie una reflexión sobre la medida temporal en nuestra época, así que recojo tus oportunas reflexiones. Cortázar, magnífico.

Antonio Aguilera dijo...

Una tòpica, tìpica frase de mis años mozos rezaba: " si no vives como piensas acabaràs viviendo como vives". Yo personalmente, despuès de màs de treinta años de escuchar esa frase, me resigno, me sublevo, a vivir bajo el Principio:
" consume hasta morir", y plegar nuestra ideologìa a ese concepto.

Tuyo afctsmo, revulsivo y lateral hasta la muerte.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

ANTONIO: seamos todos, pues, revulsivos.

consuelo dijo...

Pedro el tema que tan perfectamente expones en esta magnífica síntesis daría para un monográfico de varios cursos de duración, pero permíteme, si cabe, rizar aún más el rizo, y que replantee las preguntas en esta otra dirección ¿comodidad es sinónimo de felicidad? ¿mejorar el mundo es conseguir un mundo más feliz? Falla el pensamiento ilustrado con su utopía del bienestar y la idea de progreso, falla el pensamiento postilustrado que desemboca en un fuerte individualismo y un lenguaje inarticulado, negando la posibilidad de argumentar en torno a la conducta moral, ¿qúe nos queda? la hipocresía, o, como un mal menor, la fragmentariedad.
Un abrazo.

JESUS y ENCARNA dijo...

Buenas noches Pedro, llego tarde, o no....Lo que si quiero decir y no me duelen prendas es que yo me reconozco como individuo libre he hipocrita, tambien hubiese querido decir lo que por aqui ya se ha comentado y con gran acierto "la responsabilidad".
Personalmente esa comodidad me ha dado una cierta tranquilidad para desarrollar mis ideas e intentar compartirlas, os preguntareis quien es ese tipo que siendo hipocrita siente que sus ideas son importantes para los que le rodean?, no me refiero al placer personal que pueda proporcionar el compartir sino al hecho de que las experiencias que tenemos y las reflexiones que sacamos de ellas, son de lo mas importante que se compartan, de esa manera, el que se reconozca como hipocrita, al menos tendra opciones.
Hagamos lo que hagamos, la historia del mundo continua y continuara despues de nosotros.
No pienso dejar de luchar con mis herramientas y mis manos, de otra manera seria un "Hipocrita de perogrullo".
Hay hombres que luchan un dia y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.
Bertolt Brecht
Saludos cordiales pero no hipocritas.
Jesus

Anónimo dijo...

No creo que el hombre occidental, voluntariamente, esté dispuesto a ceder ni un ápice en las cotas de bienestar que ha conseguido. Sólo en casos de economías de guerra no ha tenido más remedio que reducir sus cotas de bienestar.
El peligro para el planeta está en el desarrollo económico, ya imparable, de los gigantes asiáticos; no estoy seguro que el planeta azul aguante el mismo ritmo de derroche actual multiplicado por diez, entonces todos estos conceptos abstractos que nos hacen pensar no servirán. No habrá dónde aplicarlos. pancho

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

CONSUELO: ya sabes que hay gente que asimila la felicidad a vivir anestesiado. Buena reflexión. Un abrazo.

JESÚS: nunca llegas tarde. La primera señal de un individuo libre es la autoconciencia: el reconocerse hipócrita, supone, en principio, el primer rasgo para poder generar acciones que signifiquen esa lucha de la que hablas. Basta esas herramientas, no hay que dar grandes batallas. Excelente la cita de Brecht. Saludos.

PANCHO: tienes razón. En ambos argumentos. Ahora bien, después de siglos de destruir el mundo, ¿tenemos argumentos para evitar que otros lo destruyan con nuestras mismas armas? Me temo que, efectivamente, no habrá dónde aplicarlos.