domingo, 28 de septiembre de 2008

La modernidad es pasado.


Para saber donde estamos, conviene echar un vistazo a nuestro pasado.

Gran parte del andamiaje de nuestra sociedad, procede de la época que se ha dado en calificar como Modernidad y que, convencionalmente, podemos establecer en un corte que nos llevaría desde finales del siglo XVII o principios del siglo XVIII hasta mediados del XX.

Al menos, la definición institucional de las dinámicas occidentales, sus principios políticos e ideológicos y sus dinámicas sociales proceden de ella.

La Modernidad es, también, un concepto: ser moderno define una forma de enfrentarse al mundo a partir de unos presupuestos previos. Según esto, soy moderno cuando me comporto como un ilustrado, es decir, como un individuo que, libre y racionalmente, me asocio con otros a través de un pacto por el que constituyo una sociedad en la que todos sus componentes tienen los mismos derechos y deberes, aunque no las mismas funciones. Este pacto, ya lo sabemos, nos lleva a ceder una parte de nuestra autonomía para constituir una estructura comunitaria en la que, continuamente, se tejen relaciones dinámicas -es decir, cambiantes y no fijadas definitivamente por las creencias o por un ser externo a la sociedad que pacta.

Las inercias fundamentales de la Modernidad siguen rigiéndonos: conceptos científicos, democracia parlamentaria, relaciones laborales, ciudadanía, etc.

Sin embargo, como veremos en posteriores entradas, buena parte de todo ello ha sido colonizada por ideologías que o bien proceden de las mismas dinámicas de la Modernidad (por ejemplo, un partido fascista puede ganar unas elecciones democráticas; el sistema económico propio de la modernidad puede alterar sus principios de pacto social cuando tuerce las decisiones de la mayoría por el influjo de la propaganda; la construcción de un mundo laboral industrializado puede provocar su anulación con la lucha de clases) o bien de fuera de ella (una creencia religiosa puede imponer, en determinadas condiciones, sus dinámicas a través de unas elecciones o del control de medios de comunicación, el terrorismo o la manipulación de sectores económicos; la pasividad de los individuos que deben construir la sociedad moderna puede destruir el sistema parlamentario). La conclusión es que todo el andamiaje de la modernidad está oxidado y a punto para la demolición. Y que, aunque aun constituye la estructura de nuestro edificio histórico, ya no es tan reconocible como hace unos decenios. Lo que pueda ser rescatado de la modernidad (hay muchas cosas válidas), debe ser sometido a una limpieza y puesta al día. De esto hablaremos otro día.

Los avances científicos y técnicos (y sus consecuencias sociales) son la principal tarjeta de visita de la época Moderna, y proceden, casi por igual, de una forma de ver el mundo desde el ser humano -es decir, sin la Teología- y de una cierta soberbia ejercida como fe en el progreso.

Gran parte de las ideologías y de los sistemas económicos y sociales de las que todos hemos oído hablar, se construyeron en la Modernidad como forma de explicar el mundo y actuar en él. También la mayor parte de las ideologías políticas, en especial el liberalismo -y sus derivaciones progresistas y conservadoras- y las diferentes formas de socialismo. De la Modernidad también proceden, por fenómenos de acción y reacción -ésta pocas veces tenida en cuenta por los teóricos al construir sus sistemas-, los fascismos y nacionalismos.

La Modernidad pensó el mundo en su globalidad de verdad, por vez primera, y trajo, como consecuencia, el neocolonialismo y la guerra como forma económica de cartografiarlo: los mapas se hacían, sobre todo, con las armas y con la intención de sostener el lugar privilegiado de los sectores económicos de un país determinado.

Aunque podría haber dado otro resultado, la Historia nos ha mostrado por dónde se encaminó: conflicto permanente de las grandes potencias hasta que, en el siglo XX, dos grandes guerras mundiales provocaron millones de muertos y el enfrentamiento de dos grandes ideologías en una política de bloques que ocupaba y dividía, en la práctica, todo el mundo.

La Guerra fría resultó el último producto de la Modernidad tal y como fue -no tal y como la soñaron las utopías dieciochescas-. De nada sirve, por lo tanto, pensar cómo podrían haber ido las cosas, puesto que el resultado histórico es bien cierto. El mero planteamiento de la posibilidad de que el mundo se terminara en una guerra atómica fue uno de los resultados de la evolución de las ideas iniciales, aunque no estuviera previsto.

Una de las paradojas resultantes es que, lo que se había construido sobre el concepto de individuo, en la práctica llevó a su pérdida de peso específico y desorientación puesto que la consecuencia no querida del pacto inicial había construido unas superestructuras que, incluso, estaban por encima de los estados nacionales: de este sentimiento nació gran parte del arte del siglo XX. El individuo no encontraba su hueco en el resultado final de la Modernidad: ni tenía ya creencias ni le era válida la ortodoxia de las grandes ideologías que lo habían llevado hasta allí. Con esto, se anunciaba el paso siguiente.

Sin duda, entender el mundo como conflicto que hay que resolver es el principal error de la Modernidad. El ser humano se explicó lo que le rodeaba como un reto y no vio otra solución que la manipulación del entorno natural, sociológico y psicológico, sin frenarse ni siquiera en la destrucción de cada uno de esos ámbitos puesto que ponía por encima su afán de protagonismo. El progreso, para los habitantes de Occidente, se vio como un conflicto entre civilización y barbarie, en el que barbarie era todo lo que se escapaba a su control y debía ser controlado fuera un grupo social, un país o la naturaleza.

Aquello, ya lo sabemos, terminó con dos grandes potencias partiéndose el mundo y mirándose la una a la otra durante unos cuantos años, en un conflicto en el que ambas entendían que su forma histórica de modernidad era mejor que la del contrario e intentaban imponerla al resto de los países. Hasta que el statu quo hizo aguas.

42 comentarios:

Obispa Aguirre dijo...

Uigggg vaya "masa de barro, en forma de paralelepípedo rectangular, que, después de cocida, sirve para construir muros, solar, habitaciones.."
Necesito mis sales para esta lectura tan enojosa..., de la que, no dude usted, sacaré sustancioso partido.

Metis dijo...

demasiado para mi mente saturada de oposciones, leyes organicas, ordinarias, reglamentos, diputados, senadores...

solo te mando un saludo pedro. muy fuerte.

BIPOLAR dijo...

El párrafo sexto acongoja.
Los pilares se desmoronan y toda la estructura social se está rompiendo, cuando la situación empeore más, nos vamos a encontrar más solos que nunca.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

OBISPA AGUIRRE: ya sabes que este ladrillo lo he cocido con todo el cariño.
Y, como el que avisa no es traidor, ya dije que esta serie iba a ser complicada.
Espero el partido.

METIS: saludos y aquí estará la entrada cuando puedas o quieras echártela al coleto. Te comprendo.

BIPOLAR: el individuo ya está así, en gran medida. Lo veremos en próximas entradas.

lichazul...elisa dijo...

el hombre a través del tiempo ha cocinado distintos caldos con diferentes ingredientes, ha probado muchas recetas y a muchas le ha hecho variaciones...esta es una más de ellas

es seguro que más adelnate algún movimiento "iluminado" en cuentre la panacea y nos dé respiro...sólo por un momento que puede durar lo que duró este "bocadillo liberal"

muakismuakis cocinero intelectual, su cazuela ha quedado para chuparse los dedos jajaja

Mafaldia dijo...

todo el idealismo esta hoy en día diluído, antes había una línea divisoria marcada, liberalismo, conservadurismo, Rusia, EEUU,...
La información hoy nos llega más rápido y veloz, aunque manipulables el hombre hoy en día sólo tiene un interés, ganar dinero rápido para montar su mundo a medida, la política está desprestigiada y las guerras son el reflejo de esta situación el transfondo casi siempre es económico, así que es EL DINERO el que mueve el mundo.

manuel-tuccitano dijo...

somos testigos pues de esta modernidad, la vivimos y encima no podemos hacer nada en contra ¿o si?, desde que el hombre ha tenido uso de razón ha caminado hacia estos derroteros, si hacemos una análisis de los periodos históricos podemos observar que los hechos se van repitiendo cíclicamente; lo que ocurre es que a medida que pasa el tiempo la vorágine de los hechos es eso: cada vez más veloz... saludos

Muy buena reflexión; espero la próxima entrada.

SELMA dijo...

Como dicen en mi tierra de origen: Chapeau!!
En una Entrada una lección magistral dando un repaso a casi 4 Siglos de nuestra Historia Universal... Como una alumna aplicada, pero regularcilla , y necesitada de volver a repasar sus apuntes( ¿Donde los habré metido?), he abierto todos los enlaces y los he leído con suma atención... Y estoy esperando el próximo capítulo/Entrada.

Un beso, con respeto...

CORNELIVS dijo...

He disfrutado leyendote Pedro. E inmediatamente por la tematica y por lo acertado de tu análisis, mi mente ha volado hacia dos libros que lei en su dia: "Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres", y "el contrato social". Como bien sabes, los dos son de J. J. Rousseau, y seguro que los has leido. ¿Qué te parecen?

El XVIII fue un siglo estupendo, sin duda.

Un cordial saludo.

Dargor dijo...

El statu quo no hizo aguas, sino que nunca existió y si lo hizo fue efímero y se evaporó al instante, como los agujeros negros del CERN

FERNANDO SANCHEZ POSTIGO dijo...

yo creo que el siglo XXI es ya una nueva época en la modernidad. Y lo será más a medida que pasen los años de esta centuria. un abrazo

Serendipity dijo...

Me gusta el color de tu foto hoy! con oxido y descascarillado...

Feliz semana!

Un abrazo

Merche Pallarés dijo...

Muy interesante tu análisis de la modernidad. A mi lo que me mosquea mucho es que despues del crack del '29 (tambien debido a los especuladores americanos) ocurrió la II guerra mundial que liquidó a más de 50 millones de personas. ¿Qué crees que pasará ahora? Porque el mundo está super-pobladísimo y los jerifaltes tendrán que eliminar a media humanidad. Lo han intentado con viruses como el Sida, gripe aviar, etcétera pero no lo han conseguido. Además con tanto armamento que tienen lo tendrán que usar ¿no crees? No creo que lleguen a usar las bombas nucleares porque saben que tambien desaparacerán "ellos" pero toda la otra parafernalia armamentística que tienen, sí. Miedo me dan estos líderes mediocres e incompetentes que tenemos la mala suerte de aguantar. Besotes, M.

Esther dijo...

A mi me gustaría saber donde nos va a llevar esta nueva era pues por el momento todo pinta muy negro por la presente crisis que espero que no se pueda equiparar a la que hubo por los años 30.Esperemos que aprendan de errores anteriores y que no hayan unas desigualdades sociales muy fuertes ,aunque me da que las habrán... Y esperemos tener un futuro a muy largo plazo pensando de una manera más "verde" en la naturaleza que es nuestra casa, en no destruirla con nuevas teconologías sino ayudarla a vivir por más tiempo...

Un beso

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

LICHAZUL: en el fondo, nuestra Historia es un camino de tanteo.

MAFALDIA: aquel idealismo era bueno y malo. La gente creía en algo y eso impulsaba su motor de mejora. Pero era a través del conflicto.

MANUEL: es un ciclo imperfecto: las historia no se repite, pero se parece. Deberíamos aprender de ella.

SELMA: gracias por seguir esta serie, espero aportar algo.

CORNELIVS: Rousseau sintetizó magníficamente algunas de las ideas de aquel gran siglo, al que tanto debe la evolución de la Humanidad y que tanto se desconoce. Evidentemente, como has intuido, tras el concepto de pacto que menciono están sus ideas. Saludos.

DARGOR: existió, pero no como nos decían los periódicos.

FERNANDO: veremos cómo evoluciona. Un abrazo.

SERENDIPITY: espero que ilustre bien el texto. Un abrazo.

MERCHE: Veremos ese conflicto con la manipulación que citas en alguna de las próximas entradas. Besos.

ESTHER: ese respeto por la naturaleza nació como concepto cultural en las últimas décadas y lo veremos en esta serie. No está claro hacia dónde nos dirigiremos. Un beso.

manzacosas dijo...

Hola. Como de costumbre, vas a crear un tema de debate amplio e interesante. Son muchas las opiniones que vas a leer, entre éllas las mías. De momento te diré que, huyendo del catastrofismo (por ejemplo el de Pallarés) creo que la humanidad sigue anclada en la idea básica del dominio del hombre sobre el hombre, y que las formas en que este dominio se manifesta son las que han ido evolucionando, haciéndose cada vez más sofisticadas, pero esa ambición de dominio y de poder sigue latente en la naturaleza humana. Eso es para mí lo preocupante. Bueno, seguiremos. Un saludo. Manzacosas

begoyrafa dijo...

Como te ha dicho Selma, chapeau a esta entrada en la que haces un repaso exacto de unos cuantos siglos de contrato social.
Desde mi punto de vista el hombre vive en permanente conflicto porque es un ser social por definición, pero a la vez tremendamente individual. Esto es lo que genera el problema, vivimos en sociedad y necestamos unas normas que dicten esta convivencia, pero tendemos a la interpretación parcial de la norma.
Por otro lado está el conflicto que apuntas entre civilización y barbarie que se puede aplicar a cualquier época porque estamos en un continuo progreso. la literatura tiene ejemplos magníficos; Doña Bárbara, ´Los gozos y las sombras o el Gatopardo muestran las reticencias de la sociedad dominante al ver cómo ese mundo cómodo en el que se habían instalado se desmorona y tienen que presenciar la llegada de nuevos grupos de poder. O esa, en mi opinión, estupenda El señor de las moscas que lleva al hobre al estado puro de la supervivencia y la organización de la sociedad, el conflicto entre civilización (normas) y la barbarie.
Muy interesante y muy bien explicado. Me encanta esta serie que estás iniciando.
Un abrazo
Rafa

Merche Pallarés dijo...

Manza querido, NO soy catastrofista sino realista. Además en parte me das la razón cuando dices que el hombre siempre ha querido dominar a otros hombres y ¿cómo crees que lo hacen? Pues armándose hasta los dientes y haciendo uso de esas armas... Besotes, M.

Haideé Iglesias dijo...

Interesante visión. Y aquí recuerdo de nuevo la palabra miedo, con la que me acerqué a este tu espacio. Es curiosa la palabra que usamos para decir que un ser es malo, deshumanizado... pienso que es un error, es tan humano como el que más pero condicionado por el control, el cual a su vez nace del miedo...
Un abrazo

Antònia P. dijo...

Una entrada densa y difícil que tendré que releer y meditar.
Ahora mismo tengo las pilas medio vacías para hacer un comentario más o menos coherente.
Un abrazo.

XuanRata dijo...

Es grande la tentación de considerar que nos encontramos en un momento crítico de la historia. Tanto da que ese momento sea de culminación como de desmoronamiento. El caso es ser protagonistas de una época decisiva, una época que será recordada y de la que tenemos el privilegio de formar parte. No estoy muy de acuerdo con esta especie de "historiocentrismo" en el que a menudo caemos. A poco que nos fijemos veremos que todas las epocas, todas la edades son de renacimiento o de decadencia, o ambas cosas a la vez.
Ahora bien, la idea contraria, la de que todo es cíclico, la de que todo lo que ocurre ahora ya ha ocurrido antes aunque con otros ropajes, y que estamos condenados a repetirnos, no es a menudo otra cosa que un pretexto para la pasividad, y la pasividad siempre es complice de lo peor, nunca de lo mejor. Así que, nada, me apunto a cualquier milenarismo con tal de salir del marasmo.

Por otro lado tu resumen histórico es perfecto, Pedro, no me malinterpretes.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

MANZACOSAS: esa era mi primera intención, oír vuestras opiniones y que se genere un debate que nos ayude a comprender mejor.
El poder, como dices, es uno de los motores más viejos de nuestra especie. Preocupante. Saludos.

SELMA: ése sería un buen tema para pensar: ¿por qué la relación social del ser humano se ha entendido tan a menudo como conflicto?
El arte es un buen reflejo de nuestra forma de pensar. Recurriremos frecuentemente a él en esta serie.
Un abrazo y encantado de que participes.

MERCHE: el problema es que el realismo nos acerca mucho a la catástrofe. Es la voluntad la que nos aleja de ella. Besos.

HAIDEÉ: la maldad y la bondad están dentro de cada uno de nosotros. El miedo nos protege y/o nos paraliza. Seguiremos pensando sobre esto. Un abrazo.

ANTÒNIA: aquí estaré para cuando quieras aportar tu opinión.

XUANRATA: estoy de acuerdo contigo en el planteamiento inicial pero, no obstante entender la historia como un continuum, debemos explicarla y, para ello, debemos desentrañar las líneas generales de permanencia y cambio. Por lo tanto, entendamos las épocas como los fragmentos de nuestra historia que parcelamos para explicarla: no son absolutos ni compartimentos estancos, en efecto. Pero debemos ver qué predomina en cada momento para saber qué ocurrió y cómo ha llegado hasta nosotros su herencia.
No te malinterpreto, por lo tanto: es complementario.

amelche dijo...

Pasa por google.es y verás que le dedican hoy el día al nacimiento de Cervantes. Algo moderno (Google) conectado con el pasado (Cervantes).

Anónimo dijo...

Me gusta la idea de escoger lo válido de la escombrera de la Historia sin estimar su procedencia.
Está visto que todos los sistemas tienen vida limitada, basta echar la vista para atrás y ver como se han desmoronado democracias, monarquias, dictaduras...
No creo que sea disparatado meter en una olla algo del sistema capitalista, un buen chorro de marxismo y, porqué no, alguna ley de de algún fuero medieval... todo vale.
El sistema siempre acaba desbordando al ser humano que lo ideó, y puede que la causa sea la falta de espiritualidad, sea cual sea su procedencia.
Y ahora que el capitalismo brutal hace aguas nos tocará volver al trueque con el vecino. Pues estupendo.
Un abrazo.
Concha.

María dijo...

Leí el otro día este post, y tengo que volverle a leer.

Un beso y feliz tarde.

Merche Pallarés dijo...

Pedro y ¡ojalá! la voluntad fuera la que triunfara... Pero la realidad es la que es, muy a mi pesar... Besotes, M.

Isabel Huete dijo...

Te había escrito dos comentarios,uno en el post anterior y otro en éste, pero no había accedido a mi blog y se me ha olvidado firmarlos, así que no sé si te habrán llegado.
Luego, si puedo, intento reescribirlos porque el tema me interesa mucho.
Un besote.

El Deme dijo...

La Galería La Moderna abrió sus puertas en El Collado de Soria hace años y ahora es una ruina, no sé, ahora hay otras cosas más modernas, supongo.

Paco dijo...

la modernidad se traduce actualmente en los chinos abiertos al capitalismo, y en los repúblicanos americanos nacionalizando grandes empresas a través de una gran ¿estafa?

saludos Pedro

São dijo...

A tua primeira frase diz tudo: o futuro só se constrói sobre o passado e , por isso, é crucial sabê-lo.
Besos.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

AMELCHE: ya lo he visto. Es todo un detalle que Google se sume a nuestra lectura...

CONCHA: a veces no es la falta de espiritualidad, sino su exceso. Será que no tenemos remedio. Un abrazo.

MARÍA: espero tu vuelta.

MERCHE: esperemos que no nos aplaste. Besos.

ISABEL H.: qué lástima. No llegaron. Me interesa saber tu opinión, los espero. Un beso.

DEME: ¿pero modernas modernas o modernas a la antigua? Qué lío.

PACO: de eso hablaremos en unos días. Saludos.

SAO: hay que analizarlo para conocer de dónde venimos. Besos.

cuentosbrujos dijo...

¡"pos si"¿ viva lo retro
jejeje
EL tiempo recuerda, todo es problema del puto tiempo que pasa inexorable.

Nome Digas dijo...

Cada día que pasa la Historia es una herramienta más vieja para explicar el presente. Han sido tan rápidos los cambios, tan relevantes y profundos que los recorridos y las inercias del pasado se han ido desdibujando. Así y todo el gran batacazo de la Modernidad está por llegar: será cuando definitivamente se resienta el fundamento moderno de Nación.
Terma denso, y para muchos matices. Interesante. Un saludo

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

CUENTOSBRUJOS: y rápido, muy rápido.

NOME DIGAS: lo malo es que cuando se resienta puede ser por elevación o reducción. Hablaremos de esto porque, como dices, es un tema esencial de la modernidad. Un saludo.

Anónimo dijo...

Creo que otro producto de la Modernidad fue la destrucción de unos modos de vida tradicionales, que habían conformado la convivencia humana durante siglos: la vida de las zonas rurales en los últimos cincuenta años ha cambiado más que en los veinte siglos de civilización occidental. En paralelo a la despoblación de las zonas rurales hemos creado un amontonamiento de gente en las grandes megalópolis de todo el mundo, donde la gente acude en busca de oportunidades.

El contrato social que los individuos hacen para vivir en sociedad, que parte de la tendencia natural del hombre de esforzarse y luchar por la paz, se ha visto roto demasiadas veces a lo largo de la historia debido a la continua insatisfacción del apetito humano: el hombre cuanto más tiene; más quiere.

El ofensivo e impresentable desequilibrio económico Norte – Sur está siendo constante fuente de tensiones. De aquí nacen los fanatismos religiosos que encuentran su caldo de cultivo, no sólo en la miseria del Sur sino en la inadaptación de los que viven en los países desarrollados del Norte (atentado del metro de Londres verano 2005).

No sé si habré añadido algo a lo que has expuesto tan espléndidamente o me habré ido por los cerros…, que será lo más probable, pero al menos he intentado comentar algo al hilo de lo tuyo. pancho

jg riobò dijo...

Los movimientos, las ideas, las teorías... codificaciones del existir y plasmación de las guerras entre unos y otros.
Todo es más sencillo, formas de interpretar el mundo, y no se diferencian en casi nada, sólo matices.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

PANCHO: has añadido cosas excelentes, que inciden en temas que debemos tratar aquí para comprendernos. Sobre todo para comprender por qué hemos llegado a un tipo de civilización insostenible. Muy oportuno lo que dices.

JAVIER: la mayor parte de las teorías de la Modernidad han sido creadas y sostenidas por hombres con formación y procedencias similares: de ahí que las diferencias sean sólo de matiz. Cuanto más de lejos las miramos, más iguales las vemos.

Isabel Huete dijo...

Pues enlazo los dos post (creo que tienen bastante relación) e intento rehacer lo que había escrito, aunque no sé si lo conseguiré.

En mi opinión, las ideologías, en sí mismas, no han fracasado o no tienen demasiada culpa en el fracaso del proyecto democrático de convivencia iniciado con la Modernidad. El problema no son las ideologías sino la perversión que desde el poder se ha hecho de ellas. Ni el liberalismo era tan inmisericorde con los más débiles como lo ha sido y está siendo el capitalismo, su perversión, ni el marxismo eran tan rígido y déspota como lo ha sido su perversión: el comunismo.
La sociedad civil ha consentido en esa perversión por parte del poder que entre todos hemos elegido, en unos casos y, en otros, se ha dejado llevar o se ha acomodado a un poder no elegido sino impuesto. No somos, pues, meras víctimas inocentes de lo que nos ha acontecido desde que la democracia se instauró en occidente porque no somos ajenos, como ciudadanos libres, a su gobierno.
El pacto inherente a la construcción social lo hemos pervertido también al confundir cesión de una parte de nuestra autonomía con la cesión de nuestras responsabilidades como ciudadanos. En vez de convertirnos en el motor del Estado hemos acabado siendo sus siervos, y lo peor es que esa conversión se ha hecho tan profunda que ni nos planteamos modificarla en tanto nuestros intereses exclusivamente particulares los sintamos protegidos. No nos interesa contribuir al mejor gobierno, ni siquiera a un Estado lo más justo posible, sino que preferimos que decidan por nosotros en tanto nuestra plácida y complacida vida, a la que las elites políticas y económicas nos han inducido para mantenernos inactivos mental y físicamente, no se vea trastocada.
Todo, absolutamente todo cuanto ha derivado de la llamada Modernidad y que tú tan bien explicas en lo que ha sido su proceso de implantación y sus consecuencias, ha conducido a la pérdida de fuerza del individuo, en cuanto ser social, pasando a someterse a lo que Robert Mitchell llamó "la ley de hierro de las oligarquías", o lo que es lo mismo, la cesión del poder a grupos cada vez más pequeños, más cerrados y más aislados de la gran base de la pirámide, que no es otra que el conjunto de la sociedad a la que, supuestamente representan.
Las ideologías, mejores o peores, puras o manipuladas, ya no cuentan desde hace mucho tiempo. El hombre, llevado quizá por los conflictos armados impuestos, los del siglo XX y los de éste sobre todo, en ningún caso, a mi entender, impulsados o provocados por la diferencia de ideas sino por eso que tú tan bien defines como la “cartografía” económica del mundo, perdió la confianza en sí mismo y, en consecuencia, en la importancia del pensamiento y en la lucha por una auténtica libertad, que no es otra que aquella que preconizaban, precisamente, esas ideologías tan denostadas ya, cada una con su enfoque particular pero respetable en todo caso.
El poder económico y la fe en la ciencia con su desarrollo tecnológico imparable se han acabado adueñando del Olimpo, se han convertido en los nuevos dioses. Y aquí el laicismo hace aguas. El mundo, la civilización en su conjunto, con pequeños excepciones sin ninguna posibilidad de influencia, está en total decadencia, oxidada, por utilizar el mismo término que tú. Creo que se necesitaría tal grado de catarsis social para modificar esta situación que no tengo confianza alguna de que esa limpieza que deberíamos iniciar se produzca. El adormecimiento es tan profundo y la necesidad de dejar el control a los nuevos dioses tan endémica que cualquier esperanza no deja de ser un mero ejercicio de ilusionismo, bien intencionado, eso sin duda. Son demasiadas décadas las que el hombre lleva sin protagonizar su presente y sin interés alguno por construir su futuro.
No sigo porque me disparo… ☺
Muy interesante me parece que escribas sobre estas cosas que tanto nos atañen y en las que nos cuesta, también tanto, profundizar.
Un besazo.

Merche Pallarés dijo...

¡Me ha encantado el comentario de ISABEL HUETE! Ha hecho un análisis perfecto de la situación en la que nos encontramos: engullidos por los diferentes entramados del PODER. Lo que dice "en vez de convertirnos en el motor del estado, nos hemos convertido en sus siervos" es MUY cierto. Eso es lo que somos, SIERVOS. ¡A ver si reaccionamos, de alguna manera! (Quería decir "coño" pero como no digo palabrotas...) Besotes, M.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

ISABEL: un comentario excelente. Comprendo, además, que te dispares.
Sin embargo, deberíamos pensar por qué, sea cual sea la ideología, al final la evolución termina degradándola y buscando su corrupción. Eso, lo veremos este domingo, se encuentra detrás de la caída de la modernidad y la aparición de esa nueva época que se ha llamado postmodernidad.

MERCHE: es curioso cómo las nuevas herramientas del poder han alimentado nuestro confortable estado medio y nos han anestesiado. Tendremos que darle vueltas a este asunto en la serie. Besos.

JESUS y ENCARNA dijo...

Buenas tardes Pedro.
Buen analisis, querido amigo, hay unos asuntos , como: "Por las creencias"...."Ruptura del sistema
Parlamentario" el pueblo es el Parlamento???...."Sin Teologia".
Ojo, las frases vistas en su contexto. Creo, que, aun siendo hartamente dificil de creer pienso que El Parlamento es el PUEBLO.
En general, el pueblo se identifica en un ambito bastante medieval. El asunto es que sin Teologias algunas, la cosa estaria de otra manera, la religion es importante.
Se ha impuesto un modelo de sociedad en el que las Tradiciones nos hacen un Pueblo servicial abierto y constante.
Luego, es posible que estatus quo se empiece ha desmoronar debido a la reflexion de: -Tu no tienes ue poseer mas de que lo que yo poseo, lo material se impone siempre.
Digamos que la Modcernidad no existe para la publicidad pero si en las Tradiciones.
Saludos Pasados, Presentes y Futuros, ademas de cordiales.
Jesus

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

JESÚS: hay cosas, como señalas, que permanecen porque son constantes. Veremos cómo se trata esto en la entrada del próximo domingo, en la que hablaremos de la manoseada postmodernidad. Me alegro de contar con tu aportación.
Saludos.