jueves, 17 de enero de 2008

El paseante se reencuentra en las lunas de la calle.

Una de las características que los teóricos de la cultura definen para el mundo actual es la reconstrucción del yo. Tras su destrucción, a finales de la modernidad, como consecuencia del fracaso de las grandes ideas que habían sustentado el progreso de la civilización occidental desde el siglo XVIII, que fundamentaban nuestras certezas, y la aparición de las teorías pscicológicas (en especial las que se elaboraron a partir de las ideas de Freud) que cuestionaban las creencias sobre el individuo mantenidas desde la era de la Teología, andamos buscando un nuevo punto de anclaje.

Desde la década de los sesenta del siglo pasado, intentamos reconstruir el viejo puzle en el que se basa nuestra identidad como individuos, al igual que las naciones buscan nuevas constituciones y el poder está cada vez más alejado de las viejas fronteras. El mundo ha cambiado desde entonces y a nosotros, los individuos, nos han modificado los bordes de las piezas del rompecabezas o, incluso, nos han escamoteado alguna, así que el resultado final ya no es el mismo o está incompleto. Esa alteración y ese vacío son ya parte de nuestra definición actual.

Así las cosas, nos pasamos casi toda la vida perdidos de nosotros mismos, ignorándonos sin saberlo. A veces surge la conciencia y buscamos nuevos pactos que nos definan en el presente. El ser humano cada vez se define más por su viviencia de lo próximo y todo, el pasado o el presente, se actualiza y manipula.

Así voy yo ahora por la calle, a la espera de encontrarme. Y me voy hallando en mi reflejo, en una vaga conciencia de lo que soy. Y en la mirada de aquellos con los que me cruzo si no están demasiado pagados de su propias creencias o evasiones.

12 comentarios:

Nana Lopes dijo...

Pois então Pedro, também me incomodo com essas assunto. muitas vezes também fico surpresa com a efemeridade,fugacidade e superficialidade com que todas as pessoas,coisas, pensamentos, são tratados. Frutos da pós-modernidade?

manuel-tuccitano dijo...

yo me sigo buscando, cuando estoy a punto de encontrarme más me pierdo...confusión creo que se llama.
Creo que no nos ignoramos, nos acomodamos a nosotros, nos acostumbramos a nosotros mismos, nos resignamos a lo que somos.

Pedro será cosa del "cuarenterismo"...Salud

jg riobò dijo...

No hay otra, después de la disolución, sólo las miradas de los otros nos harán.
¿La cámara está en el bolso del escaparate?.

mafaldia dijo...

Dicen que hay dos días en los que el hombre nada puede hacer y son el de ayer y el de mañana, yo hoy si me encuentro y casi siempre me conformo con lo que veo, los reflejos en los escaparates no mienten y en ellos nos miramos todos, nos acompañan en el paseo.

blogochentaburgos dijo...

impresionante introspeccción Pedro.
Impresionante la foto de Nana Lopes (perdón por la frivolité)

nerea dijo...

Yo creo que estos dos últimos años más me he conocido. Hace dos años encontre un par de cosillas de mi que no llegaron a convencerme y decidi cambiarlas... Tengo que reconocer que a veces (por no decir siempre) soy excesivamente dura conmigo misma... o espero demasiado de mi... no lo se... Pero poco a poco me voy conociendo... Para bien o para mal no nos queda otra que vivir con nosotros mismos...

Ahh y a mi me gustó tu relato antes de salir a la calle y no me pareciste ¿como has dicho? drogado o loco... jajajajaja.... al menos no más loco que este mundo... jajajajaja

Besicos!

fernando dijo...

yo ya me he encontrado, bueno eso espero ;) Estoy aquí, sí, me veo, sí.

un abrazo.

trupitomanias dijo...

toda la vida perdido y yo sin saber que tenia que buscarme...

Héctor Ojeda dijo...

Esa eterna y difusa búsqueda nos angustia, nuestro tiempo se vuelve precario, la armonía se transforma en conflicto; nada mejor que mirarse de cuerpo entero en el espejo y reconocerse humano, frágil, pasajero; y desde allí empezar a construir con amor todas nuestras obras que será lo que quedará.

Un abrazo, Ojeda.

Héctor.

Pilar dijo...

Cuando he visto la foto, he sentido primero la curiosidad de quién te la habría hecho, porque tú mismo parece difícil, un trípode tampoco...bueno ya me aclararás la duda.
Después he estado pensando, en cuántas veces aprovecho por la calle a mirarme en los escaparates (¡qué presumida!)pero a veces me llevo cada sorpresa...sobre todo en los últimos años...
Y bueno, en lo que respecta a mi interior, después de casi 42 años conmigo; soportándome unas veces, otras sorprendiéndome a mi misma, y otras queriéndome un poco más...
Ahí sigo, a veces el viaje es fácil y otras es horroroso sobre todo porque huir de uno mismo es lo más complicado de este mundo. En épocas quise hacerlo y sufrí tanto... que llegue a la conclusión que ya que era díficil, mejor dicho imposible, un divorcio con mi "yo", lo que tenía que hacerle era quererle. Me ayudó en unas ocasiones Antony de Mello, y en otras, diferentes especialistas. He aprendido de todos, y ahora no sé si me he encontrado o no, pero en mi viaje interior me resulta más cómodo el medio de transporte que utilizo. Será la edad...

Pablo A. Fernández Magdaleno dijo...

Hay un dicho castellano común en lejanos siglos que conocerás, Pedro, perfectamente: Un ciego los guía: guay de los que van detrás. ¿Y los que ni siquiera tenemos un ciego que nos guíe?
Un abrazo

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

NANA: Frutos de la postmodernidad, Nana, que se nos ha echado encima.

MANUEL: confusión y resignación, signos de estos tiempos más que de nuestra edad, amigo, que todavía podemos dar algo de guerra. Saludos.

JAVIER: no se te escapa una.

MAFALDIA: y nos devuelven un retrato cruel de nosotros.

BLOGOCHENTA: impresionante, en efecto. Ya he visto que has ido a saludarla.

NEREA: poco a poco es la mejor forma de conocerse. Gracias por no afirmar mi locura. Besicos.

FERNANDO: pues ahora que te has encontrado agárrate fuerte, no te vaya a pillar una de las disoluciones ;)

TRUPITOMANIAS: pues ya sabes, a mirar escaparates.

HÉCTOR: saludos y bienvenido a La Acequia. Gracias por tus palabras.

PILAR: lee el comentario de Javier, te da la pista. Pues llevas muy bien los años... saludos

PABLO: a bastonazos por el mundo, ya sabes.

Gracias a todos por vuestras palabras.